Los nuevos "señores de la guerra"

domingo, 3 de febrero de 2008
Sin el contrapeso de los partidos de oposición y sin el escrutinio del Congreso, Felipe Calderón convirtió en política de Estado su decisión de sacar al Ejército a las calles para enfrentar al narcotráfico y mantenerlo así durante su administración, publica la edición 1631 de Proceso Esta medida, que forma parte de la política militar del sexenio delineada en diciembre pasado por el secretario de la Defensa Nacional, general de división DEM Guillermo Galván Galván, tiene, entre otros riesgos, el de que el Ejército termine por convertirse en el principal interlocutor ante los cárteles de la droga y los grupos políticos que los apoyan El investigador Luis Astorga sostiene que otro de los riesgos de la estrategia de Calderón tiene que ver no sólo con la violación de derechos humanos ?como lo confirmó la semana pasada la organización internacional Human Rights Watch?, sino con la deserción de elementos de las Fuerzas Armadas, que se pasan a las filas de las organizaciones criminales Aunque no todos los desertores pasan al narcotráfico, la mayoría sí lo hacen Y es factible que la estrategia gubernamental provoque una expansión del paramilitarismo en el país vinculado al tráfico de drogas, advierte Luis Astorga, adscrito al Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM en una entrevista que publica Proceso en su número 1631

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