La casa de los sustos: Inteligente e infantilmente terrorífica

lunes, 14 de agosto de 2006
México, D F, 14 de agosto (apro)- Hace tiempo que no había visto una cinta comercial, dirigida al público infantil, tan inteligente como ésta Las películas de Pixar (Buscando a Nemo y Toy Story, por ejemplo) resultan bastante redondas, cosa que no ocurre con La casa de los sustos (Monster House, EU, 2006) y, sin embargo, este film de animación 3D posee unas imágenes sorprendentes, simbólicamente hablando La película producida por Steven Spielberg y Robert Zemeckis, dirigida por Gil Kenan, cuenta la historia de DJ, un pequeño que recién comienza a entrar a la pubertad, pero que aún posee un alma de niño DJ vigila de manera estrecha a un misterioso vecino, el señor Nebbercracker, quien tiene la costumbre de arrebatar todo artículo infantil que cae en su jardín, al tiempo que atemoriza a sus pequeños propietarios Un día, el amado balón de su amigo Chowder cae en el jardín de Nebbercracker Como DJ es un gran cuate, cruzará los senderos de la propiedad del viejo cascarrabias para recuperar dicha pelota, pero falla en el intento: Nebbercracker aparece, lo coge de los hombros y lanza consignas de amenaza, como hace con todos los infantes que se meten a su propiedad; pero esta vez ocurre algo inesperado, Nebbercracker sufre un infarto y rueda al suelo de inmediato A pesar que el viejo nunca tuvo buena fama, DJ se siente culpable por su muerte, pero lo que no sabe es que la sombría casa de su vecino hará lo posible por vengarse del chico La casa de los sustos es una excelente cinta de "susto", valga la redundancia, que mantendrá a los pequeños pegados a su asiento, al igual que a los adultos Lo lindo es que el mensaje no es "obvio", que usualmente vemos en Disney, por ejemplo: sus temas principales son el valor, el crecimiento y la libertad, y se encuentran encubiertos en una trama sombría, fantasmagórica, pero sumamente dulce y emotiva, al estilo de los cuentos de los hermanos Grimm Una gran película, de historia inteligente, buena animación, aunque con algunos baches que, por supuesto, resultan perdonables

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