La toma de Cancún

domingo, 6 de abril de 2008
Diversos expedientes y testimonios de testigos protegidos revelan que la plaza más codiciada por los ocho cárteles del país, Cancún, originalmente en manos del cártel de Sinaloa, fue tomada en 2004 por Los Zetas con el apoyo de funcionarios y agentes de la PGR Los propios documentos indican que el titular de esta dependencia, Rafael Macedo de la Concha, obligado a hacer frente a la violencia, concentró su atención en acusaciones prefabricadas contra el personal de la delegación de Quintana Roo, sin frenar aquella cruenta ocupación de exmilitares mexicanos y exkaibiles contratados al efecto MÉRIDA, YUC- A finales de 2004, Los Zetas decidieron ampliar sus dominios territoriales y pusieron la mira en una de las plazas más boyantes en el negocio del narcotráfico: Cancún, Quintana Roo, considerada la puerta de entrada de cuantiosos cargamentos de droga provenientes de Colombia y de otros puntos de Sudamérica Con apoyos oficiales que, según testimonios contenidos en el expediente 11/2005, fueron aportados por la PGR y la SIEDO, el grupo armado de Los Zetas arremetió contra la célula encabezada en Cancún por Ismael El Mayo Zambada, a quien desplazaron con el apoyo de una veintena de exkaibiles, todos ellos desertores del ejército guatemalteco, que habían sido contactados en la ciudad de Petén, Guatemala Para la ocupación de la plaza más codiciada por los ocho cárteles que operan en el país, Los Zetas dispusieron además de un fuerte respaldo de altos mandos de la PGR, pues según se desprende del expediente AP/PGR/SIEDO/UEIDCS/329/2004, tenían buenas relaciones con funcionarios de primer nivel cuando el titular de la PGR era el general Rafael Macedo de la Concha Tras dominar el estado de Tamaulipas ?su feudo? y ocupar otras plazas como Campeche, Tabasco y Veracruz, Los Zetas concibieron su plan de llegar a Quintana Roo, dominado por el cártel de Juárez, primero, y por el de Sinaloa, después Para lograr sus objetivos, Jorge Briceño López, El Cholo, dispuso que otros tres miembros de Los Zetas, sólo identificados como El Talibán, El Talibancillo ?hermano de aquél? y El Chamoy, se desplazaran de Tamaulipas a Cancún con una misión: entrar en contacto con la policía para obtener protección y posteriormente perpetrar "levantones", secuestros y asesinatos de personas dedicadas a la venta de droga ?Nos vamos a chingar a todos ?decían los sicarios protectores de Los Zetas, quienes se dieron a la tarea de rentar casas e investigar a empresarios vinculados al tráfico de drogas y al lavado de dinero Estas actividades no podían ejecutarse sin el apoyo policiaco Y, tanto a nivel federal como local, lo obtuvieron En pocas semanas, es decir, de septiembre a noviembre de 2004, Cancún y buena parte de la Península de Yucatán ya estaba plagada de Zetas y exkaibiles Y comenzó la guerra por la plaza: se enfrentaron a sus rivales sinaloenses y a un nutrido grupo de agentes federales de investigación que en principio se resistieron a trabajar con el llamado "ejército del narco", según dijeron, "porque ya estaban arreglados con el cártel de Sinaloa" De acuerdo con el expediente ya citado, fue el 25 de noviembre de 2004, para ser precisos, cuando estalló la guerra: nueve personas fueron ejecutadas, entre ellas tres agentes de la AFI (Roberto Alcántara Pérez, Luis Octavio Guzmán Ruiz y Fernando Pérez Nájera), presuntamente ligados al cártel del Golfo, quienes aparecieron tirados en un paraje cercano al aeropuerto de Cancún con el tiro de gracia Otras cuatro personas fueron encontradas en la cajuela de un Stratus completamente calcinadas, aunque nunca fueron identificadas Así mismo, dos personas más ?Eduardo Solís Flores y Óscar Leonardo Martín Flores? que se hacían pasar como "afis" fueron identificadas como "madrinas" al servicio de los policías ejecutados Un día después, el 26 de noviembre, Los Zetas presuntamente secuestraron a dos "afis" más, José Ramón Pérez y José Guadalupe Chagoya Martínez, quienes aparecieron cerca de Playa del Carmen con tiros en las piernas, aunque más tarde testimonios del expediente 11/2005 reforzaron la versión de "autosecuestro" PGR contra PGR A pesar de que los expedientes revelan que eran Zetas, exkaibiles y exmilitares mexicanos desertores del Ejército los causantes de las ejecuciones de "afis" y de otras personas protectoras de unos mil expendios de cocaína, el procurador Macedo de la Concha sólo ordenó a José Luis Santiago Vasconcelos integrar la averiguación para consignar a todos los funcionarios de la delegación de la PGR en Quintana Roo, incluido el delegado, Miguel Ángel Hernández Castrellón Así, el 1 de marzo de 2005 un juzgado federal ejercitó acción penal contra 27 agentes y altos funcionarios de la PGR en Quintana Roo, por su presunta participación en el asesinato de tres agentes de la AFI; también se les acusó de delitos contra la