Trabajo femenino y reforma laboral

martes, 14 de octubre de 2008
MÉXICO, D F, 13 de octubre (apro-cimac)- Para construir una reforma del Estado que garantice la igualdad entre mujeres y hombres es necesario tomar en cuenta las demandas de las trabajadoras (remuneradas y no remuneradas) puestas en la agenda política, como la necesidad de configurar una nueva visión de las relaciones entre géneros, de reconocer y valorar el trabajo de las mujeres dentro y fuera del hogar, y su aporte al desarrollo del país, señala la legisladora Rosario Ortiz Magallón en su texto "La equidad de género en la reforma laboral" La encuesta nacional sobre el uso del tiempo, auspiciada por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y levantada en 2002 por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), señala que mientras para los hombres de 25 a 50 años las horas de trabajo asalariado son de 50 horas, para ellas es de 45 Pero las horas de trabajo doméstico a la semana se dividen en 115 horas para los hombres y 449 horas las mujeres Rosario Ortiz, diputada federal del Partido de la Revolución Democrática, menciona en el manuscrito la importancia del "nuevo derecho a las responsabilidades familiares, que consiste en el reparto equitativo de las labores domésticas para armonizar la vida laboral y la vida privada entre mujeres y hombres" Así mismo, puntualiza que el ámbito de trabajo y las normas laborales "están concebidas desde una visión androcéntrica, es decir, centrada en las necesidades e intereses de los hombres e ignora las distintas actividades que realizan las mujeres en la sociedad" En su texto añade otras garantías necesarias en el mundo laboral, como la igualdad de oportunidades y de trato, la no discriminación por razones de sexo, el fuero materno y la creación de políticas empresariales y de sindicatos para proteger a las trabajadoras que sufran violencia laboral y hostigamiento sexual Para lograr estos derechos es necesaria la construcción de nuevos instrumentos legales armonizados con los tratados internacionales que permitan elevar a rango constitucional el derecho al trabajo y la igualdad real entre mujeres y hombres, concluye la legisladora en su manuscrito Por su parte, la politóloga Teresa Incháustegui dice que es necesario integrar el trabajo doméstico no remunerado como parte de la reforma del Estado, desde donde se debe impulsar la vida democrática en los ámbitos público y privado Ello, señala, para lograr una democracia que reconozca las diferencias, que corrija las desigualdades y transforme el orden de género imperante a partir de las leyes, disposiciones, normas y políticas que promuevan la equidad De igual forma, en el texto denominado "Democracia paritaria: presencia de las mujeres en la representación política en México", Laura Henríquez y Edith Olivares, investigadora y asesora, respectivamente, del Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género (CEAMEG), insisten en la necesidad de fomentar una cultura cívica que considere las necesidades de mujeres y hombres para la reforma del Estado Además, subrayaron la relevancia de promover la importancia de incluir personas expertas en perspectiva de género en la subcomisión redactora de la reforma del Estado

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