Bob Dylan, un crítico humaniza al mito

lunes, 25 de junio de 2007
México, D F, 25 de junio (apro)- Ahora que Bob Dylan acaba de ganar el premio Príncipe de Asturias de las Letras 2007, abundan los panegíricos por éste cantautor norteamericano, y vemos que los medios repiten una historia prefabricada de antemano que destaca al mito y en nada ayuda a quien desee conocer lo que verdaderamente representan sus canciones a lo largo de casi 50 años de carrera El profesor Richard Goldstein, del Colegio Tisch de Nueva York, es entrón y decidió hacerlo Lleva estudiando el fenómeno de la cultura pop en la sociedad norteamericana desde hace 40 años y ha publicando artículos para Village Voice, así como sus estudios La poesía del rock y Contracultura reporteada, por lo que profundizó en su otrora icono rebelde Sus conclusiones estallan en duro golpe para los fabricantes de leyendas o, como en el caso de los fans de Dylan, hagiógrafos ("estudiosos de la vida de los santos") Es una crítica honesta y, sin embargo, brutal, demoledora al convertir a Dylan en lo contrario de aquello por lo que alguna vez peleó y al presente, equivale casi a una reliquia sin sustancia Goldstein osó penetrar los lados oscuros que nadie toca en las profundidades de Bob Dylan, y su texto apareció hace un año en el diario The Nation, titulado Satélite Dylan En suma: el nicho de San Dylan se derrumba, pese a que su detractor confiesa ser "un bebé Dylan", por haberlo seguido en su adolescencia cuando el trovador de 19 años, nacido en Minessota, inició su exitosa carrera en 1961, debutando en el Carnegie Hall de Nueva York ("poseo el boleto de aquel concierto, pero no lo vendo por nada") No niega la cruz de una parroquia a la que perteneció, porque Goldstein escuchó por primera ocasión "La respuesta está en el viento" (Blowing In The Wind) y sus ecos aún reverberan "inolvidable impacto", dice Pero ya pasó Como bien lo especifica en su bien fundamentado análisis de textos en ciertas canciones, Richard Goldstein no cree en Dylan (siguiendo a John Lennon en la pieza Dios, de su primer disco solista 1971: "No creo en Zimmerman") y se hizo profesor no para facilitarle la existencia? Más bien, todo lo contrario Obra mediocre Dylan ha envejecido Su letrística devino en lugar común que sostiene cualquier persona reaccionaria e igual de tradicionalista, si es vista bajo la lente de otras ópticas como su misoginia y falta de creatividad artística, análisis menos seductores sin duda; pero verdaderos Ha descubierto sus trucos y manipulaciones A la pregunta ¿quién es Bob Dylan?, responde: "Hallo de a dos: el Dylan de pipa y guante, pero también el chamaco callejero improvisando versos grandiosos en Victoria?s Secret; el nominado al Nobel y la franquicia cuyo producto se ha diversificado" Sin temor a ser lapidado por los fans del héroe judío norteamericano Robert Allen Zimmermanm (nombre real del músico, de 66 años de edad, quien otrora llevase la voz poética líder de la protesta pacífica en liberación del pensamiento generacional de los sesentas), considera que ha sido magnificado y sólo parece esperar a que le recemos, como a Dios No es una deidad, sino un ser humano Falible, mortal Reconoce, en cambio, que "no hay nada peor que pasar el tiempo atentando contra uno de los artistas más importantes del pop para los Estados Unidos", toda vez que sus admiradores más fervientes lo consideran el "brillante emblema de su generación" Beatificado en su juventud, Dylan actualmente va "camino a la santidad" Señala responsables "Por ser de su misma época y pertenecer al séquito de aquellos fans originales de Dylan, algunos sienten que el icono de juventud debe convertirse en objeto de eterna idolatría" Sólo las deidades gozan de sana juventud por los siglos de los siglos "Objetos que duran toda la vida no merman en resistencia ni quedan expuestos a ningún vaivén, son garantía de calidad, permanecen; el consenso general que ha catalogado sus recientes canciones como