salud, en la modalidad de protección al narcomenudeo, así como de delincuencia organizada Las cabezas de ese grupo de agentes y funcionarios, presuntamente protectores del narcomenudeo, de acuerdo con la PGR, eran Gustavo Mendoza González y Jesús Arturo Herrera Villarreal, agentes del Ministerio Público Federal, y el delegado de la PGR, Miguel Ángel Hernández Castrellón, quien permaneció en el cargo de febrero de 2002 a diciembre de 2004 Hernández Castrellón es oriundo de Durango Fue director del Ministerio Público Especializado en las oficinas centrales de la PGR y trabajó al lado del subprocurador Jorge Campos Murillo, a quien Macedo de la Concha incorporó a la PGR a pesar de su dudosa reputación A tres años de estos hechos, sólo 10 personas han recobrado su libertad al desmoronarse la investigación por inconsistente Los otros 17 detenidos esperan sentencia, que podría ser condenatoria y llegar hasta los 25 años de cárcel, a pesar de que la mayoría de los testigos protegidos utilizados por la PGR para reforzar la investigación han reconocido que nada de lo que declararon inicialmente les consta y que todo fue parte de un ardid fraguado dentro de la SIEDO Por ejemplo, en el expediente 11/2005 aparece la declaración de un testigo de cargo identificado con la clave "María", cuyo verdadero nombre es Carlos Armando Cazola Cabrera Dice conocer a varios de los entonces funcionarios de la delegación de la PGR en Quintana Roo, como Armando Alfredo Villalobos Valdés, coordinador regional de la AFI, así como a María del Carmen Gómez, La Prieta; Felipe de Jesús Argüelles Mandujano, El Rayo, y Everardo Castro Colorado, El Colorado, quienes, afirma, brindaban protección a las "tienditas" expendedoras de cocaína, adonde iban a cobrar agentes estatales, municipales "y varios ?afis?" Ante el agente del Ministerio Público Federal, "María" amplió sus declaraciones, y allí se le preguntó sobre la relación del delegado de la PGR, Hernández Castrellón, con el narcotráfico ?(?) En razón de que manifestó no conocer al licenciado Miguel Ángel Hernández Castrellón, ¿por qué hace imputaciones en su contra? ?(?) Un amigo al que conozco como Carlos, quien es gerente del hotel "Girasol", ubicado en la zona hotelera, me manifestó que una persona de nombre Raúl Martins, quien era dueño del centro nocturno The One, le manifestó que le daba la atención al delegado y a diversos agentes; que la atención consistía en dinero, sin que me dijera la cantidad, y además le brindaba las mujeres que trabajaban en dicho sitio; pero de manera personal no me consta que el entonces delegado (Hernández Castrellón) hubiera recibido dinero o favor alguno de parte del señor Raúl Martins ?(?) Que diga si sabe si el jefe regional de la Agencia Federal de Investigación, Armando Alfredo Villalobos Valdez, haya recibido cantidad alguna de dinero por protección? ?No ?Que diga por qué Armando Alfredo Villalobos Valdez excluía la organización de los hermanos Arellano Félix para negociar protección ?Que porque eran órdenes de México, sin decirme nada más? Para la PGR, que investigaba a los funcionarios federales y no a Los Zetas y exmilitares, no fue suficiente lo dicho por el testigo "María" y, para ampliar los datos del caso, ordenaron un careo entre Hernández Castrellón y su testigo de cargo: En la diligencia, Hernández Castrellón cuestionó: ?Que diga mi careado si alguna vez participó conmigo en la comisión de algún ilícito o estuvo presente cuando yo lo cometí ?(?) No estuve presente y tampoco participé con mi careado en la comisión de algún ilícito ?respondió "María" Otro testigo, cuya clave es "Samantha" ?cuyo verdadero nombre es Ana Margarita Aguilar Loroño?, acusó a Hernández Castrellón de proteger al narco y de haber participado con otros colaboradores en la preparación del aterrizaje de una avioneta con droga, descargada en una zona de pescadores conocida "como Isla Blanca o Isla Arenas" y entregada a un sujeto llamado El Pollo Al ser careada con Hernández Castrellón, "Samantha" ?quien había sido contratada por el entonces delegado de la PGR como escribiente en la delegación? incurrió en contradicciones, y Hernández aclaró que la avioneta cayó en la isla Holbox y que la droga se la entregaron los pescadores a una persona conocida como El Huevo, además de que los pescadores fueron arraigados y posteriormente procesados por esos hechos Lo que la PGR no investigó ?y estas omisiones colocan al exprocurador Rafael Macedo de la Concha y a la SIEDO bajo la sospecha de haber brindado protección a Los Zetas, según se desprende del expediente criminal? es cómo el grupo armado del cártel del Golfo (la mayoría de ellos son exmilitares) planearon la ocupación de la plaza de Cancún Los preparativos En el auto de término constitucional 10/2006, el presunto narcotraficante guatemalteco William Mendoza González o Pablo Sub Tiul, conocido como El Dando, El Cerebro