Histórica decisión

jueves, 28 de agosto de 2008
Raciel Garrido Maldonado México D F, 28 de agosto (apro)- Legislar en materia de aborto es sumamente necesario, pero igualmente es un factor que polariza hondamente a la sociedad; están, por ejemplo, los grupos religiosos quienes, bajo el argumento de "defender la vida", dividen a los ciudadanos entre "asesinos" y "amantes de la vida" No debemos caer en el maniqueísmo religioso que no conduce a salidas razonables, sino que nos arrastra a dogmas anacrónicos y dañinos para la salud de la ciudadanía y de las mujeres en particular Las reformas del 24 de abril de 2007 al Código Penal y a la Ley de Salud, ambas del Distrito Federal, como era de esperarse, recorrieron un tortuoso camino y después de seis audiencias en las que 80 expositores dieran su punto de vista, el día de ayer, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en una decisión histórica y transparente, dio un gran paso al considerar, ocho de los once ministros, que las reformas del 2007 del Código Penal y la Ley de Salud, ambas del Distrito Federal y mediante las cuales se despenaliza el aborto dentro de las primeras 12 semanas de gestación, se ajustan a la norma constitucional, obligando con ello al gobierno de nuestra ciudad a establecer condiciones de gratuidad y sanidad necesarias para proteger la integridad y los derechos de la mujer La jueza Wilson de Canadá, acusaba que el útero se ha convertido en propiedad del Estado (Estado Machista), cuando el derecho a decidir no debe ser un asunto de conciencia pública, sino de conciencia individual de las mujeres por su derecho a decidir Nadie está a favor del aborto por sí mismo, pero se debe tomar en cuenta que la penalización del aborto ha cobrado una gran cantidad de vidas humanas Según información proporcionada por la Secretaría de Salud del Gobierno del Distrito Federal, 10 abortos se practican diariamente de los cuales cuatro son de manera clandestina, es decir, en condiciones inseguras, insalubres y, por tanto, riesgosas para la mujer Con la decisión de la Corte se manda un poderoso mensaje a las legislaturas de los Estados que decidan transitar por ese camino, en la vigencia de las Garantías Fundamentales de la mujer y del Estado laico

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