Kilómetro 31: Una "pesadilla" hecha realidad

lunes, 12 de febrero de 2007
México, D F, 12 de febrero (apro)- Sorprendente pero cierto: la cinta mexicana Kilómetro 31 está a la altura de la mayoría de las cintas de terror hollywoodenses; si hubiera que elegir entre El aro o Silent Hill (súper producción de grandes efectos) y ésta, la de manufactura nacional sería una opción sumamente digna Por supuesto, no esperemos un clásico tipo El exorcista o El resplandor, pues el guión de Kilómetro 31 posee muchos huecos y subtramas metidas con calzador, pero no son nada graves para el estándar de este tipo de cintas que sólo buscan ponernos los pelos de punta La historia gira en torno a un misterioso sitio de la carretera al Desierto de los Leones, justamente en el Kilómetro 31, en donde diversas mujeres han sido víctimas de terribles accidentes, que en la mayoría de los casos les ha costado la vida La protagonista de la historia es Catalina (Iliana Fox), cuya hermana gemela Ágata está parapléjica y en coma en una cama de hospital El fatídico incidente ocurrió cuando pasaba por dicho tramo de la carretera Justo en ese lugar creyó haber atropellado a un niño, lo cual la hizo salirse de control, pero ese no fue el accidente: después del volantazo, Ágata decide parar el coche y bajarse a ver a la supuesta víctima; para su sorpresa, el niño abre los ojos y, en cuestión de segundos, ella, fría del susto, es arrollada por un camión Catalina, en fuerte conexión telepática con su hermana, emprende una investigación exhaustiva con el propósito de desentrañar el misterio que rodea la muerte La acompañan su novio Nuño (Adrián Collado), su cuñado Omar (Raúl Mendoza) y un policía judicial que lleva años investigando estos casos La trama importa, pero no hay que profundizar mucho en ella puesto que hay respuestas que no encontraremos en la historia; lo que hay que hacer es dejarse llevar por un atmósfera sumamente oscura, una estética visual semejante a la que vimos en El aro --realmente impresionante--, y por un niño travieso que se la pasa distrayendo a la gente para que la atropellen Resulta interesante que una historia que tiene mucha influencia de las cintas de terror japonés que nos han llegado por medio de Hollywood, haya sido aderezada con el saborcito de las historia de aparecidos y con la famosa leyenda de La Llorona Kilómetro 31 es de las pocas cintas comerciales rescatables de los últimos años --ojo, hay que verla como una buena cinta de terror y nada más--; una señal de que no todo está perdido en el arduo camino de restauración de la industria cinematográfica

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