Julio Bocca, eterna despedida

lunes, 19 de febrero de 2007
Buenos Aires, 19 de febrero (apro) - El argentino Julio Bocca, quien se despidió en junio como primer bailarín del American Ballet Theatre, lleva más de un año recorriendo una buena parte de los foros de todo el mundo A pesar de su tan anunciado adiós, pareciera que el momento de que el telón caiga definitivamente para él no llegará pronto Después de haber viajado con Bocca Tango, interpretada por su compañía Ballet Argentino --que creó en 1989-- y con la que viene despidiéndose de las tablas internacionales --estuvo en México en octubre del año pasado en una no muy exitosa gira--, ahora Bocca se ha inventado un nuevo pretexto para no dejar el escenario: Bocca Último tour, gracias Es un montaje organizado por el propio Bocca con su Ballet Argentino en el que participarán Eleonora Cassano y Cecilia Figaredo En una amplia temporada que va desde abril hasta mayo, en el Teatro Opera se representarán las obras Adiós hermano cruel, El Lago Encantado, Cruz y Ficción y Pas de Deux En una entrevista realizada hace una semana con la revista LNR, el artista reconoció que su cuerpo ya no está como para seguir bailando al mismo ritmo que antes: "Si vos supieras todos los problemas que tengo, por ejemplo en mis rodillas, ligamentos cortadazos, tercer y cuarto disco sin liquido A veces me levanto y me duele sólo el hecho de caminar "Tengo las rodillas hinchadas Y tengo un agujero en el cartílago de la derecha, que me pincha la rotula" Sin embargo, el bailarín asume, cuando sale a función: "Sucede algo mágico, inexplicable No sé si es cierto lo de que la adrenalina funciona como anestésico o es que no te importa nada Lo cierto es que no te duele nada" Pero no sólo de las heridas físicas se queja el famoso bailarín: "Las heridas psíquicas son las más difíciles de disimular Recuerdo una vez que estaba trabajando afuera y recibí una noticia que fue un golpe: la muerte de mi hermano por una infección que se complicó en el hospital Cuando se la descubrieron ya era tarde Tenía veintiocho años Me dijeron que se sentía mal, pero que no era tan grave Y no fue sólo su muerte, sino la bronca de no haber podido despedirme" Reconocido y admirado en este país, Bocca es considerado al mismo nivel de popularidad que los jugadores de futbol: llena estadios y miles de adolescentes quieren verlo bailar

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