La guerra civil española

lunes, 26 de junio de 2006
México, D F, 26 de junio (apro)- Dentro de la serie de cuadernillos muy bien impresos e ilustrados de su Biblioteca Básica de Historia, que edita Dastin en Madrid, toca su turno al volumen "La Guerra Civil Española", de Julio Arióstegui, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid Los Incas, Renacimiento, Los aztecas, Los fenicios, La Paslestina de Jesús, Los templarios, Faraones y pirámides, Mitos y ritos en Grecia, La II Guerra Mundial, Los viajes de Colón, Descubrimientos y descubridores, Napoleón, Vida cotidiana en la Edad Media, Carlomagno, Vida cotidiana en Roma, Los mayas, la Revolución Francesa, Los virreinatos americanos, La Inquisición, son los libros que anteceden a éste, de 139 páginas, al cual se integra al final una bibliografía dividida en tres partes: Obras de síntesis sobre los orígenes de la guerra y sobre los diversos aspectos de la guerra De la obra de Arióstegui, presentada por él mismo en la introducción, se señala en sus primeras páginas: * * * Más de sesenta años después de su comienzo, entreverada de una densa constelación de recreaciones y símbolos culturales --literatura de todo género, artes plásticas, folklore, filmografía--, la que ha sido desde entonces para los españoles la Guerra Civil por antonomasia, continúa siendo, a su vez, el fundamental punto caliente de la Historiografía sobre la España del siglo XX Ahora bien, la Guerra Civil Española de 1936-1939 dista mucho de ser un hecho histórico bien conocido Sólo unos pocos de los grandes temas sectoriales que confluyen en la realidad histórica completa de este suceso pueden considerarse como adecuadamente dilucidados Menos aún conocemos el meollo de lo que es preciso saber: cuál y cómo era la sociedad española donde se desencadenó tan decisivo conflicto Y por qué No se trata de proponer un inclemente revisionismo Sin embargo, es preciso constatar que veinte años después de las primeras aportaciones al estudio historiográfico de la guerra, y cuarenta de la aparición de la masa fundamental de los testimonios globales --es decir, las primeras visiones de protagonistas u observadores directos cuando la guerra era hecho y concluso-- seguimos teniendo dificultades metodológicas para comprender y explicar la guerra de manera histórica, sin anacronismos ni alegatos La literatura historiográfica sobre la Guerra Civil Española --y los correspondientes ensayos bibliográficos sobre ella-- muestran notoria capacidad para envejecer Lo ocurrido en la década de los sesenta es particularmente significativo Se produjeron entonces estudios históricos que hoy se consideran de cabecera, a no pocos de los cuales hizo un señalado favor la censura franquista: los Broué-Témime, Thomas, Jackson, Bolloten, Jellinek, Ibarruri, De la Cierva Aparecieron las grandes monografías militares, políticas, diplomáticas, y los primeros estudios estrictamente bibliográficos Adivino una segunda oleada de memorialistas Es innegable que la historia de la Guerra Civil entró entonces en una fase diferente de su estudio Hoy, el paradigma de los años sesenta parece enteramente agotado en su virtualidad En efecto, la práctica totalidad de las grandes obras de síntesis históricas sobre la Guerra Civil Española no se mantiene hoy por razones de información y por razones de método Otras síntesis no tuvieron credibilidad alguna desde su aparición (ejemplo: Georges-Roux) Las síntesis más serias carecían entonces de fuentes de información hoy disponibles --aunque no todas las posibles-- Las que amenazaban con desmitificarlo todo, como la de De la Cierva, además de no haber empleado la mayor parte de las fuentes a la que tenían exclusivo acceso, se convirtieron en un demagógico y bastante mal disimulado alegato a favor de los vencedores Por lo demás, y ello es más importante, los esfuerzos por objetivizar, academizar y, en suma, distanciar científicamente el hecho de la guerra --que algunos autores convirtieron en el principal reclamo de su obra--, se han manifestado como estériles y, en algunos casos, sencillamente falsos Las síntesis existentes se basan excesivamente en las dimensiones políticas o militares del evento, olvidando otros niveles sin los cuales no es posible explicarlos anteriores Lo mejor de la historiografía sobre la guerra se encuentra en ciertas monografías de los años setenta, que han iluminado parcelas fundamentales del tema (Ramón Salas, Alpert o Viñas) El Alzamiento Nacional resultaba inevitable, y surgió como razón suprema de un pueblo en riesgo de aniquilamiento, anticipándose a la dictadura comunista que amenazaba de manera inminente Estas palabras, que figuran en el libro Causa general La dominación roja en España, son buena síntesis de la tesis que, con diversos ropajes y adobos, puso en circulación sobre los orígenes de la guerra el bando vencedor Es difícil encontrar un mito menos cercano a la verdad y que haya constituido durante más tiempo doctrina oficial Ni en la Guerra Civil hubo un alzamiento nacional, ni aquélla era inevitable, ni había riesgo de aniquilamiento, ni la dictadura comunista amenazaba de manera inminente No se trata tampoco, evidentemente, de remitirnos a las tesis de los vencidos El origen de la Guerra Civil hay que buscarlo desde otros presupuestos y sobre otro análisis de los hechos

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