Vuelve la burra al trigo

lunes, 2 de abril de 2007
México, D F, 2 de abril (apro)- ¡Válgame Dios! Otra vez la personalidad de Jesús es puesta en la plaza pública en el escandaloso candelero publicitario, paciencia Y, por lo que me atañe e interesa, como verán más adelante, me extraña, por decir lo menos, que desde unos años a la fecha, más o menos por estos días pase lo mismo ¿Curiosa coincidencia? Juzguen ustedes, queridísimos lectores, si es o no así Ahora es con un documental, por medio del cual se informa sobre el descubrimiento de la pretensa tumba de Jesús, su mujer y su hijo, que tuvo lugar el primero de abril de 1996, mantenido más o menos en secreto por poderosas razones, se dice, y ahora publicitado comercialmente a bombo y platillo, ¿también por poderosas y secretas razones? ¿Cuáles podrán ser?, si es que existen, claro En años anteriores, como recordarán ustedes, lectores queridos, su curiosidad y atención fue despertada y posteriormente capturada por el balconeo de los acontecimientos que cito a continuación sin seguir un orden cronológico: los llamados Evangelios apócrifos de Tomás y el de Judas; la posible vera efigie de Jesús, reconstruida científicamente sobre cráneos de judíos que vivieron en Palestina en la misma época que Cristo; los libros EL ENIGMA SAGRADO, escrito por los ingleses Bigent, Leigh y Lincoln, este último productor de cine de la BBC, el popular CODIGO DA VINCI, de Dan Brown o las películas LA ULTIMA TENTACION DE CRISTO, EL CUERPO y la versión fílmica del ya citado CODIGO DA VINCI La obsesiva temática general de estas películas, libros y documentales es la de demostrar y convencer (¿por qué será?) que Jesús se casó o lo menos tuvo trato carnal con una María (más adelante verán por qué lo digo así) y tuvo descendencia importantísima para la historia de Francia ¿Quién fue esa María? Infortunadamente, las pruebas aportadas o no lo aclaran o no coinciden Tomás, en su Evangelio, dice que con Salomé, ¡Sí!, la misma que con sus eróticas danzas hizo perder la cabeza al Bautista Otros, mencionan nada más el muy común nombre de María que, estarán de acuerdo con esta servidora, puede llevar cualquier hija de vecino ¡Ah!, pero los autores de EL ENIGMA SAGRADO afirman audazmente que se trata de la Magdalena Ante esta confusión de hechos, de la ambigüedad a que tal nombre se presta, ¿cómo fue posible tan contundente conclusión? Pues con el sencillo e ingenioso sistema de que como el muy común nombre de María aparecía aquí, allá y acullá y como nada ni nadie lo impedía, ¿por qué no suponer que se trata de la Magdalena? Y de esta manera, una hipótesis gratuita ha ido tomando cuerpo y peso hasta convertirse en una verdad indiscutible, ya que otros, tentados por esta ley de probabilidades, la han apoyado ¡Y el que no esté de acuerdo, que demuestre lo contrario! En lo personal, por lo que me atañe, ni la contradigo ni la apoyo, sino todo lo contrario Pero esto no es todo, pues como saben los que entre ustedes son aficionados a los libros de ocultismo y esoterismo, la historia no termina ahí Siguiendo con el mismo infalible sistema, los autores de EL ENIGMA SAGRADO, con toda la correcta seriedad propia de su nacionalidad británica, nos aseguran que la Magdalena, viuda ¡ay! por supuesto embarazada por Jesús, llegó a las Galias donde el descendiente de ambos dio origen a la dinastía de los merovingios, primeros reyes de Francia, y un último descendiente de los mismos es protegido celosamente por la secreta e inquietante sociedad del Priorato de Sión, hechos todo estos, como bien se sabe, en los últimos tiempos se han leído, visto o escuchado en libros, películas y documentales y son motivo de programas de radio y televisión De ser ciertos los mismos, ¿cómo quedaría el descubrimiento del supuesto sepulcro de Jesús, María y su hijo? Y el nombre de María que aparece aquí, allá y acullá, ¿Por qué ha de corresponder a la mujer nacida en Magdala? ¿No podría ser el de otra María, la hermana de Lázaro, por ejemplo? No más pregunto ¿Quisieran saber la verdad? Su servidora bien podría librarlos de la incertidumbre, pero no quiero privarlos del emocionante placer de descubrirla por ustedes mismos, ni tampoco del deleitoso entretenimiento que les proporcionan los libros de ocultismo y esoterismo, nada más cuídense de no terminar como aquel aficionado a los libros de caballería Sin más, con besitos para todos ustedes, lectores queriditos MARIA MAGDALENA

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