Aleluya

lunes, 22 de octubre de 2007
México, D F, 22 de octubre (apro)- ¡Aleluya! ¡Y que cada quién coja a la suya! Sí, alegrémonos, estimados lectores, alcemos nuestros corazones y demos gracias al cielo, pues hay razón sobrada para ello, ya que nos ha tocado vivir en el tiempo del final de las ideologías, de la muerte de la utopía, del ocaso de las revoluciones, de la liquidación de la lucha de clases, del "adelgazamiento" del Estado, del debilitamiento de las soberanías nacionales, del mismo fin de la historia Tiempo, en fin, cementerio de tantos convencionalismos que reinaron como convicciones hasta ayer, pues como lo han y siguen demostrando filósofos y científicos sociales, que analizando causas y efectos han y están descubriendo y dando a conocer que no hay absolutos, que nada es eterno, que todo es relativo, que la única certeza ?oh, manes de Eráclito el Oscuro? es y está en el cambio, que nada es verdad ni mentira, que todo es del color del cristal con que se mira, como dijera un viejo poeta No ignoro, por supuesto, que sigue habiendo entre nosotros, a pesar de las evidencias --¿o será por ellas?? no pocos individuos que culpan de los problemas que nos atormentan en la actualidad, tanto a las personas como a sus sociedades, a esa falta de certidumbres, de firmes creencias que en el pasado fueron --¡y siguen siendo pata tantos en el presente!? algo así como vejigas a las que muchos se agarraron --¡y siguen agarrándose hoy!-- ¿Para qué?, ¡para poder flotar, para poder seguir nadando, para no hundirse en el proceloso mar que han sido y son la vida de todos! Los de las que ya fueron y de las que somos Los individuos que tales cosas creen, dicen y aseguran que a la falta de esas creencias firmes, a la ausencia de esas certezas, se debe en buena medida que estemos nadando en la abulia descorazonadora de la desilusión, del desencanto, que estemos nadando en la angustia de la duda, en la congoja de la indecisión, en la zozobra del titubeo e incluso que nos falten y más bien sobren los que están nadando en la desesperación de la desesperanza, nadando en el horror de la nada Según estos individuos ya mentados, lo anterior está llevando a la debilidad, al desgarramiento e incluso a la desaparición de las redes sociales creadas por las ideologías, fueran éstas de comunicación, colaboración, protección, de poder o sumisión, lo cual, según los mismos, está conduciendo, así a los individuos como a las comunidades a las que pertenecen, a lo que se conoce con los términos de anomia y anhedonia, esto es, a la desorganización del individuo y de la vida social a nivel colectivo, y a la incapacidad de disfrutar de uno mismo Me van a perdonar mi sentir, pero esas creencias, según mi leal saber y entender, y salvo su mejor opinión, no son más que trasnochadas y rancias expresiones de seres pesimistas, de pusilánimes o de individuos cortos de vista, pues, como ya está descubierto, demostrado y podemos ver, si bien es cierto que nuestro tiempo ha sido y es ruina, y hasta cementerio de tantas cosas, igualmente ha sido y es terreno fértil para otras posibilidades Sí, ciertamente que este tiempo en que vivimos ha sido, y es verdugo y enterrador de no pocos convencionalismos que hasta ayer se tenían por verdades eternas, por principios inmutables; pero igualmente ha sido y es, como buen tiempo de democracia, matriz generadora de oportunidades para la práctica y realización de los intereses personales de cualquier hijo de vecino Digo: si se es sentimental, santo y bueno será que se llore por ello, más seamos prácticos, seamos realistas, no nos quedemos en el sentimentalismo, no seamos tímidos, pusilánimes y tengamos el valor de reconocer y admitir que tanta muerte de tantos principios, son otras tantas rupturas, rompimientos de cadenas de prejuicios que sujetaban nuestros intereses; rupturas que dejan en libertad al interés de cada cual para que aproveche las oportunidades que se le ofrecen para realizarse, para que se concrete? lo que sucederá si se está preparado, si se está alerta y, por supuesto, si se tiene la voluntad para que así ocurra Por ello, sí, es que inicié esta carta con "¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Y que cada cual coja a la suya!" frase de regocijo y recomendación Esa es mi propuesta, en ustedes, mis estimados, está la respuesta Tendrán el valor de respaldarla? ¿Qué dicen? Reflexionen y tengan en cuenta que lo expuesto demuestra y confirma que así como el pasado fue de los principios, este nuestro tiempo es el de los intereses, para bien y para mal En espera de que la mala fama que gratuitamente me atribuyen no descalifique la presente y deseándoles lo mejor a todos, mis estimados lectores, se despide de ustedes EL TÍO LOLO

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