El PRI bisagra

jueves, 17 de agosto de 2006
México, D F, 16 de agosto (apro)- En medio del conflicto poselectoral, el PRI ha mantenido un bajo perfil, pues su intención no es involucrarse sino aprovechar el interregno para reagruparse como el partido de la gobernabilidad y, al mismo tiempo, como el partido "bisagra" en la aprobación de las reformas estructurales Derrotados en la elección presidencial, pero sobre todo echados al tercer lugar como fuerza política nacional, en los últimos días, los priistas y sus dirigentes están tratando de convertirse en la puerta por la que tendrán que pasar necesariamente la aprobación de las reformas laboral, hacendaria y energética, que tanto deseó Vicente Fox en su sexenio Sólo que, para los priistas, esto no será un servicio gratuito a la nación y mucho menos al próximo gobierno, sino que tendrá un costo y el precio será muy alto Desde sus primeras reuniones previas al inicio de la próxima legislatura, los diputados y senadores del tricolor han sido llamados por sus respetivos coordinadores para establecer la agenda con la que llegarán al salón de sesiones No sorprende a nadie que los temas básicos sean las tres reformas mencionadas El asunto es que, a diferencia del pasado, ahora si están dispuestos a negociar su posición con el PAN y con el próximo presidente de la República Emilio Gamboa en la Cámara de Diputados, y Manlio Fabio Beltrones en el Senado, ya están afinando las propuestas, y para ello ya comenzaron las reuniones con los legisladores quienes, de entrada, han aceptado jugar un papel coyuntural de suma importancia La cuestión aquí es ver con claridad hasta dónde pretenden llegar, si a diferencia de la legislatura pasada están dispuestos a cargar las consecuencias de aprobar el IVA en alimentos y medicinas, o hacer el juego sucio del PAN en la privatización del sector energético o desaparecer el derecho a la huelga con las reformas a la ley laboral Pero si el PRI impulsa y aprueba las reformas del PAN, se hundirá aún más que en la elección del 2 de julio, pues los costos los pagaran ellos antes que los panistas o el gobierno federal Con ello cancelará las posibilidades de recuperar el terreno en las elecciones intermedias de 2009, así como en las elecciones estatales que se presenten en los próximos tres años Es probable que en estos años veamos a un PRI con un doble juego: por una parte ofreciendo apoyo limitado al PAN pero, al mismo tiempo, estableciendo alianzas con el PRD Sin embargo, los priistas tendrán que mostrar una habilidad extraordinaria para no perder el equilibrio al subirse en la cuerda floja Para ello se necesitan establecer acuerdos que apuntalen la unidad interna, pactos de los que se carece a raíz de la pésima campaña de Roberto Madrazo y de los enfrentamientos que tuvo con personajes claves, como Elba Esther Gordillo y Arturo Montiel La elección del próximo presidente nacional priista es parte de estos ajustes internos que, por el momento, no se vislumbran Aunque ya no tendrá la función relevante de antaño, el nuevo dirigente del PRI sí mantendrá la función institucional de conducir los pactos a que lleguen las distintas corrientes partidistas, incluida la que integran los gobernadores transformados en asideros de poder Es por ello que los gobernadores priistas habrán de reconsiderar el papel que desempeñaron en esta elección presidencial Si el pasado 2 de julio operaron a favor de Felipe Calderón, en 2009 ya no les convendrá esto, sino trabajar para si mismos y para levantar nuevamente a su partido Para el PRI es de vida o muerte recuperar los espacios legislativos y ganar las próximas elecciones estatales, ya que, a partir de una mejor posición en el Congreso legislativo, tendrá mejores posibilidades de hacer algo en la elección presidencial de 2012 Y una alianza incondicional con el PAN invalida todo intento de recuperación El primero en resentir este giro de los priistas será el PAN, que desde ahora lanza campanas al vuelo asegurando que en el próximo trienio crecerán electoralmente logrando su sueño de erigirse en mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y aprobar todas las reformas de su presidente Paradójicamente, el PRI tiene en sus manos hacer realidad los sueños del PAN, y por eso no se descarta que, si llega a la presidencia Felipe Calderón, una de sus primeras decisiones será invitar a priistas a formar parte de su gabinete legal o ampliado Esta circunstancia es precisamente la que le da el valor que muchos le niegan o que ya no le reconocen al PRI Los priistas saben que su fuerza radica precisamente en ser el centro de la balanza política y que, casarse con el PAN, le restará fuerza o invalidará la función de "bisagra" que pretenden desempeñar en estos años, en los que la gobernabilidad podría estar ausente