Calles Peligrosas

lunes, 19 de junio de 2006
México, D F 19 de junio (apro) La única razón por la cual entré a ver la cinta Calles Peligrosas fue por la participación de Lars Von Trier (director de Dogville y otras memorables películas) en la realización del guión Ni los cortos ni las sinopsis que describían la cinta y mucho menos el título en español fueron motivación suficiente No es que la anécdota no fuera buena; simplemente ninguna de las breves fichas que contaban la historia captaban la esencia de la cinta Si decimos que Calles Peligrosas ("Dear Wendy") trata sobre un grupo de chicos pacifistas que fundan un grupo (casi sociedad secreta) llamado Los Dandys, unidos por sus inseguridades y por su amor a las armas, con el propósito de encontrar identidad y enfrentar al mundo, parecería que se trata de una historia de corte social que muestra la decadencia de la sociedad estadunidense y los fatídicos destinos de sus pobres adolescentes Y si bien hay mucho de cierto en lo anterior, existen otros elementos importantes En términos estrictos, la cinta, dirigida por Thomas Vinterberg, es una historia de amor con la fórmula "chico conoce chica --chico pierde chica-- chico recupera chica", salvo que Von Trier encontró una forma agridulce, casi perversa, de darle la vuelta El chico es Dick Dandelion (Jamie Bell), hijo de un minero ausente, criado por su sirvienta de color, sin hobbies, ni habilidades reconocibles Digamos que no se le ve futuro La chica es una vieja pistola que parece de juguete, pero que, en el momento oportuno, cumple el propósito para el cual fue forjada El encuentro entre ambos es casi una mala broma del destino: Dick necesita un regalo para la fiesta del nieto de su criada, y en una horrible tienda de chácharas y antigüedades encuentra a la susodicha Al principio la mira con desdén, pero no tarda mucho en desear quedarse con ella Al principio, la porta todo el tiempo, pero no es hasta que un compañero de trabajo Stevie (Mark Webber) --quien comparte su afición por un arma vieja de la Segunda Guerra Mundial-- que el amor queda consumado, de cariño la llama Wendy Esos dos jóvenes reclutan a otros tres chicos más, igual o más inseguros que ellos, y comparten la experiencia de tener una pistola en sus manos y disparar en la oscuridad de lo clandestino Sus vidas cambian, pero como la vida no puede ser tan dulce, los problemas se acercan y lo que era un club "pacifista" se sale de control de maneras insospechadas Si bien la cinta muestra a un grupo de chicos ojerosos, cansados y sin ilusiones en un pequeño pueblo minero, frío y con una indiferencia desquiciante, también muestra la necesidad del ser humano de encontrar sentido a su vida en una profesión milenaria: la del guerrero En un mundo donde todo es posible, donde todo se vale; en un mundo donde todas las ideas deben tener cabida, encontramos que el ser humano aún está ansioso de tomar partido por una idea y morir por ella ¿Es culpa del sistema capitalista? Al menos por la cinta, no lo sabemos Lo que vemos en pantalla es una historia particular que puede ser transpolada a varios escenarios, con materia rica para la interpretación Por otro lado, tenemos el tono: a veces fársico y absurdo, a veces un cuento romántico y juvenil, y otras más una comedia de humor negro Y esto es lo que la hace diferente y la aleja de un discurso social en bruto La falla de Vinterberg radica en un letargo de casi una hora (el segundo acto), donde prácticamente no ocurre nada Sin embargo, los últimos 40 minutos las cosas se enderezan y nos llevan a un final trágico Fuera de ese largo bache, la fábula de Vinterberg y Von Trier, resulta interesante

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