Teatro Julio Castillo, 50 aniversario

lunes, 14 de mayo de 2007
México, D F, 14 de mayo (apro)- Ubicado en el Centro Cultural del Bosque, a espaldas del Auditorio Nacional, el Teatro Julio Castillo, es sin duda uno de los espacios consagrados del patrimonio teatral mexicano Sin su presencia sería inexplicable la historia del teatro en México de la mitad del siglo XX hasta nuestros días Su nombre original fue Teatro del Bosque, inaugurado el 3 de mayo de 1957 con el montaje Bodas de sangre, de Federico García Lorca, dirigido e interpretado por la actriz española Margarita Xirgú, acompañada por Ignacio López Tarso, Ofelia Guilmáin y Aurora Cortés en los papeles protagónicos, con escenografía de Antonio López Mancera Posteriormente, en marzo de 1989, con la reposición de la obra De la Calle, de Jesús González Dávila, hito del teatro mexicano, en homenaje al célebre actor y director, cambió su nombre al de Teatro Julio Castillo, en honor al célebre discípulo de Héctor Mendoza y Alejandro Jodorowsky, fundador del Centro Universitario de Teatro junto con Luís de Tavira Se trata de un foro que, a 50 años de su inauguración, es un sitio ideal para la realización de montajes de escala mayor y que, al evocar la memoria de Julio Castillo, "conmemora --a decir de Luís de Tavira-- un momento culminante de nuestro teatro, para celebrar que la imaginación haya llegado a la realidad "Julio es sin duda en los años 60 y las décadas que siguieron el símbolo de la modernización que implica el ejercicio del concepto de la puesta en escena como realidad del teatro", considera De Tavira, uno de los principales impulsores de la idea de dar a este espacio el nombre de Julio Castillo "Desde que era el Teatro del Bosque era un espacio importantísimo Es sin duda un escenario retador, difícil, lleno de fantasmas y de demonios escondidos en sus telares y fosos, pero es también un teatro arcangélico; hay que entrar en comunicación con él y saberlo vivir", señala De Tavira, quien ha realizado en este espacio puestas memorables, como La noche de Hernán Cortés y Santa Juana de los mataderos Un teatro es un organismo vivo, no es sólo una estructura mecánica ni una ruina arqueológica, es un espacio para la vida, en permanente movimiento y en constante renovación "Este teatro debe ser la casa que ha venido siendo para la vida teatral, de los espectadores adictos a él como su morada, pero también de los grupos artísticos y de técnicos que lo habitan El peligro es que se convierta en un hotel de paso; es decir, un lugar que se visita esporádicamente, que no tiene vida propia ni crea un discurso Todo esto implica revisar a fondo una serie de estructuras agotadas, como las que tienen que ver con las políticas de programación del teatro en la estabilidad de sus elencos para la construcción de su discurso, de su repertorio, que es lo que crea al espectador del lugar y lo aficiona; es decir, que convoque al amigo del espacio y no al consumidor del evento "Esto también implica revisar muchas de las condiciones en las que actualmente se está laborando y que han llegado a problemas de imposible solución en los términos contractuales sindicales Desafortunadamente empiezan a vencer las prerrogativas del orden laboral y el arte empieza a perder su sentido, se desnaturaliza Burocracia y sindicalismo corrupto son los peores enemigos del teatro en este momento", afirma Luís de Tavira en el 50 aniversario del Teatro Julio Castillo

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