En el "Día del Trabajo Doméstico", una historia de mujeres e hijos discapacitados

sábado, 22 de julio de 2006
La Habana, 21 de julio (apro-cimac) - "Desde hace 12 años no tengo vida propia Amo a mi hijo y por eso me he dedicado a cuidarlo ¿Qué más puede hacer una madre?", dice Evelín Sánchez, de 40 años de edad, para quien las cosas cambiaron con el nacimiento de su único hijo, Yosi, que, por complicaciones en el parto, vive con severos problemas motores y retraso mental "Yosi no puede hacer nada solo y, aunque cuento con el apoyo de mi familia, es mi responsabilidad, sobre todo desde hace un año, cuando su padre se fue a Estados Unidos", añade Historias similares se repiten entre un sinnúmero de mujeres encargadas del cuidado de un hijo discapacitado "Cuidador primario familiar o informal" es el término acuñado por los especialistas para definir a Sánchez y a todas aquellas personas que no reciben salario ni beneficios materiales por el cuidado de un pariente dependiente La psicóloga Haydeé Otero, especialista de la Facultad de Ciencias Médicas del Hospital "General Calixto García", en esta ciudad, opina que, quien realiza esta función es por lo regular una mujer Esposas, hijas, hermanas o nueras asumen tácitamente el rol de cuidadoras, porque la sociedad las considera "mejor preparadas" que los hombres para esta tarea Según se dice, ellas tienen mayor "capacidad de abnegación, de sufrimiento y de voluntad" De ahí que sexo, convivencia y parentesco sean variables importantes para decidir cuál persona del núcleo familiar asumirá ese papel La respuesta hoy parece obvia porque, según estadísticas mundiales, las mujeres son las responsables del cuidado de sus familiares, al menos en el 70 por ciento de los casos Investigaciones revelan el predominio de ellas en estas funciones Representan el 60 por ciento entre las principales personas encargadas de la población anciana, el 75 en los casos de discapacitados y el 92 en los de personas necesitadas de atención por cualquier motivo En la década de los setenta surgió el concepto de cuidado informal, influenciado por la ideología feminista En los inicios, se trataba de demostrar que era un trabajo opresivo y se reclamaba su reconocimiento oficial Pero, para los ochenta, había que pensar en la repercusión de esta labor en la vida de las mujeres Ya en los noventa empiezan a identificarse las relaciones de poder que condicionan el asunto y su repercusión en la ciudadanía, la política y la democracia En la actualidad, el cuidado informal se sigue basando, fundamentalmente, en el esfuerzo y el tiempo de las mujeres Cuidar de las y los hijos, de los mayores o enfermos de la parentela es una función asignada a ellas, como parte de las funciones de género, en las que la sociedad las ha encasillado Con frecuencia, atender a otras personas entraña la ejecución de muchas tareas, incluso en forma paralela Quienes lo hacen se convierten en enfermeras, abogadas, empleadas domésticas, madre-esposa-hija, ama de casa o trabajadora, en una jornada laboral que no tiene principio ni fin Pese a todo, las cuidadoras han sido invisibles No todas las mujeres han desempeñado esta función de igual forma Las de menor nivel educativo, sin empleo y de clases sociales inferiores, asumen con más frecuencia este papel, mientras que las de mejores condiciones laborales y mayores ingresos pagan por la ayuda Si bien las diferencias de género son visibles con sólo detenerse en las cifras de mujeres y hombres que desempeñan estos papeles, hay características propias que distinguen el cuidado femenino y el masculino "Las mujeres dedican más tiempo a cuidar que los hombres, ofrecen formas más intensivas y complejas de cuidado, que logran equilibrar con otras responsabilidades familiares y laborales con más frecuencia que ellos", afirma Otero, autora del estudio de casos múltiples La mujer, el estrés y el cuidado de un familiar dependiente La psicóloga concluye en su investigación cualitativa: "La sociedad otorga mayor reconocimiento a los hombres cuidadores? Además, parece que ellos piden más ayuda y reciben apoyo de tipo instrumental (material) y emocional" "¡Qué hombre tan maravilloso! Es una exclamación común en estos casos Y no podemos perder de vista que el reconocimiento es un modulador del estrés", reflexiona la especialista