Democracia para ilusos

viernes, 23 de junio de 2006
México, D F, 22 de junio (apro)- Corrompido hasta los cimientos, el chiquero al que suele denominarse "proceso electoral" llega a su última etapa con saldos perniciosos ¿Qué será más lesivo para México y los mexicanos? ¿Un López Obrador instalado en la ensoñación juarista pero rodeado de Comonforts, Miramones y Mejías? ¿O un Segundo Imperio regenteado por Calderón? Mientras la incógnita se despeja, lo realmente claro ahora es que una fiesta democrática degeneró en orgía ¿Qué encuesta querrá medir ahora la náusea ciudadana ante los aberrantes usos políticos que erosionan a este país? ¿Qué registro queda en el memorial colectivo de un proceso en el que se ha valido de todo y en el que todo ?derroche, demagogia, mentira-- está siendo permitido? ¿Es ésta la "democracia" que queremos? ¿Y éstos los candidatos que merecemos? ¿Será todo ello nuestro mejor referente de aprendizaje cívico? Gane quien gane la Presidencia de la República, México ya perdió otra batalla por darse a sí mismo una estatura patriótica que lo guiara, al menos, a una civilidad comunal Sin civilidad no hay democracia, y lo que pueda hacerse en este reducido espacio de viabilidad política reproducirá los vicios de siempre, es decir, los males propios del caos Si los políticos y nuestras anoréxicas instituciones mantienen vigente su desprecio por los ciudadanos negándoles una lección de civilidad, como lo vemos ahora, la confianza de los mexicanos tiene entonces muy pocas posibilidades de restaurarse y nuestro sueño democrático no va a superar nunca su estatus retórico La disyuntiva es ésta: glorificar la democracia con la esterilidad de siempre o volverla terrenal, tangible Comentarios: aperez@procesocommx

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