El ocaso del disco

lunes, 19 de noviembre de 2007
México, D F, 19 de noviembre (apro)- Desde hace años, los amantes de la música se preguntan: ¿qué pasará con los discos? Algunos lo hacen porque los discos compactos son parte de sus negocios Sin embargo, a partir del surgimiento de la piratería, sus ventas millonarias se vieron reducidas en un 40 por ciento, con lo que las empresas disqueras se tambalearon, de modo que la reducción de presupuestos y el recorte de personal se hicieron presentes Por su parte, los escuchas se hacen esa pregunta debido a que se habían acostumbrado al disco como una pieza indisoluble de todo fenómeno musical Sin embargo, a unos y otros se nos olvida que el disco tiene apenas 60 años de existencia En 1948, con una pieza de Beethoven nació el "Long Play" (disco de "Larga Duración"), concepto que tanto ha moldeado la música popular Para muestra, basta mencionar los trabajos de grupos de jazz y de rock, que no se conciben sin la grabación de un LP Gracias al fonógrafo de Thomas Alva Edison, el mundo pudo registrar el sonido Los primeros discos, entre 1900 y 1948, tenían de 10 a 12 pulgadas de diámetro Estaban hechos con una pasta llamada "shellac" y sólo tenían capacidad para tres o cuatro minutos por lado Los discos de música clásica estaban protegidos por un empastado duro, como un álbum de fotografías Después de la Segunda Guerra Mundial, la duración de los discos fue de 17 minutos por lado Pero no fue sino hasta 1948, luego de esfuerzos de Columbia Records y la RCA (y, por supuesto, de diversos adelantos tecnológicos), que el Long Play llegó al mercado Los primeros eran discos de 33 revoluciones, con 22 minutos de duración por lado, y se introdujeron los discos de 45 revoluciones, con ocho minutos de duración por lado El primer LP fue el "Concierto para Violín", de Beethoven, con la Filarmónica de Nueva York, mientras que el primer álbum fue un compilado de Frank Sinatra Por supuesto, también se siguieron fabricando los discos de 78 rpm En la década de los 50, las ventas de discos apenas llegaban a las siete millones de unidades, pero las cifras fueron aumentaron hasta, que en los 80 y 90, se registraron las cifras millonarias de Michael Jackson y su Thriller (29 millones), y Shania Twain y su Come on Over (22 millones) El casete tuvo su pico en los años 80, pero nunca pudo realmente desplazar a los queridos acetatos En 2000, con la aparición del CD, los álbums en casete se dejaron de fabricar Y cuando se pensaba que el LP duraría para siempre, en 1982, producto de la tecnología digital y los lectores ópticos, apareció el "Compact Disc" (CD), debido a los esfuerzos de Phillips y Sony El primer CD que salió a la venta fue una compilación del grupo ABBA Para 1985, el LP comenzó a decaer, de modo que, para la década de los 90, el CD había desplazado al casete y al LP Esto fue sólo el principio de la revolución digital que ahora estamos viviendo, para cerrar con broche de oro con la creación del formato MP3, un formato que facilitó su transmisión vía internet En 1999, cuando Napster apareció, el escenario era perfecto para que millones de usuarios intercambiaran música entre sí, gracias también a que la música de los CD podían pasarse a la computadora convertidas en MP3 Al mismo tiempo, comenzaron a hacerse reproductores portátiles de MP3, los cuales no ayudaron en nada a nuestro agonizante CD Las copias vía internet aumentan --algunas legales, otras no?, mientras que la piratería sigue pujando fuerte En noviembre de 2006, la icónica tienda de discos "Tower Records" se declaró en banca rota Ahora, no sólo se compran menos discos, sino que la gente prefiere descargar canciones de manera ilegal o comprar un CD pirata Y aunque las disqueras se las han arreglado para mantenerse a flote, están lejos de vivir en un lecho de rosas Como consecuencia, las compañías no apuestan por la calidad de los artistas, sino por lo que pueda generarles mayores ganancias Artistas de la talla de Radiohead han optado por subir su nuevo álbum a la red y dejar que la gente decida si quiere pagar por éste o no Y es que los discos son una tarjeta de presentación Pero como dijo Enrique Bunbury hace dos años en una visita a nuestro país, la música seguirá existiendo con o sin los discos Y si tomamos en cuenta que lo único que ha cambiado a lo largo de la historia es el medio, las palabras de Bunbury están llenas de verdad: pase lo que pase con los discos, la música continuará existiendo

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