Secuestran a menor y lo matan con inyección de ácido

martes, 4 de noviembre de 2008
MÉXICO, D F, 3 de noviembre (apro)- La mañana del pasado 26 de octubre, Javier Betanzos Vega, de cinco años, jugaba alegremente junto al puesto de fruta que sus padres atendían en el tianguis ubicado en la colonia Escuadrón 201, delegación Iztapalapa De pronto, el niño despareció sin dejar rastro Durante varios días, enloquecidos, sus padres lo buscaron Al no hallarlo, consiguieron que una televisora colocara la fotografía de su hijo en un noticiario televisivo, el miércoles 29 de octubre Un taxista vio el anuncio sobre la desaparición del niño y recordó que era el mismo menor que días antes había trasladado junto con un joven desde el oriente de la capital hacia un municipio del Estado de México El taxista regresó a la zona donde los presuntos plagiarios le solicitaron el servicio y logró ubicar a los padres del niño Juntos acudieron a las autoridades para levantar una denuncia En ese momento, los presuntos secuestradores, Jazmín Granados Cureño, Leobardo Delgadillo Robles, Israel Manjarrez, Rutilio Morales Carrera y un menor de nombre Víctor, de 17 años, ya habían puesto precio al pequeño: 300 mil pesos Uno de ellos se enteró de que la policía los buscaba La cobardía y la crueldad los hizo refugiarse en un cerro, donde se llevaron al menor y le inyectaron ácido en el corazón El pequeño nunca supo cuál había sido su pecado Este lunes, en diversas viviendas del Estado de México, los cinco involucrados en el secuestro y asesinato del menor fueron detenidos y puestos a disposición de un juez, según dio a conocer el procurador del Distrito Federal, Miguel Mancera Espinosa "Los tenemos detenidos a todos y ya consignadosya los pusimos a disposición de un juez Lo que nosotros estamos pidiendo es que se estudie por las autoridades competentes la posibilidad de que estos señores que se dedican al secuestro, pues no estén en cualquier tipo de cárcel, sino que hubiera un tratamiento y una vigilancia muy particular y especial", dijo en entrevista con Radio Fórmula el funcionario capitalino Las autoridades localizaron y exhumaron el cuerpo del niño, que fue enterrado este lunes A sus cinco años, Javier Morena era el hijo más grande de una familia de escasos recursos que vende fruta picada en un mercado ambulante de Iztapalapa, una zona de bajo nivel económico del oriente de la ciudad de México A Javier le gustaba correr, gritar, reír, soñar como cualquier otro niño de su edad Su casa y el mercado, donde sus padres se ganan la vida, eran su refugio preferido También fue el lugar donde se anunció su muerte "Él no tenía que morir así, lejos de sus padres Si es que tenía que ir con Dios, esa no era la manera", dice desconsolada Laura Vega, madre del menor y el mayor de sus hijos

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