La columna rota: Nueva defensa de Von Ziegler a la megabiblioteca

lunes, 28 de agosto de 2006
México, D F, 28 de agosto (apro)- Bajo el sello editorial Océano, el escritor Jorge von Ziegler, director del Sistema Nacional de Bibliotecas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), publicó recientemente el libro La columna rota La biblioteca de México o la voluntad de construir El volumen, cuyo título recuerda el de una obra de Frida Kahlo, está inspirado en realidad en una frase de José Vasconcelos que el funcionario cita como epígrafe, "La columna rota es símbolo de un esfuerzo que aguarda otro mañana para volver a bregar", para recordar cómo quien fuera secretario de Instrucción Pública y rector de la Universidad Nacional se empeñó en impulsar la creación de una Biblioteca Pública de la Nación Y es que desde hace tiempo, para defender el proyecto de creación de la Biblioteca Vasconcelos, llamada popularmente megabiblioteca, y ante las críticas de que se trató de una propuesta unipersonal, Von Ziegler comenzó a argumentar que no era improvisada ni se había diseñado de espaldas a la comunidad cultural, y apeló a la idea vasconcelista de tener una biblioteca central De hecho el libro de 124 páginas no se aparta de las justificaciones que tanto el escritor --ahora director de la Biblioteca de México y de la Vasconcelos--, como Sari Bermúdez, presidenta del Conaculta, dieron siempre al proyecto impugnado por una parte de la comunidad cultural por sus costos y pretensiones faraónicas Von Ziegler dice en el prefacio: "Las páginas que siguen son una reflexión sobre las razones que mueven al más reciente (proyecto) Es decir, sobre el origen y los motivos del proyecto que se derivó de una primera idea en el año 2001 y que es hoy, entre otras muchas cosas, una construcción concebida como una nueva sede, un espacio más, de la Biblioteca de México" Añade que se trata, "sin duda, de una reflexión libre, guiada únicamente por la esperanza de que, al hallar respuestas a interrogaciones personales podamos dárselas también a los demás" El autor hace una larga introducción sobre los sueños vasconcelistas, en realidad hasta ahora incumplidos --no sólo anhelaba millones de libros como acervo sino también un recinto abierto de tarde y noche, entre otras cualidades para la biblioteca--, y sobre las modificaciones que se han hecho a la Biblioteca de México en el edificio de la Ciudadela Para Von Ziegler esta Biblioteca "se resume como la historia de un gran fallo" y habla entonces de la "inoperancia del modelo jurídico" que le había dado el papel de cabeza de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, y de su rezago, para justificar la necesidad de remediar sus males Pero no presenta los diagnósticos, estudios y propuestas de solución que bibliotecólogos o algunos otros expertos del campo hayan hecho para avalar la construcción de un costoso edificio en la antigua estación de trenes de Buenavista De hecho, en entrevista con el semanario Proceso, el escritor admitió hace tiempo que no cuentan con esos documentos Sólo repite lo que otros funcionarios del Conaculta han venido diciendo para respaldar la creación de la megabiblioteca, ahora ya inaugurada y abierta al público: que aunque está prácticamente fuera del Centro Histórico de la ciudad y apenas a unos 15 kilómetros de la Biblioteca Nacional de Ciudad Universitaria, no es centralista, sino que tiene "vocación nacional", que Buenavista es "cruce de caminos del país", que ahí será la terminal del tren suburbano el cual transportará 320 mil pasajeros diariamente, que la biblioteca será el centro de cómputo de la red de biblioteca públicas Las preguntas que siempre se le han hecho al funcionario siguen sin responderse Unas pocas de ellas son: ¿Cuándo estará en completa operación ese centro de cómputo? ¿Cuántos de esos miles de pasajeros del tren tendrán el tiempo, la disposición de entrar motu propio a la biblioteca? ¿Cuándo estará la información de sus acervos al alcance de las pequeñas bibliotecas de los más lejanos municipios? ¿Cuándo todos los municipios del país tendrán al menos una pequeña biblioteca? Y más aún: ¿Cuánto realmente se gastó el gobierno federal en la creación de este megaproyecto? ¿De dónde salieron los recursos? ¿Se desviaron o no los presupuestos de otras instituciones culturales para su construcción? ¿En qué términos se acordó con el patronato la digitalización de acervos y propiedad de quién serán una vez digitalizados? ¿Intervinieron o no en la construcción los hermanos Bribiesca Sahagún? Mucho tendría que decir Von Ziegler antes de insistir en la retórica de que las bibliotecas "atesoran las reservas de imaginación y sensibilidad, de creatividad y experiencia, de inteligencia y saber"

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