Le Clezio: los niños, en el discurso en Suecia

jueves, 23 de octubre de 2008
MÉXICO, D F, 22 de octubre (apro)- En el otoño de 2001 el periodista y crítico literario hindú Tirthankar Chanda, colaborador habitual de Le Magazine Litteraire en los últimos años, entrevistó al nuevo Nobel de Literatura, el francés Jean-Marie Le Clézio para la revista trimestral Label France, una publicación impresa en inglés, de tiraje masivo (200 mil ejemplares), patrocinada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia Para concluir su conversación, Chanda señaló al narrador: --Se dice que usted es un potencial ganador del Premio Nobel Imaginemos que gana el premio Nobel de Literatura mañana ¿Qué le gustaría decir en la ceremonia de premiación? --¡Esa es una pregunta demasiado hipotética! No sé que me gustaría decir en esa ceremonia, pero sé lo que me gustaría decir públicamente Me gustaría hablar sobre la guerra que aniquila niños Para mí, esa es la cosa más terrible de nuestro tiempo La literatura es también un medio para recordarle a la gente esa tragedia y ponerla en el centro del escenario Recientemente, en París, se pusieron velos a las estatuas erigidas en honor de las mujeres para recordar que a las mujeres de Afganistán se les niega la libertad De la misma manera, deberíamos marcar todas las estatuas de niños con un gran punto rojo sobre el corazón para recordar que a cada momento, en alguna parte de Palestina, Sudamérica o África, un niño es asesinado a balazos ¡La gente jamás habla de eso!" No en balde los niños pueblan de manera recurrente sus libros, y en algunos son los protagonistas, como en los cuentos de Mondo et autres histoires Para él, los infantes son la última imagen del mundo mítico, y los ha visto sufrir en casi todos los países por los que ha viajado --y ha viajado mucho: ha puesto pie en cada uno de los cinco continentes-- Así, resulta natural suponer que el próximo 10 diciembre, cuando pronuncie su discurso en Estocolmo durante la ceremonia de recepción del premio, no dejará de hablar sobre ello Sin que nadie lo sepa, las regalías de sus obras publicadas en México van a parar, desde hace muchos años, a una casa-hogar para huérfanos en Zamora, Michoacán

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