¿Usted qué cree?

lunes, 24 de julio de 2006
México, D F, 24 de julio (apro)- Muy estimados lectores: ¡arriba corazones! Riámonos de toda retórica esperanzadora y de toda estadística apocalíptica que la contradice Tenemos motivo sobrado para ello ¡Jo! Ya está bien que nos indignemos y sintamos que nos lleva la tristeza comprobar que, a pesar de que las distintas retóricas (la religiosa, la jurídica, la política e, incluso, la científica) que nos cacarean hasta ensordecernos los oídos con ese seductor "todos somos iguales" ante Dios? la ley, en lo social o lo biológico, y la economía, por su parte, nos muestren y nos demuestren tercamente que no, que somos desiguales al ser ricos o pobres Sí, mis estimados, no dejemos que nos angustien las estadísticas que confirman que vivimos en un mundo en crisis por inequitativo y polarizado; en un mundo dividido entre unos pocos que lo pueden y tienen casi todo y unos muchos que tienen algo o muy poco e incluso nada y que, por ello, a pesar de su número, poco o nada pueden Sí, no tengamos en cuenta, para evitar el miedo o la aflicción, las estadísticas que informan y confirman que la mitad de la humanidad son ?en casi la totalidad de su número? ciudadanos de segunda y hasta de tercera: hablo de las mujeres Ignoremos, para librarnos de la pena o la vergüenza, lo que informó la ONU hace unos días: que la mitad de la población del planeta son jóvenes (unos 3 mil millones), pero que les amenaza un futuro incierto, por decir lo menos, ya que, por principio, al menos la mitad son y continuarán siendo ciudadanos de segunda o tercera, es decir, mujeres; 500 millones sobreviven con menos de dos dólares diarios, 96 millones son analfabetas y 6 mil se infectan diariamente de sida Que no nos desazone ni nos aflija que las estadísticas nos informen que la riqueza se está concentrando cada vez más y más en menos manos, y que la brecha que separa a los ricos de los pobres es cada vez más ancha y más profunda Sí, mis estimados, olvidémonos o, mejor aún, riámonos de los retóricos cacareos esperanzadores y de las apocalípticas estadísticas que los refutan, pues todo ello no tiene la menor importancia Dejemos que economistas, tecnócratas, filósofos e investigadores sociales discutan y se acaloren si la economía es un instrumento de equidad y libertad para todos o, por el contrario, es una herramienta de imaginación e, incluso, de discriminación al servicio de intereses individuales Insisto: que nada de eso nos afecte, pues en realidad no nos afecta para lo que más nos interesa a todos: el ser felices en este valle de lágrimas, que por lo que está descubriendo la ciencia no lo es? al menos no lo es tanto para los pobres ¡Qué descubrimiento! ¿O no es así? Vean Resulta que distinguidos científicos estadunidenses, como el psicólogo y premio Nobel D Kahneman, el economista y profesor B Krueger y otros sesudos académicos de otras varias universidades de los Estados Unidos, han llegado a la conclusión, después de profundos análisis, de que el dinero poco o nada tiene que ver con el bienestar, con la felicidad, ya que descubrieron que esa valoración es subjetiva y sobreestima el impacto del ingreso en el bienestar, lo que les lleva a decir: "Sostenemos que la gente exagera la contribución del ingreso a la felicidad porque se enfoca, en parte, en los logros convencionales cuando evalúa su vida o las de otros" Y dan a entender más: que los que menos ganan tienen más posibilidades y, en general, son más felices que los que ganan más ¡Qué cosa! Qué bueno que tan sesudos científicos, en este hoy en que la economía y su mejor y más conocido representante, el dinero, son los que rigen y conforman nuestro pensar, hablar, y obrar, hayan hecho descubrimiento tan deslumbrante para el bien de todos: para los que más ganan, liberarlos de la mala conciencia; para los que poco o nada ganan, se liberen de la frustración y el resentimiento, y que por añadidura, con tal descubrimiento, confirmaran científicamente, lo que ya la vieja sabiduría popular venía diciendo: que el hombre más feliz es el que ni camisa tiene Esperando que la presente, por su información, pueda contribuir a su felicidad, mis estimados, queda de ustedes su siempre seguro servidor El Tío Lolo PD Los interesados en ampliar lo dicho en esta carta, pueden hacerlo contactando a cboutin@princetonedu, Princeton University Vale

Comentarios