Tradición y renovación en la preservación del patrimonio

lunes, 25 de septiembre de 2006
México, D F, 25 de septiembre (apro)- México tiene una larga tradición en la protección y preservación del patrimonio cultural, que data incluso del siglo XIX, cuando en 1825 el entonces presidente Guadalupe Victoria ordenó la creación del Museo Nacional Mexicano Desde el punto de vista de la protección jurídica, las medidas de protección al patrimonio arqueológico --constantemente en peligro de destrucción y saqueo-- comenzaron a implementarse desde mediados del siglo pasado Así lo recordó Mari Carmen Serra Puche, coordinadora de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y exdirectora del Museo Nacional de Antropología, en la conferencia "Protección del patrimonio arqueológico en México" La ponencia fue dictada en el Seminario Internacional La Protección Jurídica de los Bienes Culturales Límites y Desafíos, realizado hace unas semanas conjuntamente por la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Instituto Internacional para la Unificación del Derecho Privado (Unidroit), en la nueva sede de la cancillería, en la Plaza Juárez En medio del debate sobre los efectos que la reforma al artículo 73 constitucional, fracción XXV, tendrá en la protección del patrimonio cultural, la antropóloga ponderó la larga tradición de México en esa materia Y recordó que, desde la época del presidente Porfirio Díaz, se creó una ley con la que no sólo se buscaba proteger estos bienes, sino que se les dio el carácter de propiedad de la nación Como parte de los mecanismos de protección, México ha suscrito diversos acuerdos internacionales, entre ellos la llamada Carta de Venecia (Carta Internacional sobre la Conservación y Restauración de Monumentos y de Conjuntos Histórico-Artísticos) aprobada en Venecia en 1964, durante el II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos Además, la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), signada en 1972 en París, y recientemente la Convención Internacional para la Protección de la Diversidad de los Contenidos Culturales y las Expresiones Artísticas, establecida en 2005 En opinión de Serra Puche, México es de los países que mayores avances ha tenido en esta materia de protección del patrimonio A su juicio, la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos, Históricos y Artísticos promulgada en 1972 es ejemplo de ello Destacó que esta ley, que otorga al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) atribuciones en la protección de zonas y monumentos arqueológicos e históricos (de 1900 hacia atrás), no sólo fue creada por abogados, sino que participaron en su elaboración arqueólogos y otros especialistas Aunque admitió que ésta ley no es perfecta, celebró que sigua vigente, pues aunque en 1988 se creó el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el INAH ha conservado sus atribuciones en materia de preservación del patrimonio cultural, conforme tanto a esta ley de 1972 como a su propia ley orgánica Advirtió, sin embargo, que la iniciativa de Ley de Fomento y Difusión de la Cultura ("Ley Bermúdez") entregada el 20 de septiembre de 2005 por el Ejecutivo al Congreso de la Unión, como la propia iniciativa de reforma al artículo 73 constitucional, pueden poner en riesgo la protección al patrimonio, pues abren la puerta para que éste llegue a ser considerado como una mera mercancía Cabe señalar que la especialista no se pronunció por la eterna permanencia de la ley de patrimonio vigente desde 1972 Por el contrario, aceptó que ciertamente hacen falta marcos legales que atiendan a las nuevas definiciones de bien cultural, pero pidió que las leyes que se promulguen en el futuro tengan como esencia la protección; entre otros aspectos, desanimar a coleccionistas y saqueadores, y educar sobre cuál debe ser el concepto de cultura La nueva concepción de patrimonio, añadió, debe incluir aspectos ambientales y biológicos para que la protección de los sitios arqueológicos sea más amplia y contemple no sólo sus contenidos, sino también el contexto, y clarificar que las comunidades cercanas a éstas son las verdaderas propietarias Aquí, hizo ver la necesidad de crear entre la población conciencia para la preservación de sus bienes

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