Al final, Tunick los desnudó

lunes, 14 de mayo de 2007
México, D F, 14 de mayo (apro)- El objetivo del fotógrafo Spencer Tunick en su recorrido alrededor del mundo, ha sido el de fotografiar cuerpos desnudos como medio de expresión Las respuestas a su trabajo han sido variadas, pues mientras algunos califican su proyecto como artístico, otros lo rechazan como tal El fotógrafo, nacido en Nueva York, logró concentrar a 18 mil mexicanos en el zócalo, donde no sólo rompió récord (dejando atrás a ciudades como Barcelona, con 7 mil personas), sino logró dejar hacer del evento un momento histórico y cultural, según la crítica de arte Raquel Tibol Sin embargo, alejando a Tunick de toda algarabía o expectación, ¿es correcto llamar artístico su trabajo? La historiadora del arte Blanca Gonzáles Rosas señala: "Más que hacer arte, lo que él realiza es un extraordinario espectáculo, pues utiliza a la gente sin relacionarse con ella, y aun así la gente tiene una detonación de experiencia estética y lúdica muy fuerte Ahora hay un llamado arte de postproducción; es decir, en la actualidad ya no se necesita que el artista haga la producción, Tunick lo que hace más son prácticas artísticas" El estadunidense, con sus fotografías de arte o espectáculo, movió a alrededor de 20 mil mexicanos para despojarse de sus ropas a un lado de la Catedral Metropolitana y el Palacio Nacional Para el doctor Héctor Castillo Berthier, sociólogo del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, el acto representó "una muestra de proceso de madurez de una ciudad como la nuestra, donde se perdieron pudores y estigmas a través de una participación colectiva" Agregó: "Fue como una ruptura o reto el pararse frente a esos símbolos usando el cuerpo desnudo como un mensaje artístico y social" Aunque uno de ellos, la bandera, estuvo ausente del asta de la Plaza Mayor, pues el gobierno federal decidió quitarla un día antes Desde el punto de vista de Castillo Berthier, el hecho de quitarla bandera denota "los estigmas y tabús que aún se tienen" La decisión voluntaria para desnudarse tiene el siguiente motivo para Álvaro De la Chica y Bonilla, médico anestesiólogo que radica en Ensenada, Baja California, y quien viajó expresamente a la Ciudad de México para ello: "Yo me decidí a participar porque conozco el trabajo de Spencer Tunick desde hace cinco años y siempre me llamó poderosamente la atención Hace unos meses, cuando supe que iba a venir, no lo pensé y me inscribí Sólo vine para la foto y después me regresé" Calificó la idea del fotógrafo de "tomar al cuerpo humano como una forma de hacer arte" como maravillosa, y del momento en el que se le pidió a los participantes despojarse de la ropa, le pareció muy interesante, "porque cuando Tunick hizo la señal de encuerarse fue como liberarse de una máscara que la misma sociedad nos ha dado" Destacó también el contacto visual "sin morbo, viendo sólo una figura humana como tal, sin ropa, sintiendo una sensación de solidaridad" Para De la Chica, la plática entre los participantes fue precisamente acerca de los motivos de la asistencia, así como el frío que sintieron durante el tiempo que estuvieron sin ropa, ya que fueron citados a las 4 de la mañana "Estar tendidos en el zócalo durante unos doce minutos por cada toma fotográfica, fue tremendo, pero estuvo bien, yo me siento bien", dijo Por otro lado, las mujeres formaron un papel importante en esta "experiencia", como la califica Leonor Ruiz García, asistente de relaciones públicas del SAT, quien participó por ser una situación única: "Para mí, esta fue una experiencia que tal vez no vuelva a vivir nunca ?dice-- Fue más que nada las ganas de formar parte de algo tan importante a nivel mundial Yo ya había visto fotos de él antes de decidirme, pero al leer más sobre su trabajo me llamó mucho la atención, sobre todo porque es una cuestión artística" En relación a la última de las fotografías tomadas por Tunick, donde sólo aparecieron las mujeres, declaró sentir algo de pena: "No es que no me gustara formar parte de esa foto, pero al permitirle a los hombres quedarse a vernos cuando ellos ya estaban vestidos, sentí algo de pena? pero finalmente no lo tomé a mal, porque ibas de alguna forma a desnudarte y la gente te tenía que ver en algún momento", señaló Al respecto, Blanca González Rosas sostuvo que el desnudo en el arte "es como ponerse un disfraz o atuendo de desnudo", y cuando se rompe el disfraz, es cuando la gente se siente agredida, porque unos lo tienen puesto y otros no En el Museo Frida Kahlo Cabe mencionar que el mismo día de las tomas fotográficas, el equipo de trabajo de Tunick seleccionó a 105 mujeres (de las que posaron en el zócalo) para realizar una segunda sesión, pero esta vez a puerta cerrada en La Casa Museo Frida Kahlo En esta ocasión, el requisito fue mujeres y jóvenes con cabello largo y negro Fue así como las modelos, peinadas y maquilladas como "fridas", posaron el lunes pasado poco antes del amanecer para la cámara del neoyorkino, quien se refirió a Kahlo como un "ícono" Si bien Raquel Tibol consideró el primer evento como algo artístico y una especie de performance multitudinario de expresión, aclaró que la segunda sesión fotográfica fue un abuso de la popularidad de Frida: "Lo sucedido en el zócalo fue un acontecimiento relevante e histórico, y en comparación, lo del museo es totalmente pintoresco; es abusar de la popularidad de Frida Desde un punto de vista artístico, eso no es arte; es realmente quitarle energía Fue una contraposición"

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