La apuesta por el etanol

domingo, 5 de agosto de 2007
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva -quien este domingo 5 inicia una visita oficial a México- realiza una campaña internacional para posicionar a Brasil como proveedor mundial del "combustible del siglo XXI": el etanol Sin embargo, en su país la elaboración de este producto amenaza con provocar una eventual emergencia alimentaria y acelerar la deforestación de la selva del Amazonas S AO PAULO- En su estrategia para posicionarse como potencia mundial, Brasil apuesta por el etanol, y su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, despliega una intensa campaña internacional para presentar a su país como un proveedor seguro de biocombustibles que a mediano y largo plazos reemplacen al petróleo como principal fuente de energía Analistas del país coinciden en que Brasil se proyecta como "la Arabia Saudita verde" y que el etanol será la gran estrella de la exportación brasileña, como en el pasado fueron el caucho, la madera, el café y, más recientemente, los productos industriales de la región de Sao Paulo Brasil producirá este año 17 mil 500 millones de litros de etanol, extraído fundamentalmente de la caña de azúcar y de la soya Según el Ministerio de Minas y Energía, la meta oficial es aumentar la producción a 23 mil 300 millones de litros en 2010 y a 36 mil 900 millones de litros en 2015 Esta última cifra equivale a 636 mil barriles de gasolina "Tenemos la ilusión de que Brasil abastecerá de etanol al mundo Será el combustible del siglo XXI", proclamó ante la prensa Eduardo Pereira de Carvalho, presidente de la Unión de Industrias de la Caña de Azúcar (Unica), que aglutina a los productores de etanol de Sao Paulo El gobierno brasileño intenta colocar el biocombustible en el mercado mundial a través de contratos a futuro -como actualmente sucede con el oro y el petróleo- y alienta las inversiones en este rubro Además, el Ministerio de Minas y Energía calcula que las inversiones para producir etanol serán de 9 mil millones de dólares entre 2007 y 2010, y Pereira de Carvalho las estima en 15 mil millones para la zafra 2012-2013, lo que permitirá aumentar la producción de caña de azúcar de las actuales 425 millones de toneladas a 694 millones El "boom" Y es que, atraídos por el boom del etanol, grupos de inversionistas extranjeros compran tierras para producir caña de azúcar o soya, de la que Brasil es el mayor exportador mundial En algunos de esos núcleos financieros participan famosos multimillonarios, como George Soros, quien compró 150 mil hectáreas en el estado de Mato Grosso do Sul por 900 millones de dólares; y Bill Gates, quien, según la revista de negocios Exame, participa en Pacific Ethanol, que en 2005 le pidió a la consultora internacional KPMG un estudio para aumentar sus inversiones en Brasil No en balde, el presidente estadunidense, George W Bush, visitó Brasil en marzo pasado y pidió conocer el proceso de fabricación de etanol en la empresa estatal Petrobras Lo acompañó el presidente Lula da Silva Vestidos con overoles blancos y cascos amarillos, los mandatarios sellaron un acuerdo de cooperación para producir etanol y disputar el mercado mundial de energía a los países petroleros Estados Unidos y Brasil producen 74% del etanol del mundo, pero los estadunidenses lo extraen del maíz, cuyos costos de producción son más elevados que los de la caña de azúcar Además, el cereal está sujeto a fluctuantes precios internacionales El propio Bush anunció en Sao Paulo que para 2017 los biocombustibles sustituirán 20% del crudo que consumen los estadunidenses Y Brasil entra en sus planes; de hecho, ambos países impulsaron la creación del Comité Interamericano del Etanol, que dirigen el exministro brasileño de Agricultura Roberto Rodríguez y el exgobernador de Florida -y hermano de George W- Jeb Bush El primer ministro italiano Romano Prodi también viajó a Brasil, el pasado 26 de marzo Logró un acuerdo para que Petrobras y la empresa italiana ENI produzcan etanol en Angola, uno de los aliados de Brasil en África que además tiene suelo y clima propicios para cultivar caña de azúcar Desde 1975, Brasil produce etanol a gran escala e incluso el gobierno promulgó una ley que obliga a las gasolineras a venderlo En ese año, la dictadura militar (1964-1985) alentó el desarrollo de esta fuente de energía para paliar los efectos de la crisis mundial de petróleo registrada en 1973 Actualmente, el consumo de etanol es común La tercera parte de los automóviles que circulan en este país sudamericano lo utilizan De