El cuarto azul

lunes, 26 de febrero de 2007 · 01:00
México, D F, 26 de febrero (apro)- Arthur Schnitzler, médico y dramaturgo austriaco decimonónico, escribió en 1897 La ronda, obra que a finales del siglo XX fue recreada por David Hare con el título El cuarto azul, por encargo del director Sam Mendes, y que el año pasado fue estrenada en México bajo la dirección de Mauricio García Lozano, con las actuaciones de Plutarco Haza y Patricia Llaca, como parte del Proyecto Xola y Producciones entre Nosotros, que cumple un año de existencia Se trata de una divertida comedia que pretende ser una visión múltiple del concepto de la seducción entre individuos de distintas edades, estatus sociales y creencias religiosas, con las máscaras que nos ponemos los individuos para aparentar ser lo que no somos, pero que en escena no pasa de ser un divertimento ligero de aventuras y desventuras sexuales Según palabras de sus protagonistas, la obra intenta explorar dentro de muchos de los vericuetos de la psicología masculina y femenina, en esta actividad tan divertida pero también riesgosa y llena de misterios como es la seducción, sin embargo, las diez escenas que integran la obra (la muchacha y el taxista, el taxista y la institutriz francesa, la institutriz francesa y el estudiante, el estudiante y la mujer casada, la mujer casada y el político, el político y la modelo, la modelo y el dramaturgo, el dramaturgo y la actriz, la actriz y el aristócrata, el aristócrata y la muchacha del principio) resultan sketches unidos de manera un tanto forzada, que sólo se salvan por el trabajo histriónico de Plutarco y Patricia, quienes le sacan el mayor jugo posible a sus personajes Es este trabajo el que hace que la gente ría ante situaciones graciosas, algunas muy obvias y previsibles, otras candentes, chistosas, patéticas o grotescas, a veces con la culpa como elemento presente o encuentros donde los participantes son casi desconocidos Uno de los denominadores comunes que pueden deducirse de estos diferentes choques "amorosos" es que el sexo no es sólo sexo Casi todos estos personajes están tratando de llenar algún vacío, de reafirmar sus personalidades Tras su estreno en la Donmar Warehouse, en Londres, en septiembre de 1988, El cuarto azul fue calificada por la crítica como una obra fascinante y provocativa, una brillante meditación sobre los hombres y las mujeres, el sexo y las clases sociales, los actores y el teatro, cualidades que desafortunadamente la puesta mexicana no refrenda Arthur Schitzer conoció a Sigmund Freud y, aunque sus encuentros no fueron frecuentes, quizá fue suficiente para que el texto original de Schitzer, al asomarse con agudeza a la brecha entre los sexos, retomara el espinoso tema freudiano del deseo y la proyección y lo reinventara en un paisaje agridulce que es al mismo tiempo eterno y totalmente actual, en su momento como un ataque a la hipócrita burguesía de su tiempo, elementos que, insisto, no logran permear del todo en la versión mexicana Destaca el trabajo escenográfico de Gabriel Pascal, quien resuelve con ingenio los diferentes espacios donde se desarrollan los pequeños actos íntimos, a través de un dispositivo giratorio que ofrece en su tránsito unos pequeños instantes para que los actores cambien sus vestuarios ?diseñados por Eloise Kazan--, la mayoría de las veces sin salir de escena Las funciones de El cuarto azul se realizan los viernes a las 20:00, sábados a las 18:30 y 21:00 y domingos a las 18:00 horas, hasta el 15 de abril

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