Jesús trepó al metro en la estación A

lunes, 21 de julio de 2008
NUEVA YORK 16 de julio (apro) - ¿Puede un asesino serial ser perdonado por Dios? ¿Hay niveles de maldad dentro de la justicia divina? Estas dos grandes preguntas son el eje de la pieza teatral Jesús hopped the A train (Jesús trepó al metro en la estación A), cuya lectura dramática se llevó a cabo por la Labyrinth Theater Company hace unos días en el Town Hall Theater de esta ciudad Escrita por Stephen Adly Guirgis y dirigida por el también actor, Philip Seymour Hoffman, (ganador del Oscar por mejor actuación en Capote), la obra es la historia de dos presos que se encuentran encarcelados, uno por darle un tiro en las nalgas al líder de una secta religiosa y el otro por haber asesinado cuando menos a ocho personas Este último, se siente redimido a partir de su último crimen y ambos se consideran merecedores de una justicia que va muy por arriba de la del sistema judicial norteamericano Ángel, un simple repartidor en bicicleta y Lucius, un afroamericano, se hacen compañía y comparten su tiempo de ejercicio al aire libre Los dos seres marginales, surgidos de la escoria del primer mundo, hablan sin cesar de sus desgracias, fracasos y de su anhelo de ser entendidos por la sociedad Tienen clara la diferencia entre el bien y el mal Y comparten su desconfianza hacia los abogados, los centinelas y los demás presos Con diálogos al estilo de las series norteamericanas, como "Oz" y "Law and Order" (La ley y el orden), Seymour Hoffman decidió hacer su lectura dramatizada con tal fuerza que parecería el espectáculo original Con el elenco original de la multipremiada obra, trabajó incansablemente para reducir todas las acciones físicas al trabajo de voz y unos cuantos movimientos ?no más de tres?en el escenario Con sus libretos en las manos los cinco actores prácticamente no leían sus textos Limitados a estar sentados en sus sillas, lograban sin embargo, una violencia corporal extrema Y sus diálogos, dichos sin micrófono, resonaban por todo el teatro Fiel al espíritu del título de la obra (treparse al metro dentro de sus vías es una actividad que se realiza como ritual de bandas en Nueva York), los actores se suben a un personaje y desde ahí les pasa todo lo inimaginable Como metáfora escénica queda muy bien definido que "detrás de las barras la vida es un infierno, lo de afuera es una mierda y lo único que queda es chingarse La posibilidad de redimirse es inexistente En uno de los momentos más dramáticos, el personaje Ángel Cruz, de rodillas, trata de rezar un "padre nuestro", pero ante su propio estupor se ha olvidado de la plegaria Horrorizado, se da cuenta que hace muchos años que olvidó a Dios Antes de la función, desaliñado y sin dejar de masticar su chicle, Seymour Hoffman habló de la importancia de mantener vivo el proyecto del Layrinth Theater Company Con una voz cálida, manifestó su interés y fascinación por haber llevado a cabo una lectura dramatizada que era en sí misma una puesta en escena El laberinto Constituido como un colectivo multicultural en 1992, el Labyrinth Theater Company (El Laberinto Compañía de teatro) busca dar voz a Nueva York Sus integrantes son artistas emergentes, así como profesionales de la actuación que se involucran en una nueva forma de hacer teatro En su inicio, todo surgió de trece actores que se reunieron para crear un lugar de trabajo Actualmente, son cien y provienen de diversas culturas, facciones políticas y conceptos estéticos A la fecha, la norma de trabajo sigue siendo la misma que en un principio: llevar a los actores más allá de sus límites histriónicos y explorar de forma desinhibida y poco compasiva en lo más profundo de sus personalidades Los temas a tratar son múltiples, pero casi siempre muestran con gran sorna o sarcasmo un mundo absolutamente diferente al del supuesto "American Dream" El colectivo ofrece además a sus integrantes la oportunidad de explorar sus posibilidades en otros campos, como la dramaturgia, la dirección y la escenografía Ellos mismos lo explican así: "El Laberinto está dedicada a desarrollar nuevas puestas en escena dentro de un proceso creativo único Cada puesta en escena que se produce, se presenta primero dentro de un programa intensivo de trabajo en el verano Éste programa consiste en un laboratorio-retiro de dos semanas, durante el cual los miembros de la compañía y sus invitados crean material y desarrollan nuevos métodos de trabajo "Al rodear al proceso con pasión y talento se crea libertad de expresión que apoya y nutre la creatividad" Después del retiro, los artistas pasan al siguiente peldaño del proceso que implica la confrontación de las obras en foros públicos de Nueva York No hay efectos ni parafernalia alguna Los actores deben de sostener todo el drama sobre ellos mismos De esta forma se puede experimentar con las reacciones del público y las propias sensaciones de los intérpretes Hasta el momento, la compañía ha producido más de cincuenta obras de nuevos autores, ha recibido doce nominaciones a premios y ha ganado innumerables premios

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