Las FARC, en jaque

domingo, 6 de julio de 2008
A las 5 de la mañana del miércoles 2 de julio, Gerardo Aguilar Ramírez, alias César, comandante del Primer Frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), despertó bruscamente a los 15 prisioneros que estaban bajo su custodia, entre ellos la excandidata presidencial Ingrid Betancourt, y les dijo que tenían 15 minutos para alistarse porque debían partir del campamento donde se encontraban, en una inhóspita región selvática conocida como Tomachipán, en el departamento de Guaviare, al sur de Colombia, relata Proceso en su edición 1653 Sin entender lo que ocurría, Betancourt y sus compañeros de cautiverio ?los contratistas militares de Estados Unidos Keith Stansell, Thomas Howen y Marc Goncalves, y 11 miembros del Ejército y la Policía de Colombia? acataron la orden En medio de la oscuridad guardaron sus pocas pertenencias en bolsas de plástico Y esperaron Habían llegado a ese lugar tres días antes y ya empezaban a acostumbrarse a la incomodidad del improvisado campamento y a los maltratos de un guerrillero apodado Asprilla, el tercero al mando en el grupo encargado de la custodia de los valiosos rehenes, a quienes las FARC esperaban canjear por 500 guerrilleros presos en cárceles colombianas Los secuestrados comentaron en voz baja que el traslado podría estar relacionado con las noticias que habían escuchado por radio entre el 29 y el 30 de junio, según las cuales dos delegados de Francia y Suiza, Noel Sáez y Jean Pierre Gontard, respectivamente, habían recibido la autorización del gobierno colombiano para realizar contactos directos con las FARC en el sur del país Algunas versiones periodísticas señalaban que los delegados hablarían con Alfonso Cano, el nuevo comandante en jefe del grupo rebelde, con el propósito de avanzar en un eventual proceso de intercambio humanitario Lo que no sabían Betancourt y otros 14 secuestrados era que en ese momento estaba en marcha una sofisticada operación militar que horas después concluiría con su rescate y daría por terminado, sin disparar un solo tiro ni derramar sangre, su cautiverio de seis años En efecto, a la misma hora en que los secuestrados fueron forzados a levantarse, a 600 kilómetros al norte del campamento, en el viejo edificio del Ministerio de Defensa en Bogotá, un puñado de oficiales encabezado por los comandantes de las fuerzas militares y del ejército, los generales Freddy Padilla de León y Mario Montoya, respectivamente, habían dado luz verde a la última etapa de la Operación Jaque, publica Proceso en su número 1653

Comentarios