La Ley de Lavoisier, Ensayos (y errores), de Nicolás Alvarado

lunes, 14 de enero de 2008
México, D F, 14 de enero (apro)- Con un título que remite a la física, Nicolás Alvarado presenta La Ley de Lavoisier, Ensayos (y errores) mediante la cual realiza analogías con diversos temas Editado por Grupo Editorial Norma (en México), el libro parte en el prólogo, escrito por Javier Cruz, de la célebre frase del científico francés rien ne se creé, rien ne se perd, tout se transforme (nada se crea, nada se pierde, todo se transforma), y obtiene a partir de ella similitudes con la vida cotidiana Por medio del sarcasmo, el conocimiento y las leyes de la física, el autor expone temas que van desde la mujer, el hombre, las telenovelas, el cine, la familia, la democracia, la política, entre otros Presentado por Paul Wasso, editor del libro, La Ley de Lavoisier, Ensayos (y errores) contiene 339 páginas divididas en 10 capítulos Nicolás Alvarado también es autor de Con M de México (también de Norma, publicado en 2006); es uno de los conductores del programa La Dichosa Palabra, que se transmite en el Canal 22; dirige la revista El Huevo y colabora en diversas publicaciones como Fahrenheit y Revuelta, así como espacios noticiosos de Carlos Loret de Mola, en Televisa Este es un fragmento del prólogo: "Conozco al Nicolás Alvarado que finge sentirse amenazado por la ciencia No me engaña: en realidad roza el pensamiento científico mucho más de lo que sería capaz de admitir sin espantarse Me consta, al cabo de cientos de conversaciones con él, pero vengo a comprobarlo ahora que leo estos textos en los que abundan el razonamiento analítico, el desmenuzamiento sistemático de toda muestra de cultura que le echen, el escepticismo combatiente, así sea mal disimulado por unos pudorosos velos de conservadurismo que cuesta rete mucho creerse "Más aún, nos entrega ahora un libro con una sorprendente cantidad de analogías con la física (y dudo que se las debamos a Paul Wasso, su antipático antologador antagonista) Despachemos primero la obvia: rien ne se crée, rien ne se perd, tout se transforme, la más o menos célebre formulación que Anotine-Laurent de Lavoisier hizo de uno de los primeros principios en física (¿quién dijo química?): la conservación de la masa Entiendo la idea: estos textos, publicados anteriormente en una pléyade de medios escritos, se combinan ahora en una suerte de mortero iluminado para dar lugar a un nuevo compuesto literario, pero sin que pierdan, por ello, sus identidades elementales Vale, pues: juguemos a Lavoisier una ratín y creámonos aquello de que este acto de "reciclaje" (según acusa Wasso) nos deja con un producto cuya masa (¿literaria, valdrá decir?) es exactamente la misma que las sumas de las masas (¿textuales, será?) de los artículos originales Juguemos un ratín? pero sólo un ratín "Basta La verdad de las cosas es que la lectura de este volumen lo empuja a uno, con rapidez, a pensar que adoptar La Ley de Lavoisier como título ha sido tan ingenioso como fallido Tal como se nos presentan aquí, los textos de Nicolás no son, ni de broma, exactamente equivalentes a la suma de los textos originales por separado Incluso podría decirse que, en un inesperado giro cuántico propio del mismísimo gato de Schröndinger, esta antología nos da, de forma simultánea, más y menos que sus componentes individuales "Más porque algunas de las obsesiones nicolaítas esponjan con el agrupamiento Digámoslo sin concesión alguna a los rubores: Nicolás tiene un talento fuera de los ordinario para componer a las mujeres que le gustan (en cualquiera de los varios sentidos en que las mujeres pueden gustarle a Nicolás, y a veces en todos)"

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