¿Quién los entiende?

miércoles, 10 de diciembre de 2008 · 01:00
MÉXICO, D F, 10 de diciembre (apro)- En uso del derecho a la libertad de expresión es por lo que escribo la presente a este buzón Agradeceré que por respeto a la misma la publiquen Gracias por adelantado Sí, estoy hasta aquí de los maduros, de la gente grande, empezando por mis apás Si miento, me regañan, me avergüenzan ante todos y, no contentos con eso, a veces mis apás me dan un pescozón y hasta uno que otro tirón de pelos, ¡pero también lo hacen si digo la verdad! Que lo hagan cuando miento, digo una grosería o cuento un chiste colorado, está bien, ya me acostumbré a que lo hagan, pero que lo hagan cuando digo la verdad, no se vale, no está bien Me tienen tan, pero tan desconcertado, tan confundido, que ya no sé si hablar o hacerme el mudo No miento, vean lo que me pasó Mis apás me habían regañado duro por una mentirita sin importancia Cuando se cansaron de hacerlo, se me quedaron mirando y, entre quejumbrosos y preocupados, terminaron por decirme que qué iba a pasar conmigo cuando fuera grande con ese mi dale y dale a la mentira, que qué iba a ser de mí si seguía con ese vicio tan feo --Seré político Se me salió decirles, viendo su pena y preocupación, aunque el coraje me seguía por lo que me habían dicho Se me salió así, nomás --¡Qué idea! ¿Cómo se te ha ocurrido?, mi amá admirada Mi apá, entre sorprendido e incrédulo: --¿Sabes lo que dices? ¿Lo crees posible? Como vi que no me regañaban por mi repentina respuesta y que más bien estaban como interesados en la misma, feliz, luego luego pasé a explicarles los motivos de mi tan repentina vocación De inicio les dije que no se preocuparan ni sufrieran por que fuera mentiroso, que ese vicio (como decía mi apá), ese pecado (como decía mi amá) no iba a impedir que me abriera paso en la vida, que con ese vicio o pecado muy bien podía labrarme un futuro, ya que muy bien, con el mismo, podía dedicarme a la política, ser político Como continuaban viéndome más que con enojo, con cierta admiración, con los ojos como platos y la boca abierta, entusiasmado continué con mis alegatos Les dije que no ignoraba, que bien sabía que, como decía la televisión, como mi apá a veces nos leía en voz alta los periódicos, por lo que se escuchaba por radio otras veces, los políticos estaban desprestigiados por no cumplir sus promesas, sobre todo las que hacen cuando están en campaña para que la gente vote por ellos Que por ello a los partidos políticos, a las personas que los forman, que los hacen, ya nadie los cree, o por lo menos no tanto como antes Pero que con todo y eso, ser político tiene sus ventajas, ¡y muy buenas! De inicio, nadie le exige a uno que sea sincero; a nadie le extraña que no lo sea y, al parecer, a nadie le importa que mienta, pues la ciudadanía (como la llama mi apá), una vez y otra también, permite que haga sus campañas y hasta parece que goza con las mismas --¿será que necesita que la engañen?--, e incluso se entusiasma con las falsas promesas que le hagan los candidatos Otra cosa buenérrima de ser político es el dinero que se recibe, los sueldos que tienen, también el que a pesar de que se sea mentiroso, fraudulento (como dice mi apá), a la gente no le queda más remedio que aguantarlo, por lo menos el tiempo que dure en el puesto para el que fue elegido por esa ciudadanía que no acabo de entender ¡Mas ay!, inocente de mí No era admiración lo que mantenía a mis apás mudos y con las bocas abiertas, sino la sorpresa Salidos de la misma, reaccionaron y bien que me mostraron su verdadero sentir: con frases como: "¡Ah! qué tan desvergonzado" y "¿Qué vamos a hacer contigo?" de amá, y "¿Si será ca?cabezón!" y "¿Ya te voy a enseñar lo que es política!", de apá, y con algunos pescozones y tirones de pelos, interrumpieron mi alegato en defensa de mi futuro como político Quise replicar; no me dejaron Me mandaron a la cama sin cenar Por sentir que se ha cometido una injusticia conmigo por decir verdades que otros dicen, estoy que me enfermo de coraje ¿O será que los adultos y los llamados medios de comunicación también mienten, como dicen que lo hacen los políticos? ¡Que friega!, pues si así es, ¿cómo entender el mundo de los grandes, el de los maduros y de razón y no sufrir en el intento? No, eso no es un chiste, es una pinc? una triste realidad que vivo ¿Cuántos de los de mi edad lo estarán viviendo? Lectores de la presente, ustedes dirán si tuve o no motivos para escribirla Sin más por el momento y con el debido respeto que me merecen, se despide PEPITO

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