Luz silenciosa

lunes, 17 de diciembre de 2007
México, D F, 17 de diciembre (apro)- Luego de habernos presentado una tragedia social en un escenario urbano sumamente sucio y desgastado en la provocadora Batalla en el cielo, Carlos Reygadas cambia de escenario para desarrollar otro drama, pero ahora bajo un matiz poético, casi casi celestial: Luz silenciosa (Stellet licht, México-Francia-Holanda-Alemania, 2007) En una comunidad menonita de México, Johan (Cornelio Wall) sufre a causa de sus pecados: le fue infiel a su esposa Esther (Miriam Toews) con una mujer llamada Marianne (Maria Pankratz) Su cónyuge es consciente de la falta de su marido y sufre; al mismo tiempo Johan sufre también pero no puede evitar sentir lo que siente con Marianne Ahora, Johan debe elegir a cuál de las dos mujeres amar Sin embargo, su situación bien puede ser obra del diablo, según dice su padre, aunque él piensa que todo podría ser obra de Dios Sin grandes aspavientos actorales (Reygadas vuelve a utilizar a no actores), pocos diálogos, amplios paisajes --llenos de luminosidad-- y una cámara sigilosa --cual gato en plena cacería--, Reygadas consigue hacernos sentir el sufrimiento de Johan, Esther y Marianne, pero a la vez una especie de gozo y tranquilidad en la relación de los amantes y en el ambiente donde se desarrolla la historia Es como si, al final de cuentas, se nos dijera que pase lo que pase las cosas van a estar bien para todos, no importa si los problemas que nos aquejan son un designio de Dios (para el padre de Johan todo está escrito) o de un acto de libre albedrío Aparentemente el ojo de Reygadas es capaz de captar casi todo lo que ocurre en escena, desde los sentimientos de los personajes hasta su modus vivendi (de pronto parece que estamos viendo un ejercicio antropológico en lugar de una cinta de ficción) Y por supuesto, Reygadas posee la habilidad de utilizar lo anterior para armar su discurso Pero a pesar de la claridad del argumento nos encontramos con un posible obstáculo y una falla importante: Respecto del primero la cinta es sumamente lenta, lo cual pondrá a prueba la paciencia de muchos, pero si esta película fuera fácilmente digerible, no sería una película de Reygadas Esta cinta demanda nuestro tiempo y nuestra paciencia para adentrarnos en este mundo campirano, con valores distintos, donde parece que el tiempo no pasa jamás, a no ser por algunos fenómenos naturales Sobre el segundo, el planteamiento del director se empaña cuando llega el final: el discurso que antes parecía tan claro se opaca con un evento singular, un tanto ambiguo, como sacado de alguna novela de realismo mágico, es decir, sacado de la chistera de un mago Con todo y todo, Luz silenciosa es una cinta mucho más agradable y menos chocante que Batalla en el cielo (que por cierto me gustó mucho) en la que se nota la madurez y el oficio de Reygadas para hacer cine de autor

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