Argentina en México: misión fracaso

domingo, 20 de enero de 2008
Cuando caminaba de incógnito por la calle Antonio Caso, en la colonia Tabacalera de la Ciudad de México, al militar argentino Rubén Fariña le inquietó un alboroto: la llegada de un grupo de automóviles que se agolparon justo frente al hotel Mayaland, ubicado en el número 23 de esa calle, a una cuadra del Paseo de la Reforma, narra la edición 1629 de Proceso Muy fundadas, sus sospechas apuntaban a la posibilidad de que los autos pertenecieran al servicio secreto mexicano: la Dirección Federal de Seguridad (DFS) Era el 18 de enero de 1978 La preocupación del mayor Fariña, quien era nada menos que jefe de la Sección de Operaciones Especiales del Destacamento 121, denominado La Patota y asentado en Rosario, Argentina, no era gratuita Él encabezaba una arriesgada operación clandestina consistente en infiltrar y aniquilar a la dirigencia de los Montoneros ?agrupación político-guerrillera de corte peronista que en la década de los setenta enfrentó a la dictadura militar argentina? que se encontraba asilada en México Como parte del plan, Fariña comandaba a dos agentes de inteligencia y a dos integrantes de los propios Montoneros, quienes, luego de ser "quebrados" ?convertidos en colaboradores bajo presiones de los militares argentinos? tomaron parte en la misión La operación del agente Fariña era una extensión del trabajo que se hacía en su país, particularmente en La Patota, y constituía una muestra de la sofisticación y alcances del aparato de inteligencia del ejército argentino Dirigido por el comando del Segundo Cuerpo del general Leopoldo Fortunato Galtieri, La Patota era un lugar secreto donde la dictadura concentraba elementos "subversivos" que se había encargado de secuestrar El lugar específico de concentración era la Quinta de Funes, donde, sin embargo, los prisioneros estaban muy lejos de ser ejecutados Ni siquiera se les torturaba; tampoco se consumían famélicos en mazmorras En la Quinta, ubicada en las afueras de Rosario, agentes de inteligencia y montoneros capturados jugaban futbol, preparaban y comían asado juntos y disfrutaban de la piscina Se trataba de un experimento que, basado en la coerción y la presión, tenía como propósito que 15 subversivos susceptibles de ser "quebrados" se convirtieran en colaboradores del ejército El método había funcionado con el montonero Carlos Laluf, y había permitido la captura y "quiebre" de su superior, el jefe de Montoneros en Rosario, Tulio Valenzuela Mientras la mujer e hijo de Laluf quedaban como rehenes en Rosario, Valenzuela aceptó colaborar con el ejército e infiltrar a los integrantes de ese grupo subversivo que se hallaban en México Sin embargo, las cosas no salieron como la dictadura esperaba? Documentos inéditos acerca de cómo la Dirección Federal de Seguridad intervino en esos hechos serán difundidos este domingo (20 de enero) por The National Security Archive (wwwnsarchive,org), organización no gubernamental ubicada en la Universidad George Washington de Estados Unidos, y forman parte de una investigación realizada en el Archivo General de la Nación, destaca el reportaje que aparece en el número 1629 de Proceso

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