malas ha sido desechado, en la convicción de que cualquier cosa que Dylan diga o cante debe convertirse en evangelio" Los profetas carecen de momentos infecundos Entonces, ¿por qué Dylan tendría que sufrir pérdida de inspiración? "Una oda suya al mafioso Joel Gallo ("¿Qué los motivó a venir y llevarte lejos?") les merece agregarla a su canción cúspide Like a Rolling Stone ("Como una piedra rodante"); su aburrida película Renaldo y Clara de 1978 debe ser catalogada como obra maestra sin parangón" Para Goldstein, este fracaso de no saber distinguir entre lo notable de Dylan y su arte de menor calidad evidencia que la fama descansa más en su estatus de fetiche y no en los discos inmediatos; Bob Dylan es lo que quieren que sea su tropa de apostólicos fanáticos; pero ahí están sus baladas para dar testimonio fidedigno de su ideología, reflejan a un Dylan reaccionario, misógino, víctima de su propia leyenda El mito detrás de la máscara que él mismo ayudó a forjarse Dylan ha sido fuente inspiradora de oleadas que obstruyen el acceso a sus canciones, y tanto él como esa marabunta de proselitismo, las han traicionado, asegura Richard Goldstein: "En períodos de capa caída, sus letras se han leído cual entretelón guía hacia un ave prodigiosa Ya no hay quien esculque en tal basura, pero continúa la frenética obsesión de interpretarlas El resultante es Santo Dylan, el patrón de los boomers amargados "Firmó con ellos su renuncia a soñar utopías, en favor de su desinterés por los sucesos políticos y a nombre de su domesticación hogareña Les habla de la añoranza que ellos sienten por el orden, de las relaciones de amor-odio con sus tutores y con Dios Padre, pronunciándose con tanta ambigüedad y misterio que marea, sino es que provoca desmayos "Quienes en los sesentas lucharon con Dylan y ahora en el siglo XXI pelean contra la inevitable vejez, bien pueden solamente pensar en un fondo de retiro millonario que el destino les reserva Así, ¿qué mejor monumento que el hombre que prefiguró aquellas transformaciones?" Ninguno que haya apretado las cuerdas de los trastes en el cuello de una guitarra ha inspirado tanto a tantas muchedumbres, como la "fijación escolar para Bob Dylan" vigente Goldstein hace la pregunta crucial: ¿Aguantará Dylan un escrutinio profundo?, y responde afirmativamente: siempre y cuando sea planteado en el contexto cultural apropiado "Como Robert Chistgau observara, el arte de Dylan es un híbrido Síntesis sería el término clave para su vitalidad Que lo alto y lo bajo son una sola cosa; que los pescadores cosechen flores Reconocidos críticos de Dylan, como Christgau, Greil Marcus de Rolling Stone o Tim Reley, lo sitúan en una tradición sociomusical que incluye, de manera notable, al blues Empero, siempre han pululado intelectuales insistiendo que, al escribir de su arte, hay que poner mayúsculas" Ejemplo de ellos sería Audan Day Al analizar su canción Visions of Johanna, expone que es "una reducción de la forma arcaica de elementos primales, como en una imagen que desplaza y se rinde a otra en la pintura LHOOQ de Marcel Duchamp sobre la de Mona Lisa" Aquí, Day cita la bufonada "como ejemplo del exceso que Dylan podría suscitar en mentes inquisidoras" (Lo anterior trata de una referencia al cuadro manipulado en 1919 por Duchamp, donde muestra La Gioconda de Leonardo Da Vinci, en tonos sepia y con bigotes, cuyo título equivale a esas letras LHOOQ del título que leídas de corrido suenan como "ella tiene el culo caliente" en francés, o "miren", en inglés) Prosigue: "Dylan siempre ha inspirado con su manantial creativo rollos de tal naturaleza, pero últimamente esa adoración se extendió a una nueva escuela de críticos suyos, incluso más poderosos, pues provienen de la academia En su juventud, Dylan les habría guitoneado: ?