Ni a cuál irle

domingo, 28 de mayo de 2006
México, D F, 28 de mayo (apro)- Con todo y lo interesante que pueda parecer la reciente coincidencia entre el PRI y el PRD, incluida la confesión de Manuel Bartlett, de que votará por Andrés Manuel López Obrador, no deja de ser alarmante que, a menos de un mes y una semana de los comicios, sigamos en lo mismo: tres candidatos, sólo dos con posibilidades, empequeñecidos, envilecidos, golpeándose, abusando de la verborrea, sin ofrecer nada realmente cierto, sin afinar ni detallar propuestas, que hasta ahora han sido confusas, sin asidero las más Y quizá ya ni siquiera importen las propuestas o las promesas, pues la gente está cansada de los históricos y habituales incumplimientos sexenales Preocupa más que los candidatos, lejos de debatir seriamente sobre el destino del país, se ocupen más de cómo ser más contundentes en su golpeteo mediático para desprestigiar al otro Tratar de ganar simpatías y adhesión por medio del deterioro de la imagen del contrincante, sólo evidencia las carencias de nuestra democracia Podrá argumentarse que estamos en una contienda política, abierta como nunca, con libertades quizá nunca experimentadas, y que, por ello, todo se vale Desde los exabruptos "chachalaqueros" y "paleleros" de López Obrador, las bravuconerías de Calderón y los mensajes denigrantes del PAN, hasta las confusiones mentales de Madrazo Pero ya basta Y no es que se le quieran pedir peras al olmo, pero si por ningún lado vemos a un candidato que se parezca a algo así como un hombre de Estado, un líder nato con capacidad de conducir una nación, por lo menos estos hombres con ambición de poder deben mostrar realmente qué quieren hacer cuando estén en la silla presidencial Porque, hasta ahora, además de pelearse ?para regodeo de los medios, que salen ganando con el morbo del escándalo--, lo único que han hecho es tomarle el pelo a los potenciales electores O peor: los están tratando como a menores de edad, sin memoria o sin capacidad de discernimiento O todo junto Es más, no hay mucha diferencia en la forma en que Televisa y TV Azteca conciben a su público al recetarle una programación plagada de telenovelas, talk shows, academias y cantos y bailes por un sueño, con la manera en que los partidos y sus candidatos perciben a sus simpatizantes y posibles electores En la lucha por el rating electoral se pierde el sentido y la perspectiva de la contienda política ¿Para qué quieren llegar a Los Pinos López Obrador, Calderón y Madrazo? De las toneladas de tinta y kilómetros de discursos, nada cierto se desprende Uno quiere cambiar de jinete y de caballo, cambiar el modelo económico por quién sabe cuál otro El otro quiere acabar con el PRD y todo lo que eso significa ?según él-- de corrupción y mal gobierno, y promete, como Fox hace seis años, 1 millón 300 mil empleos, sin decir que para lograrlo tiene que hacer crecer la economía mínimo al 7%, como lo ofreció Fox y no pudo Y el último anda perdido, prometiendo no hacer lo que siempre hicieron los gobiernos conducidos por su partido Realmente, ni ellos saben para qué quieren la Presidencia Lo único que quieren es llegar Y ya estando, a ver qué hacemos, a ver qué improvisamos A estas alturas, ya cercanas las elecciones y viendo que no avanzamos un ápice, deveras que no hay a cuál irle Además, Madrazo se autodescartó al imponerse como candidato, a toda costa, contra la voluntad de su propio partido A López Obrador lo ciega su ansia de poder y su esquizofrenia, sus cambios continuos de conducta Y Calderón, con todo y que pudiera ser un candidato preparado ?académica y políticamente-- se agota en sí mismo, en ese egocentrismo fatal en el se perdió Carlos Salinas de Gortari Pero usted dirá Comentarios: cgacosta@procesocommx

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