Centroamérica... graves desastres

lunes, 8 de mayo de 2006
San Salvador, 8 de mayo (apro) - Año tras año, El Salvador y Centroamérica enfrentan fenómenos naturales que generalmente se convierten en desastres sociales y provocan miles de víctimas, debido a los altos grados de vulnerabilidad social y deterioro ambiental en que vive gran parte de los centroamericanos El huracán Stan, en octubre pasado, dos terremotos en 2001 (El Salvador), y el huracán Mitch, en noviembre de 1998, son sólo tres ejemplos de los graves impactos sufridos en la llamada "Cintura de América" Oficialmente se reconoce que el huracán Stan ocasionó 1,153 víctimas mortales en los países centroamericanos, particularmente en Guatemala y El Salvador, sin añadir los estragos en el sur de México Hace más de cinco años, durante los terremotos del 2001, las autoridades salvadoreñas reportaron 1,114 muertos Tres años antes, según el libro Mitch en El Salvador, del ecologista Ángel Ibarra, éste huracán provocó pérdidas humanas de aproximadamente 18 mil personas, entre muertos y desaparecidos, 12 mil 400 heridos y más de un millón de evacuados Este año, en El Salvador, la llegada anticipada de un invierno copioso y el alto grado de deterioro ambiental, según advierten especialistas, podrían ocasionar muchas más víctimas que en años anteriores, debido a las condiciones de vulnerabilidad en que quedó el país después de Stan y a la ausencia de obras de prevención efectivas, con las que el gobierno central se había comprometido hace seis meses Altísimo riesgo "En El Salvador se enfrenta a un escenario de altísimo riesgo", advierte el sismólogo y catedrático de la Universidad Centro América (UCA), Walter Salazar, quien considera que hasta ahora el gobierno "ha hecho muy poco", en cuanto a medidas preventivas y de mitigación "A mí lo que me da miedo es que se den lluvias y, después, venga un terremoto; de eso casi nadie habla Todos nos concentramos en un desastre específico: lluvias o terremotos, pero el desastre de tipo complejo puede ocurrir", añade Juan Hernández, un sobreviviente del derrumbe que aplastó unas 500 casas y mató a más de 400 personas en la urbanización Las Colinas, al sur de San Salvador, durante el terremoto del 13 de enero de 2001, se queja que dos gestiones gubernamentales consecutivas ?del expresidente Francisco Flores y la del actual, Antonio Saca--, "no hayan hecho nada todavía para prevenir nuevos desastres en el lugar", después de 5 años de los trágicos sucesos A pesar de las peticiones ciudadanas, de que se realicen obras de mitigación desde 2002, se ha hecho poco o muy lento, afirma Hernández Hernández denuncia que el gobierno realiza obras de "mitigación" destinadas a burlar la Ordenanza Municipal de la ciudad de Santa Tecla, que prohíbe la construcción de viviendas arriba de los mil metros en la llamada Cordillera del Bálsamo, debido a las condiciones del suelo y a la vulnerabilidad de la zona, y con esto propiciar el desarrollo de proyectos de vivienda y convertirla en una zona de plusvalía Para ello, el Ministerio de Obras Pública (MOP), según el denunciante, "ha desarrollado obras que permitan rebajar la altura de la cordillera y así prepara el terreno para seguir construyendo" Como ejemplo, cita la recién finalizada construcción de la Escuela de Estudios Superiores en Economía (ESEN) Sin embargo, para Hernández, la pérdida de su casa no es más que un pequeño eslabón en su calvario: su mayor pena es la muerte de su esposa, a consecuencia del sismo Ahora, este hombre de 55 años y padre de tres hijos, ha construido una galera para vivir justo en el terreno donde estaba ubicada su casa antes del sismo, y al pie de la cordillera del Bálsamo, de donde se desprendieron cerca de 500 mil metros cúbicos de tierra y que, prácticamente, barrieron la residencial Las Colinas, aquel 13 de enero Especialistas han señalado la necesidad de implementar obras de mitigación en la cordillera del Bálsamo y no permitir ningún tipo de construcción, ya que, de hacerlo, se estaría poniendo en peligro muchas vidas Familias poderosas, vinculadas al partido en el gobierno, estarían detrás de los proyectos de desarrollo en esa área El gobierno central inició hace apenas tres semanas obras en distintas áreas denominadas críticas del gran San Salvador, que generalmente se inundan durante las tormentas que azotan la capital, y que provocan todos los años dramas humanos en muchas familias de barriadas pobres "Son obras tardías que no responden a una política de prevención Este gobierno retoma la política de mitigación únicamente con aires publicitarios", señala el ecologista Ángel Ibarra, y sostiene que la exclusión social, la pobreza y la destrucción ambiental provoca que casi todas las zonas pobres de las grandes ciudades, sean de alta vulnerabilidad y de alto riesgo "Este país se encuentra hoy más vulnerable Los procesos de destrucción ambiental a lo largo y ancho del país se multiplican Nos encontramos con un país mucho más vulnerable", señala Ibarra Asegura que, mientras el gobierno realiza esas obras en San Salvador, se olvidan "los problemas ancestrales de las comunidades pobres del interior: Bajo Lempa, río Grande de San Miguel, río Paz, y la mayor parte de la zona costera, la cual es muy susceptible a inundaciones" La zozobra En efecto, la región del Bajo Lempa, en el oriente del país, donde viven unas 75 mil personas sufre inundaciones cada invierno, sometiendo a una zozobra permanente a estas familias, quienes año con año pierden la mayoría de sus ya limitadas pertenencias: ganado, cultivos y animales de corral En un artículo aparecido en la revista virtual Raíces (raicescomsv), Miguel Ángel López, secretario de la Asociación de Comunidades Unidas del Bajo Lempa (Acudesbal), asegura que, "desde hace 10 años, han solicitado (al gobierno) la construcción de 25 kilómetros de borda, severamente dañada por el huracán Mitch, el dragado del río Lempa, y el rescate y cuidado de la cuenca del río", para aminorar las constantes inundaciones en el área Este año, el MOP, después de una negociación con representantes de las 25 comunidades de la zona, sólo ha realizado reparaciones de la borda y "otras serán subsanas hasta después del invierno", señala José Santos, otro miembro Acudesbal, lo que considera insuficiente para prevenir desastres y pérdidas humanas en el Bajo Lempa Por su parte, Ibarra recuerda que este año "es particularmente peligroso", debido a que se estima que 17 tormentas tropicales y huracanes afectarán esta región, sumado al fenómeno de `La Niña`, que provocará al menos un 20 por ciento adicional de precipitaciones en el Centroamérica "Para que aquí (El Salvador) haya reducción de riesgos, deberá haber mejoramiento en las condiciones ambientales, parar la destrucción ambiental y mejorar la calidad de vida de las personas Nada de eso está haciendo el gobierno", reitera el ecologista, quien pronostica un panorama difícil para El Salvador y la región: "Más víctimas, más desastres, incluso más fuertes que con el huracán Stan"

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