"Viviendo con mi ex"

lunes, 12 de junio de 2006
México, D F, 12 de junio (apro)- La excelente química que Jennifer Aniston y Vince Vaughn muestran en pantalla es desperdiciada gracias a un guión mal planteado y una dirección que no se decide entre seguir un tono dramático o una comedia romántica, en la cinta "Viviendo con mi ex" ("The Break up", EU, 2006) El principio es acertado La cinta establece claramente la problemática al estilo de "los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus" Por un lado, está Gary (Vaughn) un sujeto egoísta y poco atento (en especial cuando hay algún evento deportivo, videojuegos y cerveza cerca), pero eso sí, carismático y con un futuro prometedor Por otro lado está Brooke, sensible y necesitado de afecto y protección, con un futuro laboral no muy brillante Estos dos mundos chocan, y el resultado es el típico reclamo de la mujer ("no me valoras") y la típica respuesta masculina ("pero si te he dado todo" En el fondo, existe un enorme malentendido Sin embargo, Brooke decide romper con Gary, a pesar de que aún lo ama, al igual que él a ella Acto seguido, ambas partes plantean sus respectivas estrategias que, por Supuesto, no pintan bien Los diálogos excesivos y la falta de acción son tolerables Sin embargo, conforme avanza la cinta, las razones por las cuales estaban juntos se diluyen, y las razones por las cuales deberían o no deberían estar juntos, no son del todo claras Y entonces, el exceso de diálogo la vuelve aburrida Al final, todo parece un capricho del destino más que libre albedrío, lo que no sería descabellado si no supiéramos que estos personajes son claramente responsables de su destino Tan es así que somos capaces de ver cambios sustanciales en la esencia de los protagonistas Es decir, la pareja, que por cierto acaba de comprar casa, se pelea: cada uno entiende lo que quiere entender y realiza acciones que no ayudan a sanar la relación Ok: ambos se equivocan, pero ¿por qué se unieron desde un principio? Si la conclusión fuera que no eran el uno para el otro, estaría bien, pero todo el tiempo se nos indica que hay algo entre ellos y, sobre todo, que ambos pueden cambiar, pero no sabemos por qué se aman o se amaban Y por consiguiente, no sabemos por qué no deberían amarse No sólo el director Peyton Reed no se pone de acuerdo con el tono de la película, sino que tampoco parece saber transmitir qué desean los personajes Lástima por Aniston y Vaughn, cuyo talento se desperdicia sin piedad

Comentarios