La megabiblioteca

lunes, 2 de abril de 2007
México, D F, 2 de abril (apro)- Suma de fracasos ha sido la gran biblioteca que anheló para México José Vasconcelos y que ahora, ya comenzado el siglo XXI, no se ve materializar Por el contrario, las premuras políticas y electorales en la construcción y la postergación de planes como la creación de un gran acervo, así como de un cerebro digital que atendiera una red nacional, ya convierten a la mega biblioteca --que se supone daría continuidad a la idea vasconcelista-- en un "elefante blanco" en donde, eso sí, parecen cobrar cuerpo los peores augurios hechos al inicio del proyecto Desde que en agosto de 2001 el escritor Carlos Fuentes, en un discurso ante el entonces presidente Vicente Fox y Sari Bermúdez, quien fungía como presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), pidió la creación de una "biblioteca nacional", la iniciativa fue cuestionada, no sólo porque tal biblioteca ya existe bajo el resguardo de la Universidad Nacional Autónoma de México --y así tuvo que salir para aclararlo a los tres personajes el rector Juan Ramón de la Fuente en su momento--, sino porque desde entonces se le vislumbró como un proyecto faraónico que en poco contribuiría al propósito de fomentar la lectura Se advirtió que el costo presupuestado para la obra arquitectónica era excesivo, pues se manejaba la cifra de 800 millones de pesos Y aunque Bermúdez aseguraba entonces que se formaría un patronato para recaudar los recursos para el proyecto, al final éstos vinieron del erario y rebasaron --según diputados del Partido de la Revolución Democrática-- en más del doble el presupuesto inicial Mucho se debatió a lo largo de la construcción de la mega biblioteca, oficialmente llamada biblioteca José Vasconcelos o simplemente Vasconcelos, sobre la necesidad de fortalecer las bibliotecas de la red nacional, cerca de siete mil en todo el país, antes que invertir en un costoso edificio que, de cualquier manera, no tendría alcances nacionales en sus servicios El historiador Guillermo Tovar de Teresa insistió constantemente en que era mejor destinar los recursos a la creación de una gran biblioteca digital, cuya central podría ubicarse en un inmueble ya construido, que ofreciera en red un vasto acervo y lo pusiera al alcance de lectores remotos que no podían desplazarse hacia la Ciudad de México Su propuesta, que llevó personalmente a Bermúdez, era ocupar el antiguo convento de Tlatelolco, pues ahí había estado la primera biblioteca de América, "no sólo en el sentido occidental", pues a decir del fundador del Consejo de la Crónica de la Ciudad de México, de ahí salieron Juan Badiano (autor del códice Badiano) y los tlacuilos informantes de fray Bernardino de Sahagún: "A lo que me opuse siempre fue al edificio, porque representa un gasto monumental y ese gasto se forma probablemente con recursos que podrían aplicarse a otras actividades culturales" Bermúdez le respondió que ella quería construir el edificio en la antigua estación de Buenavista Los errores del capricho van saliendo a la luz, pues ahora se sabe que no era el mejor lugar para una cimentación como la requerida por el edificio La exdirectora de cultura de la UNESCO, Lourdes Arizpe, señaló también en su momento que el proyecto de la mega biblioteca se había realizado sin discutir sobre los problemas que en el mundo actual se debaten, como la digitalización de acervos, e incluso sin fundamentar cuál es el papel de la circulación de información en la sociedad mexicana contemporánea, los medios de producción del conocimiento, ni el impacto de la informática en la vida política, social y cultural del país "Es, otra vez, el vacío de ideas y una serie de acciones cuyas consecuencias no conocemos porque no se han previsto", señaló Oídos sordos Fox, Bermúdez y el escritor Jorge von Ziegler, a la sazón director general de Bibliotecas del Conaculta y hoy asesor de su nuevo presidente, Sergio Vela, desoyeron toda crítica y se empeñaron en llevar hasta sus últimas consecuencias el proyecto Bermúdez lo defendía diciendo que sería el paradigma del sistema bibliotecario nacional y que todos los mexicanos se sentirían orgullosos de la biblioteca Construida por el arquitecto mexicano Alberto Kalach, quien obtuvo la obra al ganar un concurso internacional de arquitectura para el cual se destinaron 420 mil dólares, 60 mil dólares para cada una de las siete propuestas arquitectónicas finales, la biblioteca Vasconcelos presenta los síntomas de un viejo edificio Las crónicas de los medios de comunicación que hablan de filtraciones de agua, manchas en los concretos debidas a malos terminados, pisos mal puestos, baños y elevadores insuficientes para la cantidad de usuarios que se supone llegará a tener el recinto, no son desmentidas por el nuevo director de la biblioteca, el escritor Ignacio Padilla, quien, por el contrario, admite las deficiencias Qué decir del acervo bibliográfico Se ha alcanzado apenas medio millón de ejemplares, cuando el edificio tiene capacidad para albergar millón y medio Más aún del sistema de red digital que aún no conecta a la Vasconcelos --supuesto cerebro o biblioteca central de toda la red nacional-- con el resto de las bibliotecas de la república Antes de cumplir el año, el nuevo titular del Conaculta tuvo que anunciar el cierre de sus puertas para terminar la obra que debió haberse culminado antes de su inauguración Pero tanto Vicente Fox como Sari Bermúdez se empeñaron en realizar una pomposa ceremonia de apertura antes de que Fox no pudiera aparecer más en actos públicos, disposición establecida en las leyes electorales, pues hacerlo constituiría una forma de propaganda política De cualquier forma el acto