Liberan en Tamaulipas a empresario potosino tras 27 días de secuestro

viernes, 30 de junio de 2006
* Sus captores le roban 400 mil pesos en efectivo y su vehículo de modelo reciente Reynosa, Tam , 29 de junio (apro)- Luego de 27 días de secuestro, un empresario oriundo de San Luis Potosí fue liberado hoy en esta ciudad por sus captores, tras robarle 400 mil pesos en efectivo y su vehículo de reciente modelo El pasado 20 de junio, familiares de Urbano Herbert Prado, de 51 años de edad, denunciaron la desaparición en una Agencia del Ministerio Público en esta frontera Tras su liberación, Herbert Prado explicó que había viajado desde San Luis Potosí, el pasado 1 de junio, a esta frontera para realizar compras en Estados Unidos Aproximadamente a las 17:30 horas del 2 de junio, el empresario se desplazaba por la carretera a Matamoros rumbo al puente internacional Nuevo Amanecer, para cruzar hacia Estados Unidos; antes de tomar la rampa, una camioneta Chevrolet color azul, cabina y media, y un carro color negro le cerraron el paso Varios sujetos descendieron para amenazarlo con armas de fuego y bajarlo por la fuerza de su automóvil Lo subieron en la parte trasera del vehículo, donde lo esposaron y le colocaron una capucha; le vaciaron los bolsillos y lo sometieron a un interrogatorio Por 27 días sus captores lo tuvieron en un lugar que no pudo ver porque le colocaron vendas en los ojos y en las manos Herbert Prado contó a la policía que recibía algunos alimentos y agua; que no fue torturado, pero sus captores le hacían constantes preguntas El comandante de la Policía Ministerial del estado, Leonel Lozano Gutiérrez, dijo que se desconocía si la familia del plagiado había pagado algún rescate para que sus captores lo hayan puesto en libertad tras tantos días secuestrado La víctima dijo a la policía que sus secuestradores le habían quitado dos mil 400 dólares, 400 mil pesos, su reloj marca Seiko, teléfono celular, identificaciones, documentos y el vehículo Century con placas de Nuevo León en el que se transportaba La policía lo encontró en la carretera, a un kilómetro de la garita llamada "el 30", sucio y totalmente desorientado, pues ignoraba en dónde se encontraba, cuánto tiempo había pasado desde su cautiverio y decía no recordar muchos detalles de lo que le había pasado