¿Crisis teatral?

lunes, 17 de diciembre de 2007
México, D F, 17 de diciembre (apro)- Este año tres teatros del Centro Cultural del Bosque (atrás del Auditorio Nacional): Julio Castillo, Orientación y El Galeón cumplieron años de existencia (los dos primeros 50 y el tercero 35), como testigos permanentes del movimiento teatral mexicano de la segunda mitad del siglo XX a la fecha, es decir, del nacimiento y desarrollo del teatro moderno mexicano, con momentos brillantes y otros de confusión, siguiendo de manera puntual la historia del país Paradójicamente esta celebración coincide con una de las muchas etapas de crisis que, esperamos, sirva para despertar la conciencia de buscar nuevas formas de producción y difusión del arte teatral Tal sensación de crisis me surge en principio de algunas experiencias recientes cuando al intentar ver, en una primera ocasión, Cenizas de piedra, de Daniel Danis, dirigida por Hugo Arrevillaga, producción de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) que me fue ampliamente recomendada, la función se suspendió por falta de público, ya que sólo nos presentamos cuatro personas No le di mayor importancia al acontecimiento, "estas cosas suelen suceder", pensé Pero a la semana siguiente, cuando me disponía a ver la obra En la meta, del dramaturgo austriaco Thomas Bernhard, dirigida por David Hevia, que se presenta en el foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, sucedió exactamente lo mismo: sólo habíamos dos personas en espera de la función que finalmente no se dio, por lo que tuve que pasar a ver Las paranoicas (trabajo del que hablaré la próxima semana), en donde estuvimos escasos 20 espectadores La semana siguiente asistí a la develación de la placa conmemorativa de los 50 años del Teatro Orientación "Esta vez --pensé ilusamente-- seguro el teatro estará lleno para celebrar este acontecimiento" Pero para mi decepción la sala estaba a una cuarta parte de su capacidad para presenciar la primera obra teatral del narrador Juan Villoro, Muerte parcial, dirigida por Regina Quiñones (de la cual también hablaremos en una próxima entrega) Durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX asistir al teatro era todo un acontecimiento, en el que muchas veces participaba toda la familia Pero actualmente, entre otras circunstancias con la llegada de las nuevas tecnologías, el rompimiento de los lenguajes canónicos y el alejamiento entre público y creadores, se ha perdido la identificación de los espectadores con los espacios teatrales Pero el teatro tiene más de 2 mil años de antigüedad y la esperanza es que ésta sea sólo una más de las crisis pasajeras de un arte que en muchas ocasiones ha superado los augurios de extinción Sin embargo la recuperación no es automática, pues autoridades culturales y creadores deberán modificar sus formas de trabajo y la oferta artística para atraer a las nuevas generaciones La pregunta es: ¿qué tiene que pasar para que estos grandes teatros como el Julio Castillo, el Orientación, el Galeón y en general los recintos teatrales de la Ciudad de México recuperen el esplendor del público que llena una sala?

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