La vida de los otros: Con la que perdimos en penaltis

lunes, 26 de marzo de 2007
México, D F, 26 de marzo (apro)- Cuando la cinta de Florian Henckel von Donnersmarck se llevó el Oscar a Mejor Película Extranjera, me acogió una sensación de derrota, por muy cursi que se escuche Y no sólo eso, en momentos llegué a sentir el clásico "nos han robado"; ni modo, me salió lo patriotero al lamentar que no ganara El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro Así pues, llegué a ver esta cinta con muchas reservas, principalmente deseaba que La vida de los otros fuera una mala película; pero contrario a mis expectativas, la cinta no sólo es buena, sino realmente extraordinaria No puedo decir que se merecía más el premio que El laberinto del fauno, pero, sin duda, se merecía algo La historia tiene lugar en la Alemania Democrática (RDA), antes de la caída del muro de Berlín, propiamente en 1984 Todo gira en torno a tres personajes: un exitoso escritor llamado Georg Dreyman (Sebastian Koch), cuyas obras son leídas, no sólo en su país, sino también en la parte occidental (al parecer, es un ciudadano ejemplar); una actriz sensacional, hermosa y amada por todo el pueblo, Christa-Maria Sieland (Martina Giedeck), novia fiel y nada complicada del escritor antes mencionado; y un agente del servicio secreto, Wiesler (Ulrich Mühe) --dedicado 100% a entregar su vida por el régimen-- quien, por capricho de un miembro importante del partido en el poder, ha sido encomendado con la misión de espiar al bonachón, Dreyman, y encontrarle sus trapos sucios Al principio, Wiesler será el implacable espía, pero poco a poco veremos cómo se va involucrando emocionalmente con la pareja, lo cual entorpecerá su trabajo Por otro lado, atestiguaremos de qué forma la belleza y el éxito, resultan una maldición para Sieland, al tiempo que el inofensivo Dreyman comienza a fraguar un plan subversivo, luego del suicidio de un querido amigo, víctima de las injusticias del sistema Es fabuloso cómo Henckel von Donnersmarck va de lo simple a lo complejo, es decir, es maravillosa la forma en que una historia que raya en la cotidianeidad se va enredando poco a poco, de tal manera que la situación comienza a estrangular a los personajes hasta comprometer sus principios y su bienestar para obligarlos a actuar Entonces, lo que pudiera haber sido un dramón de aquellos, es tratado bajo la premisa de "aquí no pasa nada", y las emociones quedan contenidas; pero con todo y eso, percibimos el dolor y la disyuntiva de los personajes Por último, dos observaciones en contra: la primera es que a pesar del aire cotidiano que la envuelve, por momentos no puede evitar caer en sentimentalismos, los cuales nos llegan de alguna u otra forma; la segunda tiene que ver con la ideología, pues La vida de los otros posee un sentimiento anticomunista innegable; afortunadamente, el discurso político no roba cámara a las historias personales de nuestros protagonistas, y así la cinta no alcanza a convertirse en un panfleto barato de la individualidad y la libertad

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