hecho, las principales empresas automotrices brasileñas fabrican los llamados autos "flex", que funcionan con gasolina y con etanol, pero éste es 50% más barato: se vende a 50 centavos de dólar el litro La tierra, por las nubes Pero la fiebre por el etanol brasileño tiene un lado oscuro: millones de hectáreas de tierra que actualmente se dedican a cultivar alimentos de consumo humano podrían ser utilizadas para sembrar la caña de azúcar de la que se extrae el etanol Expertos y organizaciones civiles advierten que ello provocará una eventual emergencia alimentaria Más: en un comunicado, el Movimiento Campesinos Sin Tierra -organización que pugna por una reforma agraria- advierte que, desde el 2000, grupos de inversionistas extranjeros están comprando tierras de cultivo para producir etanol, lo que ha provocado el desplazamiento de campesinos pobres y el rápido incremento de los precios de los terrenos El Instituto de Economía Agrícola (IEA) reveló en su más reciente informe que el valor promedio de la hectárea de tierra de cultivo en Brasil subió 1136% entre 2001 y 2007 En Ribeirao Preto, municipio del estado de Sao Paulo -antes conocido porque ahí nació el futbolista Sócrates-, es donde la tierra está mejor cotizada: 13 mil reales la hectárea (unos 6 mil 400 dólares), 170% más que hace cinco años La mayoría de las tierras de Ribeirao Preto están sembradas de caña de azúcar y el costo de la vida en ese municipio se ha convertido en uno de los más altos de América del Sur Actualmente, el IEA realiza un estudio para calcular la pérdida de la variedad de cultivos en Sao Paulo y otros estados por la fuerte tendencia a sembrar caña de azúcar y soya para destinarlas a la producción de etanol "Ni el más optimista con el etanol puede creer que esta valorización de la tierra sea sustentable", alertó ante los medios de comunicación el profesor Bastian Reydon, miembro del Núcleo de Investigación Agrícola de la Universidad de las Campinas, en Sao Paulo Por su parte, Artur Henrique, presidente de la Central Única de Trabajadores (CUT) de Brasil -creada por Lula en los ochenta, cuando era dirigente de los obreros metalúrgicos en el Gran Sao Paulo-, dice a Proceso: "Tenemos que encarar las dudas sobre el etanol y poner sobre la mesa puntos tales como las condiciones de trabajo en los ingenios, no poner en riesgo la seguridad alimentaria y evaluar el impacto de la internacionalización de las tierras debido a la compra de éstas por parte de grupos económicos extranjeros" La demanda de tierras de cultivo ha provocado otro fenómeno: la invasión de la selva del Amazonas para producir caña de azúcar, lo que acelera la deforestación de esta región clave para el equilibrio ecológico del mundo Hasta el momento, la selva del Amazonas ha perdido un territorio similar al de Francia, unas 70 millones de hectáreas La mayor parte de su deforestación se debe a la actividad ganadera y al cultivo de soya, pero los expertos afirman que la siembra de caña para producir etanol es actualmente su mayor amenaza Sin embargo, Reinhold Stephanes, ministro de Agricultura de Brasil, lo negó públicamente: "No tenemos conocimiento de ningún proyecto nuevo o antiguo sobre plantaciones de caña de azúcar en el Amazonas" Y durante la Conferencia Internacional sobre Biocombustibles celebrada en Bruselas el pasado 5 de julio, el propio presidente Lula rechazó que se pueda producir caña de azúcar en medio de esa selva tropical Sin embargo, el domingo 29 de julio el diario O Globo publicó datos de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) que desmintieron al gobierno: la cosecha de caña de azúcar en cinco estados amazónicos creció de 176 millones de toneladas a 193 millones durante este año "Nosotros estamos cultivando caña de azúcar en la Amazonia cuando decían que eso era imposible", se jactó ante la prensa Marcos Zancaner, presidente de Pagrisa, una empresa azucarera que produce etanol en el estado de Pará, en el corazón de la selva amazónica Ante las críticas que recibió el gobierno brasileño por estas revelaciones, Lula anunció que habrá un mecanismo de "certificación del etanol", el cual garantizará que el biocombustible no provenga de esa región "El gobierno de Lula teme que el mercado internacional imponga aranceles extras al etanol brasileño en caso de que se sospeche que éste provenga de caña de azúcar de la selva del Amazonas, considerada la joya ambiental del planeta", afirmó el 30 de julio, en conferencia de prensa, Paulo Adario, coordinador de Greenpeace en la zona

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