"Ustedes que leen", de Juan Domingo Argüelles

viernes, 22 de septiembre de 2006
México, D F, 22 de septiembre apro)- Un desconcertante libro es el que acaba de poner en circulación Océano en su colección el ojo invisible: Ustedes que leen, de Juan Domingo Argüelles Lo polémico radica en lo anunciado por el subtítulo: Controversias y mandatos, equívocos y mentiras sobre el libro y la lectura Lo sintetizan bien los editores: ¨En una época en que es prioritaria la formación de lectores en serie, que asimilen varias docenas de libros al ano, para satisfacer los índices internacionales sobre cultura y desarrollo, cualquier enunciado en contra parecería una contumancia fundamentalista Sin embargo, la lectura enfrenta un presente multimediático ?donde la imagen subordina al texto?y en consecuencia no es ya la única forma de acceder a grandes cúmulos de información¨ Juan Domingo Argüelles es originario de Chetumal, Quintana Roo Realizó estudios de Letras Hispánicas en la UNAM Como poeta, ensayista, crítico literario y editor, sus trabajos comprenden varios volúmenes El tema de la lectura también lo ha abordado en ¿Qué leen los que no leen? (2003), Leer es un camino (2004), Historias de lecturas y lectores (2005) Sus columnas, dedicadas a temas culturales, aparecen en El Financiero, El Universal y La Jornada El siguiente es un fragmento del prólogo del autor ¨El problema de la lectura es que se ha vuelto un tema que se ha vuelto un tema que alarma Y esto es lo que alarma: que el tema muestre un problema (alarmante) que forma parte de una agenda política y económica y que se pretenda que su solución esté, exclusivamente, en la política y en la economía integran un binomio que a veces adquiere el carácter de panacea La industria informática está muy preocupada; los sistemas educativos están muy preocupados; la industria editorial está también muy preocupada, y lo mismo sucede con las instituciones culturales Para decirlo pronto, los gobiernos del todo el mundo están preocupadísimos por el tema de la lectura y los analfabetismos funcional y digital Se exhiben indicadores; se encargan estudios e investigaciones de conducta lectora, se publican las estadísticas más escalofriantes para probar que la gente no lee o que no lee cuando debiera leer Pero se siguen confundiendo los conceptos de lectura Y se llega al extremo de pensar que todo el problema radica en los índices, en los números, en la cantidad de lo leído o en el cuánto se deja de leer Y cuando se va a lo cualitativo (al cómo y al qué), todo se reduce al esquema de las pruebas del Proyecto Internacional para la Producción de Indicadores de Rendimiento de los Alumnos (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ¨El problema de la lectura es que se ha vuelto un tema Punto Un tema que genera muchos discursos y auspicia muchos estudios, en medio de un ruido ensordecedor que no permite leer? ¨(?) El testimonio del sociólogo y escritor italiano Franco Ferrarotti acerca de su infancia lectora puede tal vez arrojar algo de luz sobre este azar que es el destino lector En Leer, leerse, escribe: ¨Yo era el solitario, señor indiscutible del papel y el polvo Mi padre, que hablaba familiarmente con los caballos y las plantas, no creía en los libros "Cuando más se lee, peor va el mundo?, pensaba Para impedir que me volviera un soberbio, no se cansaba de recordarme que yo había nacido feo, con poco pelo, el segundo después de un hermano grande y gordo, hermoso y rubicundo ?Si hubieras nacido gato --murmuraba mi padre-- habrías acabado rápidamente en una alcantarilla" Mi infancia fue solitaria, enfermiza y bellísima Algunas tardes, en el henil, cuando la lluvia veraniega empezaba a caer con grandes goterones que sellaban el polvo, yo desarrollaba con un libro en la mano un extraño sentido del destino, colmado de una felicidad indescriptible ¨Ese extraño sentido del destino hizo de Franco Ferrarotti, y no de su hermano, un lector apasionado de los libros; le descubrió un camino, a pesar de la opinión paterna adversa sobra la lectura Su evocación es un poema en prosa, el poema de un lector que canta al libro, sin saber, y por supuesto sin pretender, que es poeta: ¨Bendigo las muchas, pesadas y a veces misteriosas enfermedades infantiles Las sufrí, pero valió la pena Me salvaron de los amigos, de los compañeros de escuela, de los interminables juegos de la infancia En la cama, entre las sábanas, descubrí y conquisté mundos inaccesibles gracias a los libros Las enfermedades infantiles me enseñaron la deliciosa compañía de los libros, tan bella que casi parecía culpable (?) Confieso sin pudor que amo los libros con un amor sensual, físico Adoro el polvo que se insinúa en todas partes Provoca un picor en las mucosas nasales y se desliza como un maquillaje compacto bajo las ávidas falangetas Me encanta acariciar lentamente el papel rugoso de las viejas ediciones, granuloso, como "papel de queso" Detesto el papel satinado con regusto a revista de entretenimiento para señores que aguardan sufridamente en la sala de espera del dentista Me acerco al libro a un alimento exquisito Doy vueltas a su alrededor Lo olisqueo ¨El lector se sabe diferente, se sabe distinto, se sabe otro El riesgo es la soberbia, la erudición ridícula y, en sus extremos peores, el desdén, el desprecio a la arrogante compasión por lo que no leen, por los no lectores Saberse otro, gracias a los libros, no da ningún derecho a creer que los que no leen libros están fuera de nuestro mundo y no son válidos como interlocutores En tanto más se crea esto, menos se habrá comprendido la noble lección de los libros nobles Saberse otro, gracias a los libros, tendría que engendrar un sentimiento de mayor tolerancia y no uno de segregación y de distanciamiento en relación con los demás¨

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