Bolivia, en la encrucijada

lunes, 8 de mayo de 2006
México, D F, 8 de mayo (apro)- Más allá de sus convicciones políticas, y seguramente personales, nacionalizar los hidrocarburos bolivianos era un imperitavivo para el presidente Evo Morales, si quería conservar la estabilidad de su gobierno, luego de haber sido él mismo protagonista del derrocamiento de sus dos antecesores, promotor del referéndum nacional y erigir el tema en compromiso central de su campaña por la presidencia Pero, pese al favorable clima político regional que lo rodea y a otros apoyos internacionales, la nacionalización puede también convertirse en un elemento de desestabilización para la presidencia de Evo por parte del capital privado, local y foráneo, que no sólo ve afectados sus intereses directos, sino que no comulga, en general, con su visión nacionalista, popular y etnocéntrica de la administración pública Llamativo resulta, sin embargo, que empresas y países que participan en la industrialización de los hidrocarburos bolivianos se digan sorprendidos por el decreto de nacionalización emitido el 1º de mayo Tal vez se adelantó la fecha ?simbólicamente haciéndola coincidir con el Día del Trabajo?, pero era una medida que a nadie ocultó el líder cocalero, y que iba a ser implementada más temprano que tarde En todo caso, lo que ahora está en juego es su viabilidad De hecho, lo que se está jugando otra vez, es la viabilidad del país Con casi igual número de golpes de Estado que años de vida independiente, una población indígena abrumadoramente mayoritaria y una pobreza crónica exasperante, el manejo de los ricos recursos naturales ha sido en Bolivia el eje de las tensiones sociales Desde la explotación colonial de la plata, pasando por el estaño, a la actual industrialización del petróleo, del gas y hasta del agua, la población ha visto sucesivamente cómo se le saquea y se le abandona, sin dejar ninguna ganancia para aliviar su postración Junto con la inestabilidad gubernamental, esto ha redundado en cíclicos estallidos sociales, que se saldan con muchas muertes, breves cambios de coyuntura y el retorno final al mismo estado de cosas Y en esta dinámica, los hidrocarburos no han sido la excepción Dos veces en el siglo pasado fueron nacionalizados (1939 y 1969) y dos veces reprivatizados (1955 y 1996) Y el último decenio que se sella ahora con el nuevo viraje, ha sido de sobresaltos constantes La "guerra del gas" Educado en Estados Unidos, ultraliberal y acorde con el triunfalismo del mercado imperante en los noventa, en su primer periodo presidencial Gonzalo Sánchez de Lozada firmó hasta por 40 años 70 contratos de riesgo compartido con igual número de empresas, entre las que destacan la British Gas y Petroleum; Total-Fina-Elf (Francia), Exxon Mobil (EU), Shell (Holanda), Repsol-YPF (España), Petrobras (Brasil) y Pluspetrol (Argentina) Su compromiso era entregar a Bolivia 18% de las ganancias No es difícil percatarse que las condiciones contractuales beneficiaban a todos, menos a los bolivianos Así, después de varias escaramuzas por la imposición de otras medidas económicas antipopulares, en octubre de 2003 estalló la denominada "guerra del gas" La represión fue dura, pero los sublevados aguantaron y el país cerró filas detrás de ellos "Goñi", como se llamaba al presidente, huyó a Miami, desde donde ahora lo reclama Evo Morales, para que rinda cuentas sobre las dos centenas de muertos que dejó atrás Atrapado entre las exigencias de las empresas y la presión social, su sucesor Carlos Mesa, un periodista sin partido que fungía como vicepresidente, optó por llamar a un referéndum en materia de hidrocarburos antes de dar cualquier paso Evidentemente se trataba de ganar tiempo y calmar los ánimos, pero también de conseguir un respaldo ciudadano para tener elementos de negociación con las gaseras y petroleras No sin más sobresaltos entre quienes la apoyaban y quienes la calificaban de "tramposa", por la forma ambigua en que planteaba las preguntas, la consulta se realizó en julio de 2004, con un abstencionismo superior al 40 por ciento, y votos nulos o en blanco, que sumaron otro 25 por ciento De todos modos, el porcentaje que quedó demostró un claro sí a la abrogación de la anterior "Ley de Hidrocarburos"; es decir, la que regía los contratos celebrados por Sánchez de Lozada La nueva propuesta ofrecía devolver al Estado la propiedad en boca de pozo de los hidrocarburos, refundar la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), incrementar los impuestos hasta 50 por ciento para fomentar la industrialización del país y reforzar la política social, y negociar, a cambio de gas, una salida al mar con Chile Celebrada por Mesa como un éxito, sus problemas empezaron cuando se trató de convertir a esta consulta en una nueva ley Sin tener la mayoría en el Congreso y sin aliados, la discusión se empantanó cuando los congresistas no pudieron ponerse de acuerdo en si el sí significaba un claro mandato de nacionalizar los hidrocarburos o, nada más, de adecuar la ley para incrementar los beneficios de su explotación a favor de los bolivianos, pero sin ahuyentar a los capitales foráneos La "trampa" a la que se referían los opositores al referéndum La discusión finalmente se centró en el monto de las regalías y, en concreto, en la fórmula 18/32 (regalías/impuestos), establecida por la ley anterior El Movimiento al Socialismo (MAS), encabezado por Evo y con representación en el Congreso, junto con la mayoría de las organizaciones indígenas y sindicales, exigió que las regalías se