Mujeres y la otra epidemia

lunes, 1 de diciembre de 2008
MÉXICO, D F, 1 de diciembre (apro-cimac)- Se cumplen 20 años de lucha para lograr que el VIH/SIDA sea una enfermedad sin estigma y discriminación, incluida la de género Una enfermedad donde las personas sean tratadas con respeto, que toda la población tenga información y acceso a la prevención, y que quienes tengan VIH/SIDA puedan acceder a los tratamientos de manera gratuita A lo largo de dos décadas se ha insistido en mirar el VIH/SIDA como una enfermedad alejada de la moralidad fundamentalista, que lo único que ha provocado es incrementar la vulnerabilidad de las personas a contraer el virus, con su contracampaña sobre la efectividad del condón masculino y femenino Las cifras en estos días estarán presentes, como lo estuvieron en agosto, a lo largo de la Conferencia Internacional de VIH Aquí algunas de ellas: 33 millones de personas viven con VIH, de las cuales 16 millones son latinoamericanas En su más reciente informe, ONUSIDA anunció, por primera vez, una disminución de la expansión de la epidemia, pero también alertó sobre su feminización, ya que 60% de jóvenes de entre 15 y 20 años de edad, que viven con VIH/SIDA, son mujeres En México, datos oficiales estiman alrededor de 115 mil 651 casos acumulados Y las cifras muestran un acelerado incremento de la feminización: en dos décadas, la proporción ha pasado de 23 hombres por una mujer, a tres hombres por una mujer Frente a esta realidad, las políticas públicas de atención y prevención de VIH/SIDA hacia las mujeres son limitadas, así como los presupuestos públicos con perspectiva de género La violencia contra las mujeres es causa y consecuencia del VIH y uno de los principales factores asociados al acelerado proceso de feminización de la pandemia Y atrás de cada cifra hay nombres, personas concretas, mujeres que luchan todos los días para seguir adelante, y muchas de ellas son hoy líderes que combaten contra el estigma y la discriminación, y en los hospitales buscan ser atendidas ginecológicamente con dignidad y exigen que sus embarazos y partos dejen de ser motivo de hostigamiento por parte del personal médico Mujeres como Rosario, lesbiana, lucha en la frontera norte para que las y los inmigrantes cuenten con acceso a los servicios médicos, a los retrovirales y a grupos de apoyo para la autoestima, pero también les busca comida y, sobre todo, cariño Además, ofrece talleres de prevención, tanto para personal médico como magisterial Así como Rosario, Martha y Rosamaría son mujeres seropositivas que, sin importar su edad, preferencia sexual, estado civil, trabajan día a día no sólo para ellas y sus familias, sino para su comunidad Algunas han tenido que pelear para que en las escuelas de sus hijas e hijos dejen de señalarlos, hostigarlos o aislarlos, porque la mala información y el prejuicio hacen que esos menores de edad, cuya madre es seropositiva, sean vistos como un "peligro" para otros Pero el peligro mayor es la desinformación y el miedo, dice Rosamaría, porque eso evita que las personas se protejan Patricia Pérez, candidata al Premio Nobel de la Paz, una mujer latinoamericana que impulsa y lidera la comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH/SIDA (ICW latina), se ha dado a la tarea de recuperar la dignidad, el trato justo y respetuoso hacia las mujeres, niñas y adolescentes Patricia lucha por su vida y también por niñas como Candela, de El Salvador, para que deje de hablar con sus amigas "del miedo" Para que Angélica, de 10 años, nacida en Honduras, deje de preguntarse por qué no es una niña normal O Fernanda, de Bolivia, quien a sus 10 años es proveedora de material informativo para su maestra y compañeros de clase Todas ellas son mujeres que no quieren ser vistas como víctimas, como "las pobrecitas" No quieren repetir más su historia de dolor cuando fueron informadas de su seropositividad ¡No más!, dicen ellas, y quieren contar que son fuertes, líderes, con organizaciones que logran negociar con sus gobernantes y secretarios de Salud estatal para obtener retrovirales, para capacitar al personal médico en torno del trato humano para las mujeres con VIH Por eso y más, 20 años después hay que seguir hablando de la otra epidemia: la del estigma y discriminación que aísla, vulnera y mata a las mujeres Es necesario fomentar la educación sexual de la población en general, sacar el tabú del clóset y ponerlo en audiencia pública para hablar de frente del cuerpo y el alma, de la mente y el espíritu, del gozo y el placer, de la responsabilidad y el respeto

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