¡Tantos años de escolaridad para que te conviertan en meras sílabas!?" Vacas flacas Pero es el verdadero "decano de esta escuela de idólatras" es Christopher Ricks, eminente crítico de las letras británicas, quien admite que su "obsesión" por Dylan le impulsó para fundar la escuela que Goldstein menciona como "el doctorado en Dylanología" Se trata de una suerte de "seminario formalista", cuyas enseñanzas privilegian "la sintaxis de las canciones por encima de su contexto" Bajo esta perspectiva, Ricks no sólo descubre implicaciones ocultas entre Dylan y los grandes poetas, sino conexiones significativas y, especialmente, con los simbolistas y románticos (Contactos similares se dan hoy como los hubo para artistas en la década de los sesentas en el rock, baste pensar en las ligas de John Lennon con el surrealismo y la deuda de Jim Morrison con los Beats) "Ciertamente, Dylan es el más leído de los cantautores, y en él se suman las metáforas del blues con la tradición literaria en Occidente, de forma destacada Pero una cosa es reconocer estos vasos comunicantes y otra muy distinta sostener que dichas alianzas lo convierten en un genio particular de su generación "El punto esencial de este doctorado en Dylanología es ofrecerlo como el artista excepcional que convive con los mortales, a la vez que tiene su nicho aparte, sin involucrarse en el proceso creativo de las multitudes La palabra elitista es un término chocante, pero aplica en esta situación Y ante estas parábolas, imposible acercarse a la grandeza de Bob Dylan" Su influencia literaria es casi nula "Pocos poetas escriben con su estilo" Musicalmente, el impacto de Dylan es enorme en el mercado pop y aportó innovaciones, como "expandir el verso e infundirle de imaginarios llenos de ambigüedad expresiva", presencia que constatan las canciones modernas "En el pop, la superficie sensual se encuentra cual igualdad de importancia con el subtexto y quizás, aun sea mayor Digamos que si tu tema a abordar es el Libro de las Revelaciones bíblico, vale más meterle ritmo y ponerlo a rocanrolear Valoraciones de esta naturaleza se impusieron estandarizando los comentarios críticos en torno a la cultura pop: erotismo mata hermenéutica, para entrar en el canal de Susan Sontag No obstante, la crítica en su parte más amplia olvida recorrer las sendas del pop y, por tanto, se ignora la ?hechizante vieja tierra norteamericana? que es zona del hábitat fundamental para el imaginario de Dylan" Al pasar por alto este aspecto, Richard Goldstein considera que se está cometiendo una "grave omisión al genio colectivo de Estados Unidos", aparte de colocar al héroe en un altar, separado de compañeros suyos que trovaron la saga libertaria de los sesentas, como Lennon ("cuyo estilo último es paso por paso primal, más radical"); Paul Simon, o los canadienses Leonard Cohen y Joni Mitchell, "los cuatro bastante sabios en cuanto a las vicisitudes de la intimidad", pero que, por no haber leído tanto como Dylan, se les deja fuera, al considerárseles supuestamente "menos valiosos", y con ellos, están minimizando a un movimiento estético entero "Alguna vez asistí a una conferencia de Ricks sobre las terminaciones no acentuadas (o "femeninas") en los versos de una antigua pieza de Dylan llamada The Lonesome Death of Hattie Carroll ("La muerte solitaria de Hattie Carroll", de 1964) Nunca mencionó que los finales poéticos en ritmos cortados son comunes en las canciones de Estados Unidos, ni que los ?momentos álgidos? en una línea poética de Dylan, cuando una imagen se mezcla con otra, aparecen a cada rato en el rock De hecho, la ambigüedad es una característica de la sensibilidad de los años sesenta y no le pertenece en exclusiva a Bob Dylan "No sería tan abusivo con mis comentarios contra Ricks, si su falta de conocimientos sobre la cultura pop fueran síntoma de un problema mucho más amplio" Hasta aquí, Goldstein ha elaborado un edificio con bloques sólidos que raras veces nos venden en el cascajo de las revistas musicales, en los programas televisivos del "Canal de las Estrellas" y en las series radiofónicas de locutoras que saben inglés, pero no lo aprovechan para entender tanto