o El Kaibil, refiere en su declaración ministerial rendida ante un juzgado federal de Puente Grande, Jalisco, que se retiró del ejército de Guatemala y aguardó en su casa el momento de ser llamado por Los Zetas para operar en México Narra que un amigo de nacionalidad guatemalteca, también exkaibil y al que había conocido en el Primer Grupo de Fuerzas Especiales del Ejército de Guatemala, Eduardo Morales Valdez ?quien ahora dice llamarse Juan Carlos Fuentes Castellanos?, alias El Trinquetes o El Stanley, le preguntó si quería ir a trabajar a México como encargado de dar seguridad a un empresario Según su testimonio, su amigo le aseguró que recibiría 3 mil pesos quincenales para empezar y que luego de algunos meses de trabajo le aumentarían el sueldo Como a William Mendoza le pareció atractivo el ofrecimiento, dijo que sí, y su amigo le indicó que posteriormente le avisaría cuándo partirían? Para concretar el plan, William Mendoza recibió más tarde la instrucción de acudir al domicilio de un sujeto llamado El Ponchado, ubicado en el barrio de Santa Fe, municipio de Poptum, departamento de Petén, Guatemala Al domicilio ?indica Mendoza en su relato? fueron llegando más sujetos, hasta completar 13, exkaibiles guatemaltecos 12 de ellos William Mendoza detalla los pormenores de aquel encuentro: El Ponchado nos dijo que trabajarían para darle seguridad a un empresario mexicano y a su empresa, pero sin decir en qué lugar de México, lo que todos aceptaron porque les pagarían 3 mil pesos cada 15 días y aumentarían el sueldo cada seis meses, de manera que acordaron que el 12 de mayo de 2004 viajarían a México Al llegar esa fecha, los 12 exkaibiles y exmiembros de la Policía Nacional de Guatemala volvieron a reunirse en la casa de El Ponchado, de donde, como a las 11:00 de la noche, partieron para llegar a la frontera con Tenosique, Tabasco, en México; al llegar a la garita donde está la aduana de México, las autoridades aduanales dieron permiso por 62 horas para pasar a México? Luego un sujeto pasó por ellos para llevarlos al puerto de Veracruz, donde pernoctaron Dos días después llegó el resto del grupo y partieron hacia Tampico, Tamaulipas Nos hospedamos en un hotel, donde fueron recogidos por dos sujetos, quienes nos dijeron que éramos bienvenidos al grupo de Los Zetas El grupo de exkaibiles fue sometido a entrenamiento riguroso en territorio tamaulipeco, al amparo del poder político local Por varias semanas estuvieron en los municipios de Valle Hermoso bajo las órdenes de un sujeto apodado El Cholo, cuyo nombre real es Jorge Briceño López Luego El Cholo les dijo que iban "a cambiar de estaca" (célula o grupo), por lo que el conjunto se desplazó hacia Cancún para ocupar la plaza Entre los dirigentes de Los Zetas apareció El Chamoy, sujeto que trasladó a los exkaibiles a Quintana Roo, entidad a la que arribaron el 20 de noviembre de 2004 La historia de William Mendoza especifica: El Chamoy nos juntó a El Vives, El Mili (exmilitares) y se entrevistó con El 50, alias Talibán, quien junto con su hermano, El 52, alias El Talibancillo, La Canica, El Packman y La Avispa habían llegado a Cancún desde septiembre de 2004 con el fin de controlar la plaza de Cancún, para lo cual estaban en pláticas con la ley, es decir, con los diferentes cuerpos de policía del lugar Para empezar, El 50 tenía problemas para controlar la plaza, porque los elementos de la Agencia Federal de Investigación no querían trabajar con él, ya que estaban arreglados con la contra, al parecer, con la gente del Mayo Zambada El 50 tenía dos informantes que trabajaban en las oficinas de la AFI en Cancún Por esos informantes, se supo que los de la AFI se metieron a la casa de El 50, la cual catearon; se llevaron seis kilos de cocaína y entre 10 y 15 mil dólares americanos, por lo que El 50 le pidió a sus informantes que le llevaran a los policías a un lugar que se localiza a la salida de Cancún En dicha casa se encontraron silenciadores, droga, dinero y emblemas militares; gorras, camisetas manchadas de sangre, producto de algunas torturas y muertes perpetradas en ese lugar Los Zetas, según el expediente de este caso, apoyados por exkaibiles, ejecutaron las matanzas que mantienen en la cárcel a más de 20 altos funcionarios de la PGR, entonces a cargo de la delegación de esa dependencia en Quintana Roo Conforme al expediente y a la información proporcionada por varios testigos protegidos, el procurador Rafael Macedo de la Concha omitió investigar a Los Zetas y exmilitares mexicanos que penetraron en la plaza de Cancún y arremetió legalmente contra altos funcionarios de la PGR que hoy exigen sentencia y "un juicio justo" porque, aseguran, "lo que nos hicieron fue una maniobra de muy mala fe" ?¿La PGR protegió a Los Zetas? ?se pregunta a los implicados ?El expediente es muy claro Ni duda cabe l

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