"Mujeres en resistencia" presentan el video Curadas de espanto

jueves, 1 de noviembre de 2007
México, DF, 31 de octubre (apro-cimac) - En la Ciudad de México, el pasado lunes se reunió de nueva cuenta una "bomba de mujeres", como ellas mismas se hacen llamar Se juntaron por primera vez en abril pasado, en un hotel de Oaxaca: son 250 mujeres de 30 movimientos sociales y civiles de diez estados de la República, así como once líderes invitadas de distintos países latinoamericanos Se reunieron porque su situación no puede continuar "Acusamos al Estado de alta traición, porque los impedimentos para conquistar nuestros sueños se gestan en sus incumplimientos y violación a nuestros derechos fundamentales, a las leyes nacionales y a los acuerdos y tratados internacionales", dice la parte de la declaración final de su encuentro, denominado "Mujeres en resistencia", organizado por el espacio feminista y el Colectivo Huaxyacac No fue sencilla la tarea y tienen presentes los obstáculos a los que se enfrentaron: "Estigmatización del feminismo, inadaptabilidad de hombres a aceptar el rol activo de mujeres, falta de apoyo y visión de género en los partidos y en los gobiernos municipales, discriminación social, racismo, migración y ausencia de autonomía" Pero lo lograron, y ahora en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) presentan las memorias de esa reunión, del Encuentro Mujeres en Resistencia, e incluso ilustran el evento con un video "Curadas de espanto", porque así dicen estar, listas para lo que viene pero sin miedo Después del video, sus voces son escuchadas de nuevo: Trinidad Ramírez, luchadora social y esposa de Ignacio del Valle Miranda, líder del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco, quien está preso y enfrenta una condena de 67 años, saca de la memoria su experiencia: Él fue detenido por la Policía Federal Preventiva (PFP) en la incursión que los agentes hicieron en Atenco, bajo el pretexto de desalojar una autopista que estaba siendo bloqueada por los que se manifestaban en contra de la construcción de un aeropuerto en esa comunidad "Estábamos buscando el diálogo con el gobierno, resistiendo", dice Trini "Llegué a casa de un familiar en donde nos resguardábamos, ya no podíamos estar en casa Pero ya se oían las detonaciones ?Ya entraron, ya están matando a la gente, ya se están ahogando con el gas lacrimógeno? Vi a mi hijo, lo abracé y le pedí que se quedara y me dijo, ?no te preocupes, madre, nunca me voy a separar de ti? "Fueron minutos, segundos en que pierdes la noción del tiempo De pronto escuché un murmullo que cada vez se hacía más grande Sentí entonces los vidrios que estaban cayendo sobre mi cabeza Era la fuerza pública que gritaba: ?mátenlos a todos, a eso venimos, esto ya se acabó? Estaba en la casa toda mi familia, los golpeaban, les gritaban y amenazaban de muerte "Escuché el grito de la madre de mis tres sobrinos: ?no se lleven a César (hijo de Trinidad), no le peguen? Estaba paralizada, tirada en el baño Tuve el impulso de salir, pero tuve que ahogar mi grito, atragantarme con un suéter, porque si me hubiesen visto, si hubiesen abierto esa puerta, hubiera entregado a mucha gente, mucha familia" Este relato fue escuchado con atención en la presentación de las memorias del "Encuentro de mujeres en resistencia", dedicada a Soledad Jarquín, corresponsal de Cimac y quien ganó el Premio Nacional de Periodismo por su cobertura del caso de las mujeres violadas en Castaños, Coahuila, en julio de 2006 Trini cuenta su relato y confiesa que lo vuelve a vivir, mientras los asistentes lo viven y sienten por primera vez, directamente de las reminiscencias de esta mujer que, por obligación, está ahora contando su experiencia "No es que queramos estar aquí, las circunstancias nos han obligado", comparte un poco enojada Trini Lo dice porque recuerda la sentencia de 67 años en contra de su pareja, Ignacio del Valle, lo dice por el exilio obligado de su hija, América del Valle, y lo dice por su hijo César del Valle, preso político, preso de conciencia Los militares que se adueñaron de los cuerpos de mujeres en Castaños, la represión en Oaxaca, la violación de mujeres en Atenco por elementos de la PFP, el caso de Zongolica y el presunto asesinato de Ernestina Ascencio; el "fraude electoral", La Otra Campaña y la despenalización del aborto en la Ciudad de México, son todos ellos elementos suficientes para alzar la voz y decir "que su paciencia se acabó"

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