De y sobre la mentira

lunes, 23 de julio de 2007
México, D F, 23 de julio (apro)- Estimados lectores: permitan que les informe del siguiente hecho Estando en pasadas noches, meditando y envuelto en espesa nube del humo de mis cigarrillos, en lo que es y las consecuencias del feo vicio, pecado para la Iglesia, que es la mentira, cuando, he ahí, de manera imprevista me vi sorprendido por cuatro extraños personajes De momento creí que se trataba de algunos amigos que iban o venían de algún baile de máscaras No era para menos Vean si no Uno de ellos vestía antigua, severa y ajustada levita, estrechos pantalones con rabilla y cubría su cabeza con sombrero de media copa Otro, de fieros bigotes, con tricornio sobre empolvada peluca, ostentaba una galoneada casaca militar con vueltas en puños y faldones de la misma de vivos colores, botas de montar y sable al cinto Otro más, de aspecto melancólico y flaca figura, llevaba sobre su cabeza un extraño yelmo que más parecía ensaladera, vieja armadura sobre el desmedrado cuerpo y empuñaba con más ánimo que gallardía una espada carcomida por el orín en la diestra; en la siniestra, llevaba una rodela El último de estos personajes vestía también una austera y severa casaca, ajustados calzones negros, negras medias y negros zapatos con hebilla No estábamos en Carnaval Eso me sobresaltó No podían ser amigos que fueran o vinieran de un baile de máscaras Inquieto iba a preguntarles quien les había dado permiso para entrar a mi estudio, cuando los reconocí Sí, eran viejos amigos: el doctor Rellin, el barón de Münchausen, Don Quijote y Tartufo, conocidos también por muchos de ustedes En el instante que los reconocí, comprendí que se habían hecho presentes ante mí, debido a mis especulaciones sobre lo que es la mentira y a las consecuencias que puede llevar la misma Ellos, que precisamente deben su fama a la misma, con su presencia me hicieron comprender que la mentira no es solo una cosa única y mala, un hecho avieso generado por la perversidad de quien la dice, sino que hay quien dice mentiras sin esa intención, con otras intenciones Que mentira puede ser decir o manifestar lo contrario a lo que se sabe, cree o piensa para malignamente confundir, para conducir al error, para engañar y así poder perjudicar a otros, así la concibe y se sirve de ella Tartufo, personaje de la comedia del mismo nombre del francés Moliere, prototipo de la perversidad y la corrupción disimuladas hipócritamente Seguro que ustedes, estimados lectores, conocen a algún personaje público o privado que es aventajado discípulo de Tartufo ¿O no? Junto a esta mentira nefanda, también existe la mentira inocente, la que no tiene consecuencias, la que se dice sin intención de perjudicar a nadie O la mentira jocosa, o sea, la que se dice por broma, por divertir a los amigos o por fanfarronería, como es la que ejerce el barón de Münchausen, personaje que realmente existió en el siglo XVIII y cuyas fanfarronadas fueron origen de la célebre obra de aventuras que lleva su nombre También existe la mentira piadosa, esto es, la que se dice con la generosa intención de evitar un disgusto o salvar de la angustia a alguien Y la mentira vital la que predica y recomienda el doctor Relling, personaje de la obra "El pato salvaje", del noruego Enrique Ibsen, que piensa y dice: "el que quita la mentira al hombre mediocre le quita toda la luz de su vida" Ustedes, estimados lectores, ¿qué piensan al respecto? Otra clase de mentira es con la que se engaña uno mismo por no soportar el entorno en que se vive, mentira que puede llevar a la locura, como le ocurrió a Don Quijote, que a pesar de su locura, por su buena fe e idealismo, puede avergonzar a los que por simplismo quieren verlo nada más como ejemplo risible de ilusos anticuados e inoperantes, como le ocurrió a los duques que por burla le invitaron a sus posesiones De este modo, sin decirme palabra, mis viejos y queridos conocidos me aclararon algo que ya debía saber por haberlo leído no sé donde: que el hombre tiene el instinto de mentir al prójimo, pero también la necesidad de que el prójimo le mienta e incluso de mentirse a si mismo para hacerse más llevadera la vida Esa es la cuestión ¿No lo creen? Lean "El pato salvaje", "Don Quijote", "Tartufo" y "las aventuras del barón de Münchausen" y después me dicen Con un cordial saludo de su seguro servidor JUAN D?UDAKIS

Comentarios