Una historia de tiburones

domingo, 29 de abril de 2007
Inyectado con millonarios recursos del erario, cuna de fraudes públicos y privados, de negocios de funcionarios y empresarios, de pleitos legales y personales y, para colmo, recurrente perdedor deportivo, el equipo de futbol Veracruz está de nuevo en disputa, destaca la edición 1591 de Proceso Imán de controversias, botín de gobernadores, al club Tiburones Rojos se le ve como un gran negocio, a tal punto que cuenta con al menos tres potenciales compradores, informa a Proceso el subsecretario de Finanzas del gobierno de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, y da sus nombres: El empresario Guillermo Lara, declarado persona non grata por la Federación Mexicana de Futbol (FMF), la empresa Alfavisión de los hermanos Moisés y Alberto Saba, (los Saba ya fueron propietarios del club) y un grupo de inversionistas estadunidenses llamado If, dueño de los equipos de basquetbol y beisbol Toros y Medias Blancas de Chicago Duarte precisa: "para el Torneo de Apertura 2007 (que inicia en agosto) el equipo habrá cambiado de propietario" Tan "atractiva" es la venta de los Tiburones Rojos del Veracruz, que incluso aparece como "intermediario" de la operación ante "un grupo empresarial" el presidente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Carlos Hermosillo, según declaró el propio gobernador Fidel Herrera, señala el reportaje que publica Proceso este domingo 29 de abril

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