Sursum Corda"

lunes, 22 de octubre de 2007
México, D F, 22 de octubre (apro)- Aunque muy socorrida, la frase "¿todavía crees en los milagros?", no refleja la realidad de nuestro humano sentir que, en el fondo, o quizá no tanto, siempre está a la espera de que el milagro ocurra en los más diversos ámbitos de la vida Pero ¿cuál es la verdadera esencia de estos fenómenos, místicos, religiosos, paranormales, psicológicos? ¿Son resultado de la fe, de la autosugestión, de dones inexplicables, tienen un origen divino o demoníaco? De ello nos habla Sursum Corda, la más reciente obra de Héctor Mendoza que, bajo su dirección, se presenta en el teatro El Granero "Xavier Rojas", para contarnos la historia de Mariana, joven estudiante de actuación, quien, al enterarse de la muerte de su padre, regresa a su ciudad natal después de diez años de estancia en Europa Para su enorme sorpresa, sin darse cuenta comienza a hacer milagros en forma totalmente involuntaria, lo cual le parece una gran aberración, puesto que ni siquiera cree en los milagros Cuando Mariana entiende cómo acabar con tal facultad, lo hace con algún dolor, pero la ya esparcida, su fama de milagrera le acarrea un sin fin de calamidades, sobre todo por tratarse de una época en que comienza el levantamiento cristero en México Pero lo cierto es que al maestro Mendoza nunca le ha gustado contar historias Como él mismo lo ha afirmado, su teatro es un teatro de ideas y Sursum Corda no es la excepción, la anécdota es el pretexto para volver a hablar, como lo ha hecho en sus obras recientes (La caída de un alfiler, Amacalone, etcétera), de esos fenómenos inexplicables como la aparición de fantasmas o las realidades alternas y en esta ocasión de los santos y sus milagros El estudio de la física cuántica es el principal origen de estas obsesiones de Héctor Mendoza, sin embargo el autor no busca imponer su visión personal de estos asuntos, que seguramente tiene un carácter más agnóstico y que, como el propio dramaturgo plantea, tiende a desconfiar tanto del santo como del milagro "El milagro ?asegura Mendoza- no tiene una adscripción religiosa per se Es en sí mismo un fenómeno, cualquier fenómeno, que carezca de una más o menos convincente explicación newtoniana tendiente a tranquilizar nuestros maravillados cuanto agobiados espíritus" De eso trata esta comedia en la que Héctor Mendoza, como siempre y cada vez más, vuelve a apostar por el trabajo del actor Pero no de cualquier actor, sino de sus discípulos que bien podrían definirse ya como la "compañía mendocina" que, a la usanza de los aprendices de brujo medievales, llevan a la escena las enseñanzas de su maestro Las acciones se desarrollan en un espacio completamente vacío diseñado por Alejandro Luna (al igual que la iluminación), donde el trabajo de los histriones crea las atmósferas necesarias de manera evocadora y extraordinaria, para lanzar provocaciones al espectador y que cada quien saque sus conclusiones acerca de este controversial tema, o para que simplemente se rían con el fino humor de Héctor Mendoza, disfruten de su pulcro manejo del idioma español y vivan una sesión íntima de teatro puro, de ese que se da de manera única, sin posibilidad de repetición, cada noche Las actuaciones están a cargo de Georgina Rábago, Laura Padilla, Roberto Soto, Dora Cordero, Fernando Escalona y Francisco Cardoso El vestuario es de Tolita y María Figueroa y la música original de Rodrigo Mendoza

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