Virtudes y desgracias del correo electrónico

viernes, 1 de febrero de 2008
México, D F, 31 de enero (apro)- Todos los días aparece en mi buzón una cantidad inmensa de correo chatarra, llamado también spam Vienen anuncios de todo género de bienes y servicios: cursos para cocina, para ser líder, para ganarse el amor desenfrenado de la mujer que uno quiera, de cómo hacer una granja de avestruces, o bien, cómo hacerse rico sin trabajar La cantidad de cosas que se anuncian por el correo electrónico es inmensa y, según se estima, casi 80% de todo el correo que circula en la red es basura comercial El problema tiene dos vertientes Por una parte, el mandar correo desde alguna cuenta en Internet no tiene costo para el usuario de la red Por ello, a cualquiera que se le ocurre una idea comercial de inmediato ve hacia la red de redes, pues se tienen millones de clientes potenciales y ya existen, desde luego, programas para mandar el mismo correo a un gigantesco número de buzones electrónicos Por eso estamos inundados de tanta basura en nuestros buzones Por otra parte, el descuido de muchísimas personas que cuando mandan un correo, con copia a sus amigos, dejan visible todas estas direcciones De manera que si ese correo llega a alguien que quiere mandar su publicidad, de pronto se hace de decenas, si no cientos, de correos electrónicos a los cuales les podrá mandar su propaganda Otro mecanismo que se usa con muchísima frecuencia, y a mí no me queda duda, es promovido continuamente por los propios spammers: es el de las cartas-cadena, chistes graciosísimos, vídeos, láminas de powerpoint, etcétera Puede uno recibir entonces un slide show en powerpoint de una carta que escribió un pastor anglicano y que ya ha dado la vuelta al mundo nueve veces (¿cómo se podrá calcular eso?), y que nosotros debemos seguir mandando ese supuesto mensaje de paz porque, en caso contrario, nos caerán las siete maldiciones y nuestra vida será un calvario Mucha gente entonces reenvía a todas sus amistades el dichoso powerpoint, muchos "por si las dudas", pues total ni me cuesta nada y es algo que hago en menos de un minuto Sin embargo, como son tan pocos precavidos, no se cuidan de no dejar visible las direcciones electrónicas de sus amigos, y entonces los spammers se llenan de correos a los cuales bombardear De hecho, a veces uno se sorprende de cómo es que alguien que manda correo con publicidad tiene nuestra dirección La respuesta es simple: todas esas cartas-cadena y demás puntadas que nos mandan por el correo es la fuente de esto, en muchísimos casos Por supuesto que además de la propaganda continua e inmisericorde que nos llega a diario, tenemos las cartas de alguien que desconocemos pero que nos dice que en Uganda hay un banco con una cuenta en millones de dólares, cuyo dueño ha muerto y no existen beneficiarios Quien escribe la misiva, alguien con algún título de doctor al menos, nos indica que para sacar el dinero necesita a un extranjero El trato es que a cambio de ayudarle, uno podrá recibir una cuantiosa suma, prácticamente por no hacer nada Suena extraño ¿verdad? Pero sorpréndase: más de uno ha caído en el fraude y a la hora de la hora le piden dinero para trámites de algún tipo La cuestión es que los involucrados terminan perdiendo alrededor de 10 mil dólares si siguen hasta el final del camino Alguien con quien comentaba eso me decía: pero ¿qué tal que es cierto y hay ese dinero disponible?, ¿no sería una gran oportunidad? Sí, lo sería, sin duda, pero quienes hacen estas cartas fraudulentas logran su cometido porque conocen la naturaleza humana La avaricia se antepondrá a la razón El último caso que me tocó vivir de cerca fue el que le pasó al gran maestro de ajedrez mexicano Gilberto Hernández De pronto recibo un correo personal de él indicándome que está en Africa, en un congreso de HIV y que le han robado sus pertenencias Y me pide un préstamo para regresar al país cuanto antes Lo primero que llama la atención es que la petición viene en inglés Me comuniqué por otro medio con Gilberto y me dijo que alguien le había robado su cuenta de correo Sabiendo esto le escribí al defraudador indicándole que le había depositado mil dólares en su cuenta, que me pagara cuando pudiera Me contestó diciendo que no tenía acceso a su cuenta de banco aquí, que se lo mandara por mensajería Le dije que se lo mandaría con todo gusto si probaba que era quien decía ser, indicándome su número de cuenta de su banco (el cual desconozco, pero claro, sólo estaba poniendo a prueba hasta dónde podría llegar el defraudador) Entonces me llegó un correo del administrador del hotel donde se alojaba "Gilberto", indicándome que había tenido un accidente y que no podía hablar, que hiciese el favor de mandar el dinero por mensajería, para cubrir sus gastos de hotel Me cansé de tanta mentira y ya no les escribí más Sin embargo, estoy seguro que el o los defraudadores pensaron que me iban a sacar dinero fácilmente El correo electrónico es una herramienta muy útil, pero tenemos que ser cuidadosos con su uso Si mandamos una información a mucha gente, mandémosla con BCC (blind correspondence copy), es decir, que no se vean los destinatarios a quienes les enviamos nuestras comunicaciones Así como cuidamos nuestros datos personales, y sólo los damos cuando queremos hacer un trámite ante alguna autoridad, igualmente debemos proceder con nuestra dirección de correo En la medida que hagamos esto podremos controlar relativamente la cantidad de correo basura que nos llega

Comentarios