vericueto La tormenta que viene Los formalismos florecen en épocas de pensamiento conservador, argumenta Goldstein, como freno a la discusión ideológica "Si atraemos esta máxima a nuestro interés en el tema sobre Bob Dylan, entendemos que existe una razón para ello, puesto que, al no discutir sus ideas, a los devotos y acólitos que lo adoran se les exenta de lidiar con las molestas posiciones políticas que rigen el cántico de su profeta en los últimos años y que traducen actitudes reaccionarias o esa abigarrada e imperdonable teodicea de Dylan Ese formalismo sería el índice de que aquellos valores no son tanto la fuente del poderío para el maestro Dylan, sino que la fuerza completa estriba en su ejército Sólo que su lírica no es nada más el subtexto Existe un evidente significado y eso es lo que importa" El punto no es que un artista reaccionario jamás alcanzará la estatura de "gran artista", pues recordemos a poetas como Ezra Pound o T S Eliot disparando desde las barracas al dueño de las torres de marfil "Lo que digo es que no es así como daremos en el blanco y nuestro objetivo es llegar al significado claro de la música de Dylan, que es un pecado fallar si nos elude el aspecto moral que existe en su obra?" Enseguida, Goldstein desarrolla su habilidad de analista en textos literarios para confrontar el machismo y paternalismo que domina sus canciones "Confrontado y arrinconado con juicios tan evidentes del sucio machismo que expresa Dylan y su misoginia, Ricks recurrirá a tener ?fe en Dylan? Sumando ?esta necesidad, tiene que estar a tono con la fe que él manifiesta y por la nuestra que hemos depositado en él? Pero así no se hace crítica, sino hagiografía, en violación a lo mejor que posee Dylan cuando hunde su sentir en las tristezas subterráneas de la añoranza por el hogar y es lo único que me impulsa a la escritura de cualquier texto: No sigas a los líderes, observa los parquímetros "La mejor manera de adentrarse a Dylan es la de los chavos fans de hoy Lo admiran, pero no lo idolatran Entienden que su carrera en más de cuatro décadas ha sufrido subidas y bajones dramáticos Entre 1975 y 1987 compuso dos que tres canciones memorables, a la paz de un montón de baladas ociosas y aquellos cantos tan aptamente definidos por Alex Ross como ?marañas evangélicas? Lo más que puede uno expresar de ellas es que fueron honestas Pero sucumbieron por una furia que procede de una falta de compromiso "Siendo muy joven, Dylan nos azotó con su carga furiosa de políticas progresistas, y aquella rebelión galvanizó su obra más importante Pero al ir envejeciendo, el profeta se fue retirando del trabajo social por sí mismo y perdió sus dones entre el éter de la salvación De pronto, no sabemos cómo, halló su retorno al mundo y hacia 1977 creó un álbum maravilloso de canciones llamado Time Out of Mind Había regresado, si bien nos advertía que nadie vuelve dos veces de la misma manera "Si la nueva generación lo ha descubierto, no es por su estilo reciente Acuden los jóvenes a sus conciertos como parvada para oírle sus himnos tempranos, aquella saga que se nos pega por su escritura sobre un alienado que se encabrona compuesta cuando Dylan perdió la senda en el bosque salvaje Son esas canciones las que desean escucharle para ver cómo las va a interpretar esta vez, en el conocimiento de que siempre las canta de forma distinta Saben que Dylan debe ser observado como se hace con un artista para conocerlo: es un artista con fallas y con sus luchas, pero jamás es un santo" Goldstein redacta el final: "No he desestimado las dudas La voz del profeta continúa dulcificando las pasiones de mi memoria aun cuando cante en un tiempo presente que me mata Sin embargo, no creo en Dylan Sus palabras no son de profeta, no para mí He aprendido a que estoy con él no para hacerle la vida más fácil ni convertirlo en un ídolo de mi devoción, pues soy yo el que ha venido a complicarle la existencia"

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