Elegidos

lunes, 21 de julio de 2008
MÉXICO, D F, 16 de julio (apro)- Ni modo, a los frustrados, a los resentidos por los resultados políticos, económicos y sociales del neoliberalismo, les informo que ni el llorar les sirve, pues los mismos ya fueron previstos y predispuestos por Dios mismo Llegue a esta convicción en días pasados, al arrancar la hoja del calendario y ver que en las efemérides de la misma se señalaba el nacimiento de Juan Calvino Ellos me hizo cavilar sobre lo que conozco del personaje y el protestantismo en general, y por considerar que mi `pensar es más que interesante lo someto al examen de los estimados lectores de este buzón Ustedes sabrán perdonar la presunción y atrevimiento de este su servidor Más entremos en materia Según estudiosos de la Reforma, ese movimiento religioso que, en la primera mitad del siglo XVI sustrajo de la dependencia de los papas a gran parte de Europa, el protestantismo, principalmente en su corriente calvinista, no consideraba al trabajo una maldición, sino, al contrario, una participación del hombre en la obra divina Esta idea, la de la glorificación del trabajo, el que sea, fue nueva en ese tiempo, el siglo XVI, con la misma se rescató la trascendencia del mismo y la del individuo que lo lleva a cabo y los convierte en elementos cristianos e incluso divinos en la tarea de transformar el mundo, lo que no hacía el catolicismo en aquella época El protestantismo, en especial en su corriente calvinista, igualmente fue expresión radical de la fe absoluta en la omnipotencia de Dios, al punto que hace depender de la soberana voluntad de Dios tanto la salvación como la eterna condenación de la criatura humana y, al mismo tiempo, su ética es la única moral, entre las grandes religiones, que concilió la salvación por la gracia divina con el éxito económico en este mundo ¿Cómo fue posible tal cosa? Según lo señalo ya Max Weber en su libro LA ETICA PROTESTANTE Y EL ESPIRITU DEL CAPITALISMO, por un traslape mental entre lo místico y lo mundano, la fe y lo racional, lo espiritual y lo material en los que el ascetismo, el sentido del ahorro, la responsabilidad personal y la predestinación interconectaron las instituciones del capitalismo y la ética protestante Y en este traslape, nos guste o nos incomode, es donde respiramos y nos movemos hoy De acuerdo a esta realidad en la que vivimos tanto es el molestarse y caer en el enojo porque los ricos, los empresarios, los dueños del dinero presuman de saber hacer las cosas mejor que nadie y se consideran los líderes del mundo --¿o acaso no lo son??, que incluso nos falten entre ellos los que crean y actúen como instrumentos de Dios También es tonto lamentarse y montar en cólera por la desigual distribución de la riqueza Hay que tener en cuenta que ese hecho es una directa consecuencia del pecado y la predestinación, decisiones ambas de la soberana omnipotencia divina según general opinión del protestantismo en general y en particular de su corriente calvinista Igualmente es tonto protestar y enfurecerse porque hay pobres, porque a uno le toque sufrir los rigores de la pobreza; hay que recordar que ya Calvino había dicho que el pueblo, los más, sólo obedece a Dios cuando está en la pobreza, y que tanto los pobres como los ricos son necesarios para él, para el ejercicio de la caridad, que es en sí misma condición de la fe De acuerdo con la realidad en que vivimos, también es tonto disgustarse y dejarse ganar por la ira porque el neoliberalismo recorte e incluso elimine gastos sociales y esté empeñado en reformar leyes de derechos adquiridos, en reducir o eliminar los mismos en su afán por privatizar todo, hasta la felicidad, la seguridad y el futuro de los individuos, pues hay que tener en cuenta que lo único que está haciendo, el neoliberalismo no hace más que legalizar, convertir en ley la doctrina de su abuelo, el protestantismo, en especial a su corriente calvinista, en la que la responsabilidad personal, la vida sobriamente regulada, el dominio de sí mismo, el ascetismo y el ahorro eran y son puntos fundamentales de su ideario o doctrina Pienso que ante esta realidad en la que respiramos, por ser voluntad de Dios, sólo nos queda la humilde resignación, como predican todas las religiones, al menos que se sea un contumaz pecador ¿Estoy en lo cierto o me equivoco? Que Dios les guarde y los ilumine como es el deseo de este su seguro servidor PERFECTO PEREGRINO

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