oficial de inauguración de la mega biblioteca fue visto como electorero Precisamente por haberse realizado antes de la conclusión del edificio, con menos de la mitad del acervo anunciado inicialmente, con trabajadores de la construcción apurados y gente de comunicación social del Conaculta apostada en la entrada del recinto para impedir que los periodistas testimoniaran lo que de todas formas salió a la luz pública El semanario Proceso pidió a Von Ziegler desde 2003 una copia de los estudios, propuestas o discusiones que justificaran la creación de una nueva biblioteca, con los costos que ésta en particular representaba, en una zona tan céntrica en la ciudad cuando se ha insistido en la necesidad de descentralizar bienes y servicios, a sólo 15 kilómetros de la Biblioteca Nacional de Ciudad Universitaria, cerca de la Biblioteca de México en la Ciudadela y de otras bibliotecas Él insistió en que el Distrito Federal era una de las entidades que menos bibliotecas por habitantes tenía en el país para subrayar que sí era necesaria Ahora que la mega biblioteca ha tenido que cerrar se ha colocado en sus puertas una lista de las bibliotecas que los usuarios tienen como opción ¿Por qué entonces no se pensó en reforzar, con acervo y mejores servicios a estos recintos antes de invertir en un costoso edificio que de todas formas está temporalmente cerrado? Historia de fracasos En el libro La columna Rota La Biblioteca de México o La voluntad de construir escrito por Von Ziegler y publicado por editorial Océano, el escritor justifica el proyecto, pero no lo sustenta en estudios o debates Más bien hace un recuento de cómo José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet acariciaron la idea de que México tuviera un recinto bibliotecario y cómo no se cumplió a lo largo de todo el siglo XX No es su intención, pues es claro que su pretensión fue justificar el proyecto de la mega biblioteca, pero consigna hechos que dan cuenta de cómo los errores se repiten, hasta los que parecen mínimos Así, cuando se inauguró la Biblioteca de México, que se supone daría cuerpo a la idea de Vasconcelos, su primer director, no estaba del todo concluido el proyecto: "La Biblioteca de México fue al principio una biblioteca sin libros Para que el presidente de la República no la viera vacía se pidieron prestados, tan sólo para el día de la inauguración, cerca de 20 mil volúmenes a otras bibliotecas públicas de la Ciudad de México, debidamente devueltos cuando el apuro pasó" Vasconcelos advertía la necesidad de que el gobierno invirtiera particularmente en los acervos, con recursos para ello: "Una biblioteca que se atiene a las dádivas de los editores o los autores pronto se convierte en almacén de esas memorias oficiales que nadie recuerda Una biblioteca viva necesita poner a disposición del público, al día siguiente de publicadas, las obras mejores, no sólo del país, sino de las lenguas extranjeras más importantes" Pero de la Biblioteca de México a los proyectos ideados después, incluido uno de los años setenta que estaría al lado del Auditorio Nacional, y que sería construido por Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky, y uno más llamado Centro Bibliotecario Nacional en los años ochenta, el libro de Von Ziegler parece ser un recuento de fracasos y hasta hoy México no tiene esa gran biblioteca "Uno a uno --escribe el autor--, se sucedieron en La Ciudadela los proyectos fracasados: el de hacer del edificio la nueva y única sede de la Biblioteca Nacional; el de dar a la Biblioteca de México una personalidad o estatuto jurídico sólido y distintito; el de trasladar la biblioteca de la Ciudadela a otro edificio, de nueva construcción en el que recibiría el nombre de Biblioteca de la República; el de restaurar y remodelar profundamente a La Ciudadela para transformar la Biblioteca de México en el Centro Bibliotecario Nacional Ni Biblioteca Nacional, ni Biblioteca de la República, ni Centro Bibliotecario Nacional, llegó a ser en más de cincuenta años la Biblioteca de México Tan sólo la Biblioteca de México; tan sólo una biblioteca pública más, inmersa en sus carencias y problemas" El escritor cita al poeta y ensayista Octavio Paz para justificar que mejor es el fracaso que la falta de proyectos: "Para desquitarnos de nuestra ceguera histórica, los hombres hacemos proyectos Esos proyectos se transforman en obras que, a su vez, se convierten en ruinas () La historia de México, como la de todas las naciones, es un cementerio de proyectos Pero sin esos proyectos los pueblos no son pueblos ni la historia es historia" No se dice en el libro qué les hizo pensar a Bermúdez y el propio Von Ziegler que la mega bilioteca no sería un proyecto fallido El escritor dedica la última parte del libro a describir el proyecto pero sin presentar los estudios, análisis o datos duros que los llevaron a construirlo En una entrevista publicada como apéndice en el volumen, subraya que no fue una "idea improvisada", pues decirlo es "desconocer la historia", y asegura fue una idea ampliamente discutida Pero el libro, que tal vez debió ser el espacio idóneo para presentar las síntesis de esas discusiones, las ideas de los integrantes del Comité Técnico que se formó para la construcción de la mega biblioteca, y todo lo que conformaría el anteproyecto, no reproduce nada de ello Tal vez si Von Ziegler tuviera que rescribir en estos momentos su libro tendría que sumar la biblioteca del sexenio foxista a la lista de fracasos que recapitula Pero sólo el tiempo dirá si no es así Por lo pronto, la Cámara de Diputados ha pedido la creación de una comisión especial para revisar las cuentas de la biblioteca

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