elevaran hasta 50 por ciento El Ejecutivo, por su parte, planteó que debía respetarse la 18/32 y que los impuestos, inclusive, debían ser deducibles y progresivos En un intento por salvaguardar la institucionalidad y encontrar una solución intermedia, la Cámara de Diputados aprobó un nuevo proyecto de ley que mantuvo la fórmula 18/32, pero con aplicación inmediata y no deducible, lo que en la práctica equivalía a la suma de los dos gravámenes; es decir, el 50 por ciento demandado por los sectores populares Una maniobra política, ya que las empresas no podrían interponer juicios arbitrales, porque es potestad del Estado crear nuevos impuestos, no así cambiar las regalías establecidas por los contratos De cualquier modo, el proyecto habría de atorarse nuevamente en el Senado, ya que la "Ley Tributaria" si bien prevé que los impuestos puedan ajustarse, no autoriza que se creen nuevos para un solo sector, y difícilmente podía argumentarse que el impuesto a la producción de hidrocarburos era general Al final, atrapado en la pugna de intereses que quiso evitar con el referéndum, y con los ánimos nacionales otra vez caldeados, Mesa acabó por renunciar Convocadas elecciones generales, Evo Morales se perfiló como la figura política preponderante Como líder cocalero y dirigente del MAS, fue la cabeza visible de los movimientos populares que expulsaron a Sánchez de Lozada y Mesa, impulsor del referéndum para cambiar la anterior "Ley de Hidrocarburos" y de las presiones al Congreso para que se acataran sus resultados Nunca escondió que su pretensión era la nacionalización de esos recursos, aunque sólo en el subsuelo y sin menoscabo de la propiedad de las empresas Con este planteamiento hizo su campaña y ganó por una mayoría indiscutible, derivada de los sectores que lo acompañaron en todas las luchas previas No cumplirles sería no sólo traicionarlos y traicionarse a sí mismo, sino poner en riesgo su presidencia y, de nueva cuenta, la estabilidad social, advertido como está por la mayoría indígena y popular de que, a pesar de ser "uno de ellos", no vacilarán en echarlo si les falla Tampoco pueden llamarse a engaño los países y empresas que tienen intereses en Bolivia Su postura siempre fue pública y no cabe suponer que en la gira que realizó ya como presidente electo por América Latina, Europa, Sudáfrica y China, no haya abordado su intención de nacionalizar los hidrocarburos De hecho, la prensa internacional resaltó reiteradamente su fórmula de "nacionalización, sin expropiación ni confiscación" Lo que tal vez no precisó fue la fecha y el alcance de la medida El lunes 1º de mayo, con amplio despliegue mediático que fue calificado por la oposición como show político, Morales decretó la nacionalización de los hidrocarburos, la entrega de toda la producción de gas y petróleo a YPFB, y el aumento hasta 82 por ciento a los gravámenes (18% regalías, 32% de Impuesto Directo a los Hidrocarburos y 32% de participación adicional para YPFB) Abrió auditorias y dio 180 días para que las empresas se ajusten a la nueva norma Aliado clave Pasada la primer sorpresa, ya empiezan a vislumbrarse las diversas posiciones La Cámara Boliviana de Hidrocarburos, por ejemplo, se quejó de no haber sido consultada, y señaló que "el decreto altera de manera unilateral, negativa y sustancial las condiciones de las empresas dedicadas a la exploración, explotación, refinación, transporte y comercialización de hidrocarburos y, por ende, a las empresas de servicios y suministros auxiliares" Por su parte, legisladores de oposición y constitucionalistas consideraron que, mientras el decreto no se eleve a rango de ley, tiene un carácter inconstitucional, ya que el aporte de 50 por ciento previsto por la norma anterior fue elevado a 82 por ciento, y un alza de impuestos no se puede disponer por decreto Hay preocupación por el vacío contractual creado y temor de que se alejen las inversiones El tema ni siquiera ha sido elevado todavía a la agenda del Congreso y la opinión de muchos es que se trata de un decreto más político que económico y legal, de difícil viabilidad En su aplicación externa, el decreto puede enfrentar respuestas diversas Sin duda, al emitirlo, Evo pensó en el contexto político inusualmente favorable Así, pese a las protestas de las empresas, en la cumbre inmediata de Puerto Iguazú, los presidentes Lula da Silva de Brasil, Néstor Kirchner, de Argentina y, por supuesto, Hugo Chávez, le dieron su respaldo y, además, lo invitaron a sumarse al Gasoducto del Sur, en el que Bolivia, con las segundas reservas de gas más grandes de la región, representa un aliado clave En Europa, pese a que la española Repsol es una de las más afectadas, José Luis Rodríguez Zapatero ya dio señales de conciliación Otros países, como Francia y Holanda, han expresado preocupación, pero todavía no fijan una postura Y, como siempre, la duda se centra en la actitud que tomará Estados Unidos ante la renovada afectación de sus intereses Por el momento, Washington dijo que enviaría una misión "para entender exactamente lo que se pretende" Pero no sólo se trata de los hidrocarburos Evo no es una figura apreciada por su rechazo a destruir los cultivos de coca; su cada vez mayor cercanía con Hugo Chávez y Fidel Castro; su negativa a sumarse al Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA) o firmar un acuerdo bilateral, y su encendida retórica antiimperialista Habrá que ver cómo maneja todo esto la administración Bush, y qué fuerzas se le unen

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