El gusto por el mal gusto, Parte II (Tarantino salva Grindhouse)

lunes, 5 de noviembre de 2007
México, D F, 5 de noviembre (apro)- A diferencia de Planet Terror, la cinta que dirige Quentin Tarantino dentro del proyecto Grindhouse, resulta bastante refrescante: mientras que Rodríguez exagera los elementos gore y los chiclés de una película de zombis, sin llegar a ser una parodia, Tarantino escoge un camino más creativo al darle la vuelta al slasher movie ¿De qué manera? Resulta que en Death Prof tenemos a un psicópata (antiguamente un extra) que utiliza su auto para asesinar chicas lindas y babosas Las primeras víctimas son una estrella de radio local Jungle Julia y sus dos amigas, tan superficiales y estúpidas que es indudable que deban morir ¡Ah, y una rubia distraída que pide aventón en el lugar equivocado a la hora equivocada La sorpresa no es saber si mueren o no, sino cómo van a morir, que es ahí donde Tarantino se la ingenia para que el asesino no tenga un cuchillo (primer guiño ingenioso) Las segundas víctimas son un cuarteto de chicas ligeramente diferentes: una actriz, una maquillista, y dos stunt girls, cuya actitud está lejos de ser la de una típica chica boba e indefensa El resultado: el perseguidor se convertirá en el perseguido, lo cual nos llevará a un final sorpresivo y excitante (segundo giro ingenioso) Death Prof no se sale del gusto por el mal gusto, pero Tarantino le imprime un toque tan personal que rompe con todo género, lo cual no ocurre con la cinta de Rodríguez Además, durante toda la cinta tenemos detallitos (además de sus clásicos diálogos, largos y absurdos) que inmediatamente nos hacen darnos cuenta que estamos viendo una cinta para nada convencional: desde la elección de las canciones, pasando por personajes cotidianos que se salen de lo convencional, hasta tomas aparentemente inocentes y sin sentido que añaden sabor y simbolismo a la trama, es decir, en Tarantino todo es premeditado y todo va encaminado a crear una pieza única ¿Es la mejor cinta de Tarantino? No, pero tampoco es mala, podríamos decir que es un ejercicio tarantiniano que tiene sentido dentro del proyecto Grindhouse; lástima que la película de Rodríguez demerite el proyecto

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