De hedores y perfumes

lunes, 12 de febrero de 2007
México, D F, 12 de febrero (apro)- Pluridimensionales y por eso cambiantes y ambiguos humanos: ya era hora de que reconocieran y rindieran el debido homenaje a los méritos de uno de los menos considerados de sus sirvientes, al menos entre esos de ustedes que se dicen civilizados? porque usan del artificio para despistarme Esos desagradecidos olvidan que por milenios fui una fiel y útil aliada de sus ancestros, que gracias a mí podían detectar a amigos y enemigos mucho antes de que se hicieran visibles, y así prevenirse para la defensa, el ataque o emprender la huida, según lo que juzgaran más conveniente para su supervivencia los antepasados de ustedes, hombres? y lo siguen haciendo en la actualidad a los que denominan salvajes ¡Error! Me pasé de tueste, disculpen Rectifico, ya que la sabiduría popular, al menos, con sus dichos y refranes, de alguna manera me ha reconocido y sigue reconociéndome la importancia que tuve y tengo para la vida humana Al respecto, citaré algunas de esas expresiones que confirman mi rectificación: ¿que a alguno de ustedes le han burlado o defraudado en sus intereses o propósitos?, pues van y dicen que al tal "le han dejado con un palmo de narices" Al que se mete donde no le llaman o interfiere en lo que no debe, ¿no le reclaman que "no meta las narices"? Y al que no repara en lo que ocurre a su alrededor por más que ello le perjudique, ¿no lo definen como un ser que "no ve más allá de sus narices", y no dicen que "tiene buena nariz" del que es avisado? ¡Narices!, por su parte, ¿no es una interjección que bien puede significar: ¡no!, "¡nada!" o "¡qué te crees tú eso!", por ejemplo? La frase "los tiene bien cogidos de la nariz", ¿no quiere decir que los tiene seguros, sometidos? ¡Ah!, recuerden lo que han dicho a propósito de la nariz de Cleopatra Para que no duden de la importancia de una servidora, de su nariz, recuerden que se ha comprobado que si me tapan por completo y se les impide ver lo que van a comer, no distinguen entre el sabor de una cebolla y el de una dulce manzana; y una sabrosa salchicha bien condimentada, les sabe lo mismo que el desabrido migajón Y en lo personal, ¿no todos ustedes han experimentado que cuando se resfrían fuertemente o se agripan, los alimentos no les saben, que los encuentran desaboridos, insípidos? Bien Convencida como estoy de mi importancia en sus vidas, comprenderán mi alegría al ver cómo, ¡por fin!, uno de ustedes, el escritor alemán Patrick Süskind, me rinde honores al crear todo un personaje literario que tiene por base las extraordinarias facultades de esta su servidora; el personaje, llamado Jean-Baptiste Grenouille, que tiene una prodigiosa nariz, capaz de captar todos los olores del mundo y que le permite, guiándose por el olfato, caminar como si fuera de día en la más absoluta oscuridad y al que, su falta de olor personal, como velo invisible, le sustraen de la percepción de hombres y animales ¡Qué maravilla! ¿Se imaginan que todos ustedes, hombres, tuvieran una nariz tan fantástica como la de monsieur Grenouille? Por medio del olfato descubrirían a todos los hipócritas que les rodean de cerca y de lejos, a los que dicen que son sus amigos y lo hacen por interés, para poder sablearlos, a los parientes que dicen amarlos y están deseando que se mueran; conseguirían ponerse a salvo de los salteadores, tanto urbanos como de los de descampado; descubrir, y así resguardarse, poner en evidencia e incluso denunciar a los estafadores de toda laya que pretenden defraudarlos, sean ellos comerciantes que les dan gato por liebre o que les roban en el peso de los productos que les venden, a los acaparadores que especulan con los precios de las mercancías, a los políticos que consiguen sus votos con falsas promesas, a los jueces que se dejan comprar o sobornar? y aquí le corto, por razón que la lista es infinita y el espacio para escribirles limitado Cierro la presente con una duda Igual mi idea de que cada uno de ustedes, humanos, tuviera una nariz tan fantástica como la de monsieur Grenouille no es tan buena Piensen que la mayoría de ustedes, admítanlo, no son lo que se puede decir frasquitos de perfume ?por lo cual inventaron precisamente los mismos por esa tendencia humana de buscar en lo artificial el remedio de sus debilidades y carencias orgánicas?, por lo que remedando a Hamlet, bien puede decirse que en esa su sociedad algo huele fuertemente a podrido, a pesar de los "perfumes", por así llamarlos, de democracia, futurismo, humanitarismo cristiano, tolerante y respetuoso de todos los derechos de los que presume Y eso pudiera hacer que el oler tal hedor les produjera vómitos y les echara a perder el estómago Bueno, ese es mi pensamiento, ¿cuál su juicio al respecto? Por favor, que sus respuestas no les haga crecer su nariz Con afecto y a su servicio, como siempre LA NARIZ

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