Recibirá oficina de la ONU el caso Pasta de Conchos

sábado, 19 de abril de 2008
México, D F, 18 de abril (apro)- La Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), con sede en Ginebra, recibirá el caso de los 65 mineros muertos en la mina 8 Unidad Pasta de Conchos, Coahuila, con lo que podría realizar recomendaciones al Estado mexicano A través de es oficina "nos van ayudar para hacer llegar el caso hasta Ginebra, que es donde debe ser estudiando para que puedan intervenir los relatores correspondientes", dijo Elvira Martínez, representante de la asociación civil Familia Pasta de Conchos y viuda del minero Jorge Vladimir Muñoz, fallecido el 19 de febrero de 2006 en la mina 8, concesionada a Industria Minera México A las 11 horas de hoy, Elvira Martínez; Rodrigo Olvera, abogado y asesor de Familia Pasta de Conchos en aspectos internacionales; Martha Iglesias, hija del minero Guillermo Iglesias, muerto en Pasta de Conchos, y Cristina Auerbach, teóloga y asesora de Pastoral Laboral, sostuvieron una reunión de 45 minutos con Amérigo Incalcaterra, representante de la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México Durante el encuentro, Incalcaterra mostró "buena voluntad" y aseguró que el "intercambio de información con el staff de trabajo en Ginebra se realizará de inmediato, además de que también se habló de la posibilidad de que una representación de las y los deudos pueda reunirse con los relatores en su sede", informó el abogado Rodrigo Olvera, en conferencia de prensa, a las afueras de la Oficina de la Alta Comisionada en la Ciudad de México De igual forma, el asesor para asuntos internacionales de Familia Pasta de Conchos indicó que, de acuerdo con las denuncias realizadas por las y los deudos de los 65 mineros caídos, revisarán el caso: el Relator especial sobre el Derecho al más alto nivel de salud física y mental; la Relatoría de Defensa de los Derechos Humanos; el Representante especial de Derechos humanos sobre empresas transnacionales, y la Relatora especial sobre la Violencia en contra las mujeres La Familia Pasta de Conchos solicitó a la OACNUDH "el rescate de los restos de los 63 mineros que permanecen en la mina 8; la investigación para establecer consecuencias legales para Industria Minera México y para las autoridades que se negaron a hacer justicia, y establecer por parte del Estado las medidas necesarias para que no se repita otra explosión por falta de seguridad", indicó Olvera Añadió que "lo que se pide a Naciones Unidas es que conozca todo lo que ha pasado desde antes y durante la explosión, pero sobre todo las irresponsabilidades y negligencias que ha cometido el Estado mexicano para impedir que se haga justicia" Por su parte, Elvira Martínez dijo que contaron a Incalcaterra cómo antes de la reunión que sostuvieron el 17 de marzo pasado con Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, su coordinador de asesores, Arne Aus Den Ruthen Haag, les propuso "que nos quedáramos callados; que no le avisáramos a las familias ni a los medios, a cambio de una ruta de solución y de tener un acercamiento con la empresa, pero no había un compromiso de que se llevará acabo el rescate" La respuesta de Mouriño fue una negativa para rescatar los restos de los mineros, lo cual no esperaban Lo que la Familia Pasta de Conchos solicitó fue llevar a cabo una revisión ocular de las condiciones de la mina 8, para evaluar las condiciones del rescate En entrevista, Martínez señaló que fue a partir de esa respuesta de Mouriño Terrazo cuando decidieron "retomar las instancias internacionales" Aunque la Oficina de la Alta Comisionada "no es una autoridad que pueda ejercer un poder sobre empresas particulares, puede hacer recomendaciones para que el gobierno dé una respuesta respecto del trato que se nos ha dado y pidiendo que se rescaten lo cuerpos, que es lo que ha venido gestionando y es lo que nos niegan", añadio la viuda del minero Jorge Vladimir Muñoz Dijo que "la lucha que se ha dado en dos años no ha sido en vano, y aunque física y emocionalmente ha sido difícil, y sentimos nostalgia y depresión después de tocar todas las puertas que nos hayan cerrado, pero aún así nos ponemos a analizar y vemos desde el lado bueno: tenemos la tranquilidad de que agotamos los recursos y de que no nos quedamos con los brazos cruzados"

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